La basílica de Santa Maria de Mataró ha conmemorado este domingo, 25 de octubre, los 500 años de la consagración de su iglesia gótica con una misa solemne presidida por el cardenal de Barcelona Juan José Omella. El acto ha contado con la participación de diversos presbíteros y la asistencia del alcalde de Mataró, David Bote, y otros representantes políticos.
La conmemoración recuerda la consagración del templo, que tuvo lugar el domingo 28 de octubre de 1526, una fecha que se pudo confirmar gracias a un pergamino encontrado más de un siglo después, durante unas obras en el altar mayor. Aunque este año se conmemoran cinco siglos de la dedicación de la iglesia gótica, los orígenes de Santa Maria se remontan mucho más atrás: hay constancia documental de la existencia del templo ya en el siglo XI.
Tal y como se explica en la documentación que se entregó el domingo a los asistentes, la construcción de la iglesia gótica representó una transformación importante para Mataró. Después de liberarse del yugo feudal en 1480, la villa emprendió la renovación de la antigua iglesia románica, una de las primeras grandes obras públicas de aquella nueva etapa. La documentación conservada sitúa las obras al menos desde 1488 y recoge actuaciones de construcción y reparación durante las primeras décadas del siglo XVI.

El cardenal Omella. Foto: J. M.
Una nueva iglesia para la Mataró postfeudal
La sustitución del templo románico por una gran construcción gótica fue una de las expresiones del cambio que vivía la villa después de poner fin al dominio feudal. Santa Maria se convertía en uno de los primeros grandes edificios públicos de la Mataró postfeudal, un proyecto que requirió décadas de trabajo.
En las obras intervinieron maestros de obras franceses. La documentación menciona a Pere Solut o Absolut, maestro de obras de Orleans, en el reino de Francia, que también había contratado la construcción de la iglesia de Sant Julià d’Argentona en 1514. Otro documento de 1517 identifica a un maestro francés llamado Marsal, picapedrero, con quien los responsables de la parroquia tenían una deuda pendiente.
La construcción del nuevo templo no comportó la desaparición completa del edificio anterior. Todavía hoy se conserva una parte de la antigua iglesia románica en la base del campanario. Una visita pastoral de 1574 ya mencionaba una capilla situada en la planta de la torre, conocida como Santa Maria antigua.

Santa Maria durante la misa
El pergamino que reveló la fecha de la consagración
La fecha exacta de la dedicación del templo se pudo establecer gracias a un hallazgo hecho el 11 de abril de 1679, cuando se llevaron a cabo obras para ampliar la iglesia. En aquel momento, durante el rectorado de Antoni Partella, se retiró el retablo mayor y se empezó a desmontar el altar. Al sacar la piedra del ara, se descubrió una cajita redonda de madera escondida en una cavidad de piedra.
En el interior había un pequeño pergamino plegado, protegido con un trapo blanco e hilo azul. El documento, escrito en latín, recogía que el domingo 28 de octubre de 1526 el arzobispo Joan de Mivalles, canónigo de la Seu d’Urgell, había consagrado la iglesia y el altar en honor de la Mare de Déu. También constaba que se habían depositado reliquias atribuidas a santa María Magdalena.
El hallazgo permitió resolver una cuestión que había generado dudas entre los historiadores de la parroquia. La tradición de Santa María ya situaba la fiesta de la dedicación el último domingo de octubre, pero no se conocía con certeza el día. El pergamino confirmó que aquella tradición coincidía con la fecha histórica de la consagración.
La cajita contenía también otros envoltorios y pequeños fragmentos que el documento del siglo XVII describe como posibles reliquias. La presencia de santa María Magdalena, titular de la capilla del antiguo Hospital de Mataró, y la coincidencia con la festividad de san Simón y san Judas vinculan la consagración con dos figuras destacadas en la devoción religiosa de la época.

Cartel conmemorativo
Las obras continuaron después de la consagración
La dedicación de 1526 no significó que todas las obras del templo estuvieran terminadas. La documentación recoge que en 1533 todavía se pedía que se pintara el retablo mayor, que hacía tiempo que estaba hecho pero sin decorar, y que se comprara un órgano para dotar la iglesia de los ornamentos necesarios.
El 9 de noviembre de 1537, el pintor Pere Nunyes extendió un recibo por el dinero recibido por la decoración del retablo dedicado a la Mare de Déu. Estas referencias permiten reconstruir el proceso completo: el derribo de la iglesia románica, la construcción del templo gótico, la consagración del edificio y del altar y, posteriormente, la ornamentación del interior.

Santa Maria de Mataró. Foto: Paula S.
Cinco siglos de historia y patrimonio
A lo largo de los siglos, Santa Maria también ha sufrido transformaciones y episodios traumáticos. Durante la Guerra Civil, en 1936, el templo perdió buena parte de su patrimonio artístico, incluido el monumental retablo mayor de Salvador Gurri, y dejó temporalmente de tener uso religioso para convertirse en espacio de abastecimiento y en el Mercat de la Llibertat.
A pesar de estas pérdidas, se pudieron salvar piezas destacadas, como el conjunto barroco de los Dolors, con pinturas de Antoni Viladomat, y el retablo del Roser. La historia de este episodio se recupera estos días con la exposición Ex-basílica. La Guerra Civil en Santa Maria: destrucción y salvaguarda del patrimonio, organizada por el Museu Arxiu de Santa Maria con motivo de los 90 años del inicio de la Guerra Civil.
La conmemoración de los 500 años reivindica así la importancia de Santa Maria como patrimonio religioso, histórico y arquitectónico de Mataró. Un templo que ha acompañado la transformación de la ciudad desde la edad media y que, cinco siglos después de su consagración gótica, sigue siendo uno de sus principales símbolos.
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