Mataró ha visto empeorar el tiempo de viaje en tren hasta Barcelona, pero la capital del Maresme no es, ni mucho menos, una de las ciudades que sale más malparada de la comparativa general de la red ferroviaria catalana. Esta es una de las conclusiones que se desprenden de un análisis de la ACN elaborada a partir de los horarios oficiales de mayo de 2000 y de noviembre de 2025, justo antes del accidente de Gelida y de las limitaciones de velocidad posteriores.
El estudio compara los trayectos más rápidos entre Barcelona y las 24 capitales de comarca conectadas por Rodalies y regionales. Y el diagnóstico es claro: en todos los casos los viajes son ahora más lentos que hace un cuarto de siglo. En el caso de Mataró, el trayecto más rápido hasta Barcelona-Sants es hoy de unos cinco minutos más que el año 2000. No es una diferencia menor, especialmente para una ciudad que depende tanto de la conexión ferroviaria con la capital, pero sí que queda por debajo del empeoramiento registrado en otros puntos del país.
Mataró, mejor parada que otras capitales
Es aquí donde aparece el matiz importante para el caso mataronés. Aunque la línea R1 del Maresme también ha perdido competitividad en tiempo de trayecto, Mataró no figura entre los grandes damnificados de la degradación del servicio. Dicho de otra manera, el consuelo para la capital del Maresme es que no está entre las peores paradas.
La comparativa es contundente. Según el mismo análisis de la ACN, ciudades como Vilafranca del Penedès han pasado de 53 a 70 minutos para llegar a Sants, mientras que desde les Borges Blanques el trayecto ha crecido hasta 29 minutos. También empeoran de manera muy notable capitales como Vic, Ripoll, Lleida, Tortosa o el Vendrell. En este contexto, el aumento de cinco minutos en el caso de Mataró dibuja una afectación más moderada, casi como un premio de consolación dentro de un panorama general muy negativo.
El problema de los semidirectos, también en el Maresme
Una de las explicaciones que apuntan los expertos consultados por la ACN es la desaparición o la pérdida de peso de los trenes semidirectos. El presidente de la Asociación para la Promoción del Transporte Público (PTP), Adrià Ramírez, sostiene que ha habido un incremento de frecuencias y de trenes que se detienen en más estaciones, pero que “lo que no se ha incrementado es la capacidad de la red”. Esto, según explica, obliga a los servicios más rápidos a compartir espacio con los que hacen todas las paradas, y acaba ralentizándolos o haciéndolos desaparecer.
Esta lectura encaja especialmente con el caso del Maresme. En la R1, de hecho, antiguamente había habido servicios semidirectos, con menos paradas y tiempos de viaje más competitivos hasta Barcelona. Con los años, sin embargo, el modelo ha ido priorizando una mayor cobertura de paradas y frecuencias, sin que esto se haya traducido en una ampliación real de la infraestructura. El resultado es una línea más cargada, pero no necesariamente más eficiente para quien hace recorridos completos como el de Mataró-Barcelona.
Un sistema tensionado y pendiente de inversiones
La otra gran voz experta que recoge el estudio es la de Joan Carles Salmerón, director del Centro de Estudios del Transporte, que atribuye esta pérdida de velocidad a la falta de inversiones en infraestructura durante décadas. Según él, esto ha provocado una “debilidad del sistema ferroviario”, a la cual se suma ahora el impacto de las obras que se han empezado a ejecutar en los últimos años.
Salmerón defiende, igual que Ramírez, la necesidad de recuperar servicios más rápidos y de acompañarlos con nuevas vías de adelantamiento que permitan separar los convoyes semidirectos de los que se detienen en todas partes. El debate, por lo tanto, no es solo técnico: afecta directamente la vida cotidiana de miles de usuarios.
- Para Mataró, la conclusión es agridulce. La ciudad no es de las que sale peor parada en el estudio de la ACN, pero también confirma que el servicio ferroviario ha empeorado respecto de hace 25 años.
- Y en una capital como la del Maresme, que vive muy pendiente del tren y de la conexión con Barcelona por motivos laborales, educativos y sociales, perder minutos es también perder calidad de servicio.
El panorama general, pues, permite un pequeño consuelo local, pero no esconde la realidad de fondo: el tren entre Mataró y Barcelona es hoy más lento que antes, y el Maresme continúa esperando una mejora estructural que vuelva a hacer de la R1 una línea realmente competitiva.
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