Dar la vuelta al mundo y volver al origen con uno de los edificios protegidos y uno de los proyectos culturales más comentados de este inicio de siglo en Mataró. 20 años después de la primera vez que se proyectó, la antigua Harinera Ylla y Aliberch, uno de los edificios industriales protegidos más singulares del frente marítimo, vuelve a aparecer como emplazamiento para ampliar el Museo Bassat de Mataró, actualmente ubicado en la Nave Gaudí. La posibilidad de que Mataró tenga una segunda sede de la Colección Bassat vuelve a escena… y lo hace con fuerza.
- En el año 2008, el edificio ya había sido escogido como sede definitiva del museo; aquel acuerdo, sin embargo, nunca se materializó y el proyecto quedó encallado.
- Esta indefinición llevó a Bassat a valorar, en diversas ocasiones, la posibilidad de buscar otras ciudades para acoger su museo.
La ocasión ha llegado a raíz del proyecto de rehabilitación de la Harinera junto a la conocida y comentada Torre Barceló, en primera línea litoral mataronense, para acoger el nuevo Archivo Comarcal del Maresme y el Archivo Municipal Administrativo de Mataró. El plan prevé que, una vez ubicados los archivos, puedan quedar hasta 900 m² disponibles para usos culturales. En este contexto, el alcalde David Bote y el publicista y coleccionista Lluís Bassat han confirmado públicamente que la idea de convertir este espacio en segunda sede de la Colección Bassat está sobre la mesa. Todo ello se ha verbalizado en el acto de presentación del Año Gaudí en Mataró, en la misma Nave Gaudí.
Bote: “Mi voluntad es que la Harinera sea un gran equipamiento cultural”
El alcalde no esconde que el proyecto recupera una vieja asignatura pendiente de la ciudad. “La Harinera y el Museo Bassat hace muchos años que están vinculados: durante años no se ha desarrollado nada y el proyecto inicial no fue posible”, recuerda Bote. Aquel primer proyecto, planteado a mediados de los 2000, preveía utilizar prácticamente todas las torres y volúmenes del edificio, pero “su coste lo hacía inasumible para el Ayuntamiento”, admite el alcalde. Ahora el contexto es otro: “Estamos en una fase diferente. La entrada a la Harinera se está desbloqueando con el proyecto de archivos y edificios auxiliares, y eso abre nuevas oportunidades para retomar las conversaciones”, apunta.

En este sentido, Bote es claro: “Mi voluntad es que la Harinera sea un gran equipamiento cultural. Tenemos que analizar bien las necesidades del archivo y, a partir de ahí, una segunda sede de la Colección Bassat es una opción a discutir”. Según el alcalde, el frente marítimo de Mataró —con la estación, el antiguo sector Iveco-Pegaso, la N-II y la Ronda Barceló— “es clave para conservar y activar el litoral”, y la Harinera juega en él un papel estratégico como pieza patrimonial y cultural.
Bassat: “Para mí es prioritario Mataró sobre cualquier otra opción”
Por su parte, Lluís Bassat confirma que la conversación con el Ayuntamiento es real y reciente: “Hace un año hablamos de utilizar parte de la Harinera para ampliar la Colección. Una parte del museo, y dije que sí”. Bassat, que desde hace años exhibe parte de su fondo en la Nave Gaudí, no oculta que Mataró sigue siendo su apuesta: “Para mí es prioritario Mataró sobre cualquier otra opción. Vamos haciendo cosas y cuando esté la Harinera y veamos el espacio, veremos qué hay”. Los números, sin embargo, ya se insinúan: el espacio disponible en la Harinera podría llegar a los 900 m², que sumados a los 600 m² aproximados de la Nave Gaudí supondrían más de 1.500 m² de exposición. “Más que duplicaríamos el espacio expositivo y Mataró ya tendría una parte importante de la Colección Bassat de manera permanente. 1.500 metros cuadrados son cifras de museo y no de sala de exposiciones”, subraya Bassat. Y añade una declaración de intenciones: “Le pondremos cariño y facilidades”.

La Harinera: archivos, patrimonio y centralidad en el litoral
La Harinera Ylla y Aliberch es un conjunto industrial proyectado por el arquitecto Lluís Gallifa y construido en 1948. Lo forman una nave de almacenamiento con una espectacular estructura de arcos parabólicos, un edificio principal de planta baja y cuatro pisos y un cuerpo de silos en la parte posterior. Está catalogada como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) con nivel de protección A, especialmente por la singularidad de su almacén. El protocolo de intenciones firmado el pasado septiembre entre el Ayuntamiento y el Departamento de Cultura prevé destinar unos 2.800 m² a las nuevas sedes del Archivo Comarcal del Maresme (ACM) y del Archivo Municipal Administrativo, con depósitos para 19.800 metros lineales de documentos, espacios audiovisuales, taller de restauración, aula didáctica y espacios polivalentes. El objetivo es mejorar la conservación y la difusión del patrimonio documental de Mataró y del Maresme y optimizar recursos.
La Harinera, situada en la avenida del Maresme, junto a la Torre Barceló, el TecnoCampus y la futura estación de Cercanías, se consolida así como un nodo estratégico del litoral, tanto para la memoria histórica como para la creación contemporánea.
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