"Artísticamente se puede hablar de un antes y uno después en Mataró de la venida de Pablo Mañé". Esta afirmación categórica lo ha hecho hoy jueves día 15 el artista local Parara de Mataró en la sala de exposiciones de Caja Laietana a la plaza de Santa Anna durante la inauguración de la exposición con la cual la ciudad homenajea Pablo Mañé uno de los más importantes hombres de la cultural local del segundo tercio del siglo XX, muerto ahora hace un año. Sepueden ver una cincuentena de obras del artista, procedentes de colecciones particulares que los han cedido expresamente para la ocasión
Al acto también ha asistido el hijo de Mañé, Pau Mañé, así como su viuda, Teresa González, que durante un breve parlamento ha tenido también palabras de agradecimiento por la Caixa Laietana, el Ayuntamiento de la ciudad y las personas que han hecho posible la exposición. Durante el acto, por cierto, se anunció una conferencia de la sobrina de Pablo Mañé, la popular escritora Carmen Posadas, por medios de enero.
El alcalde de la ciudad, Joan Antoni Baron, ha puesto la acogida que la ciudad brindó a Mañé en su momento como muestra de las posibilidades de la ciudad: "Cuando Mataró se ha sabido proyectar o acoger gente como Mañé es cuando la ciudad ha encontrado su propia dimensión", ha dicho. Baron cree que el 2005 habrá sido uno muy buen año por la cultura en Mataró y citó la primera bienal Torres García, la apertura del centro de Can Xalant, una "buena" colectiva Santo Rebrote y las obras del Centro de Arte Germanos Arenas -aquí aprovechó para agradecer la iniciativa de los artistas comandados por Pere Pascual que permitirá en la ciudad tener un extenso fondo de arte en este espacio-. "Acabamos el arte con un regalo importante cómo es esta exposición", acabó.
Pablo Mañé, que vivió en Mataró sólo durante siete años -de 1973 a 1979-, dejó una grande petja en la ciudad puesto que creó el llamado Grupo de la Plaza Grande, una escuela de pintura donde participaban varios autores ahora consagrados. Dos de ellos, Marta Duran y Albert Alís, eran hoy entre el público y recordaban la vitalidad y la inteligencia del que fue su maestro.
-
Un día emocionante
Momentos antes de inaugurarse la antológica a Mañé, su viuda, Tere González, no podía esconder su emoción. Los ojos le brillaban y prácticamente sólo atinava a decir que estaba muy agradecida del apoyo que ha recibido por parte del mundo cultural de la ciudad a la hora de organizar la muestra durante el último años. Pero también apuntaba otra cosa, que Mataró había tenido una gran suerte de "disfrutar" de Pablo Mañé ni que fuera por pocos años.
Pocos metros más allá Parara de Mataró daba la razón a la viuda del uruguayo. "Mataró, antes de en Mañé, era un clòs local. Él vino con aires cosmpolites, fue un trago de aire fresco sensacional, enseñó horizontes y también un gran pedagogo; formó gente que después se ha situado muy bien". Y dos de estos discípulos suyos, Albert Alís y Marta Duran, hablaban con un punto de melancolia: "Me he emocionado mucho cuando he entrado aquí; hacía muchos años que no veía estos cuadros. La gente de Mataró no los había visto nunca, de hecho", apuntaba Marta Duran. Alís recordaba las largas conversaciones que tenían con Mañé, que acababan a menudo con la música que salía de la guitarra del artista: "Nos pasábamos horas y horas converant... era infatigable, muy inteligente". "En Pablo era un poco mesiánico. Por él, éramos sus discípulos", comentaba.
Comentarios