La amenaza de los incendios forestales está cada vez más presente en el Maresme. El aumento de las temperaturas, la sequía acumulada y la gran cantidad de vegetación existente junto a los núcleos urbanos han elevado el riesgo de grandes fuegos en la comarca. En este contexto, Mataró continúa reforzando las medidas de prevención con la apertura de una nueva franja de protección contra incendios alrededor del núcleo urbano.
El Ayuntamiento está ejecutando trabajos para reducir la densidad del arbolado y del sotobosque en varios puntos limítrofes con la trama urbana con el objetivo de dificultar la propagación de un eventual incendio entre el bosque y la ciudad, en ambos sentidos, y mejorar así la seguridad de personas, viviendas e infraestructuras.
Las actuaciones se están desarrollando en los entornos de la calle de Galícia, calle de Cirera, calle de la Cornisa, calle de Llevant, calle de Josep Trueta, calle de Brussel·les, camino dels Contrabandistes, carretera de Valldeix, calle dels Remences, calle de Vallveric, calle de la Foneria, ronda de Miguel de Cervantes, así como en los márgenes de la carretera de Mata (BV-5031) y del ramal de acceso a la autopista C-32, entre otros espacios.
Los trabajos consisten primero en un clareo de la masa forestal y, posteriormente, en la retirada de los troncos y la vegetación sobrante. Las obras han sido adjudicadas por un importe de 89.676 euros, con apoyo económico de la Diputación de Barcelona.
Las cabras, aliadas contra el fuego
La nueva franja se suma a las ya existentes en las urbanizaciones situadas fuera del casco urbano. Este año, Mataró ha consolidado un modelo pionero de mantenimiento basado en la silvopastura, es decir, el uso de rebaños para controlar el crecimiento de la vegetación.

Cabras pastando por los bosques del Maresme contra los incendios. Foto: R.Gallofré
Durante esta primavera, un rebaño formado por 250 cabras y un pastor ha actuado sobre cerca de 48,8 hectáreas de franjas perimetrales en urbanizaciones como La Cornisa, Can Quirze, Can Vilardell o Les Sureres. Esta técnica permite reducir la carga de combustible vegetal de manera natural, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, complementándose con trabajos mecánicos de desbroce.
La normativa obliga, además, a que las urbanizaciones rodeadas de masa forestal dispongan de franjas de protección de al menos 25 metros de ancho, libres de vegetación seca y con el arbolado clareado.
El incendio de Òrrius, un aviso muy reciente
La importancia de mantener estas medidas preventivas ha quedado patente este final de primavera con el gran incendio declarado en Òrrius, que se originó en el exterior de una industria de ceras y parafinas y acabó afectando masa forestal cercana.

Incendio en el municipio de Òrrius
El fuego generó una espectacular columna de humo visible desde buena parte del Maresme y obligó a confinar preventivamente todo el municipio durante horas. El incendio, que movilizó una treintena de dotaciones de los Bombers, quemó aproximadamente una hectárea de vegetación y evidenció nuevamente la vulnerabilidad de los municipios del Maresme, donde las zonas urbanas conviven muy cerca de los espacios forestales.
Con la llegada del verano y la entrada en el periodo de máximo riesgo, la gestión activa del territorio y el mantenimiento de las franjas de protección se convierten en herramientas clave para minimizar las consecuencias de un posible incendio forestal.
Consejos básicos de autoprotección
Los expertos recuerdan la importancia de mantener los jardines limpios de vegetación seca, evitar cualquier actividad con fuego a menos de 500 metros del bosque, no abandonar desechos en los espacios naturales y disponer de herramientas básicas de extinción y reservas de agua en viviendas situadas en zonas forestales.
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