Miles de personas han llenado este miércoles por la tarde el espigón situado frente al Centre de Natació Mataró, entre las playas del Varador y del Callao, para vivir en directo el eclipse solar del 12 de agosto. La convocatoria de Cosmos, la entidad de astrónomos de Mataró, que había señalado este punto del frente marítimo como uno de los mejores de la ciudad para observar el fenómeno, ha tenido una respuesta masiva, con mataronenses pero también personas venidas de otros puntos de Catalunya e incluso turistas nacionales y extranjeros.

Eclipse solar en Mataró
Una multitud en primera línea de mar
El espacio se ha ido llenando durante la tarde hasta concentrar una auténtica multitud. La Policía Local ha acabado cerrando el acceso a la escollera ante la avalancha de personas, aunque los agentes han mantenido el control de la situación para que la gente pudiera seguir el eclipse con seguridad. También ha habido presencia del SEM, ambulancias y Bomberos ante la gran acumulación de personas. El ambiente, sin embargo, ha sido eminentemente festivo, con familias, grupos de amigos, gente mayor y muchos niños compartiendo una experiencia poco habitual.

Eclipse casi total, des del turó de Mata de Mataró. Foto: J. M.
La escollera no ha sido el único punto de la ciudad donde se ha seguido el eclipse. También ha habido concentraciones en la zona de los Garrofers, las colinas de Mata, Cerdanyola y el Parc Forestal, entre otros lugares con una buena perspectiva del cielo. Todos los espectadores eran conscientes, sin embargo, de que Mataró no se encontraba dentro de la franja de totalidad. Desde la ciudad, la Luna ha llegado a cubrir aproximadamente un 99,6% del disco solar, una diferencia mínima sobre el papel pero suficiente para que el Sol no desapareciera completamente.
"Ha valido mucho la pena"
El científico Carles Paul, profesor del TecnoCampus y miembro de Cosmos, ha destacado una vez terminado el fenómeno que "ha valido mucho la pena". Paul ha puesto especialmente en valor las condiciones meteorológicas: "No ha habido nube, no ha habido calima", hecho que ha permitido seguir con mucha nitidez toda la fase de parcialidad. La Luna ha ido avanzando sobre el Sol durante prácticamente una hora y "se ha podido ver perfectamente", ha señalado.

Eclipse solar en Mataró, seguido desde la playa con las gafas homologadas. Fotos: R. Gallofré
El principal hándicap ha sido precisamente la ubicación del Sol en el cielo. El eclipse ha coincidido con la puesta de sol, de modo que el astro ya se encontraba muy bajo sobre el horizonte cuando se ha alcanzado el máximo. Desde el frente marítimo, algunos edificios han acabado tapando parcialmente la visión en el momento de máxima cobertura. Aun así, el fenómeno ha dejado una estampa poco habitual: la luz ha ido menguando progresivamente mientras el cielo mantenía todavía las tonalidades propias del atardecer.
Una luz cada vez más extraña
En Mataró también se ha percibido el descenso de temperatura y, sobre todo, el cambio de luz. La ciudad ha ido quedando progresivamente más oscura hasta generar una atmósfera difícil de comparar con un atardecer convencional. "No era exactamente de atardecer o puesta de sol, sino una cosa diferente", describía Paul sobre esta sensación.

Inmortalizando el momento Fotos: R. Gallofré
Entre el público, muchos han ido conscientes de que estaban asistiendo a un evento astronómico histórico. Una de las espectadoras recordaba que ya había vivido un eclipse de pequeña y que solo conserva en la memoria la voz de su madre repitiéndole: "¡Ponte las gafas, ponte las gafas!". Esta vez, decía, quería vivir el fenómeno en Mataró porque consideraba que probablemente sería el último eclipse de estas características que podría ver desde su ciudad.
Otros han llegado casi por casualidad. Una chica explicaba que había descubierto la convocatoria a través de las redes sociales y que había decidido ir con los amigos sin saber muy bien qué se encontraría. Para una familia que se había instalado en el espigón, con la hija pequeña entre los dos adultos, era también la primera vez que asistían a un eclipse. Los tres seguían escrupulosamente las indicaciones de seguridad y llevaban las gafas homologadas para observar el Sol.

El sol se ha ido cubriendo. Foto: R. G.
Una experiencia más especial de lo que parecía
Y es que, una vez pasado el momento álgido, entre el público también había quien reconocía una cierta decepción. Algunos esperaban que la sensación fuera más espectacular, especialmente porque no habían vivido nunca un eclipse. Las gafas solares, completamente opacas, solo dejaban ver el disco solar y generaban una imagen casi irreal, como si se estuviera observando el astro a través de un telescopio.
Pero el cambio de luz y temperatura, imposible de percibir de la misma manera a través de las gafas, ha acabado convirtiéndose en el gran protagonista. Una joven explicaba después del eclipse que "quizás no ha sido tan espectacular como me esperaba", pero añadía que había valido la pena porque había podido pasar "un rato muy agradable con los amigos en la playa" y vivir la experiencia como una actividad diferente y divertida.

Eclipse solar en Mataró, desde la playa
Para Carles Paul, sin embargo, el fenómeno ha permitido comprobar que, a pesar de no encontrarse dentro de la totalidad, Mataró era un buen lugar para observar el eclipse. Y también ha servido para empezar a mirar hacia el siguiente gran fenómeno astronómico: el eclipse solar total de 2027, que será visible desde una franja del sur del Estado español. A diferencia del de este miércoles, llegará alrededor de las diez de la mañana y, según explica el científico, ofrecerá unas condiciones mucho más favorables para contemplar cómo el Sol queda completamente cubierto y cómo la oscuridad cae de golpe, acompañada de un descenso de temperatura mucho más evidente.
En Mataró, mientras tanto, este 12 de agosto de 2026 quedará como la tarde en que miles de personas miraron hacia el mismo punto del cielo, con las gafas puestas y el Sol desapareciendo casi por completo detrás de la Luna.
Comentarios