La asociación Santo Rebrote por el Arte ha permitido que el artista mataronina Mònica Vilert vuelva a exponer en solitario en su ciudad once años después de su última muestra. Sus conciudadanos pudieron ver por último golpe la obra de Vilert en 1999 en una exposición individual a Can Palacete. Desde entonces, el silencio. La figura de Vilert, pero, acaparó de repente todos los focos cuando fue escogida como autora del cartel de Santas de 2009. Casi un año más tarde, y de la mano de la Santo Rebrote, Vilert vuelve a la palestra con la exposición "Paisaje", que se puede ver desde el 2 de julio al Colegio de Aparejadores.
El paisaje es precisamente el "referente" de los últimos años en la carrera de Vilert, tal y como explicó poco antes de la inauguración de la muestra. Es el marco común de su obra, que a la vez le da una gran flexibilidad. "El paisaje es muy amplio, se puede entender y trabajar de muchas maneras", apuntó el artista. Vilert opta en este caso por elementos como la piedra y la hoja, representados respectivamente con dos de sus 'fetiches' artistics, el grafito y el color verde. Todo ello, plasmado sobre papel (que también utiliza para generar volúmenes) y también con espray y cordeles, hechos novedosos en la trayectoria de la creadora mataronina.
El largo silencio que ha mantenido Vilert en su ciudad lo ha podido convertir en una desconocida para muchos. El cartel de Santas de 2009, en qué Vilert se inspiraba en la capa de la Giganta al vuelo, ha quedado en la memoria colectiva de los mataronins, que se acercarán al Colegio de Aparejadores seguramente despertados la curiosidad de ver que más es capaz de ofrecer la creadora de aquella obra. "El cartel de Santas puede ser realmente un reclamo", reconoce el artista, que recuerda que el año pasado insistió mucho al explicar que aquel cartel se inscribía en su trayectoria. "Era una obra mía, personal, relacionada con mi manera de trabajar", constata. El color verde y el trazo de la capa de la giganta se divisan en los paisajes matéricos que muestra ahora en el Colegio de Aparejadores. "Me gustaría que el público pudiera encontrar esta vinculación", resuelve el artista mataronina, "muy contenta y satisfecha" de exponer su obra de nuevo en Mataró.
El paisaje es precisamente el "referente" de los últimos años en la carrera de Vilert, tal y como explicó poco antes de la inauguración de la muestra. Es el marco común de su obra, que a la vez le da una gran flexibilidad. "El paisaje es muy amplio, se puede entender y trabajar de muchas maneras", apuntó el artista. Vilert opta en este caso por elementos como la piedra y la hoja, representados respectivamente con dos de sus 'fetiches' artistics, el grafito y el color verde. Todo ello, plasmado sobre papel (que también utiliza para generar volúmenes) y también con espray y cordeles, hechos novedosos en la trayectoria de la creadora mataronina.
El largo silencio que ha mantenido Vilert en su ciudad lo ha podido convertir en una desconocida para muchos. El cartel de Santas de 2009, en qué Vilert se inspiraba en la capa de la Giganta al vuelo, ha quedado en la memoria colectiva de los mataronins, que se acercarán al Colegio de Aparejadores seguramente despertados la curiosidad de ver que más es capaz de ofrecer la creadora de aquella obra. "El cartel de Santas puede ser realmente un reclamo", reconoce el artista, que recuerda que el año pasado insistió mucho al explicar que aquel cartel se inscribía en su trayectoria. "Era una obra mía, personal, relacionada con mi manera de trabajar", constata. El color verde y el trazo de la capa de la giganta se divisan en los paisajes matéricos que muestra ahora en el Colegio de Aparejadores. "Me gustaría que el público pudiera encontrar esta vinculación", resuelve el artista mataronina, "muy contenta y satisfecha" de exponer su obra de nuevo en Mataró.