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Salva Fernàndez

Muere Miquel Bruguera, referente y activista del sardanisme en Mataró

El activista y coleccionista Miquel Bruguera dedicó su vida a la promoción y preservación de la cultura sardanista a través de entidades y publicaciones propias.

Miquel Bruguera, figura clave en el activismo sardanista que dedicó más de seis décadas a fomentar esta tradición catalana, murió el pasado 14 de enero a la edad de 83 años. Desde sus inicios, cuando tenía entre 17 y 18 años, Bruguera se implicó intensamente en el mundo de la sardana, convirtiéndose en uno de los fundadores y miembros destacados de la Agrupación Sardanista de Santa Anna, vinculada a la Asociación de Antiguos Alumnos de las Escuelas Pías. La ceremonia de despedida se celebrará este 17 de enero a las 11 de la mañana al Tanatorio de Mataró.

A los 17 o 18 años inició una trayectoria de activismo cultural que se alargaría durando más de seis décadas. Fue uno de los fundadores y principales miembros de la Agrupación Sardanista de Santa Anna, sección de la Asociación de Antiguos Alumnos de las Escuelas Pías, entidad que también presidió. Durante muchos años impulsó bailadas, encuentros y boletines especializados, aconteciendo una figura clave en la difusión y preservación del mundo sardanista a Mataró.

Posteriormente, fundó la Asociación Pla de los Amats, también dedicada a la sardana, con iniciativas tan consolidadas como el Encuentro de Can Bruguera. A todo ello se sumaron numerosas iniciativas particulares, como conciertos y encuentros culturales en el patio del cortijo Hogueras del Torrent, la masía histórica de su familia, convertida en un espacio de encuentro y memoria viva.

Coleccionista del mundo sardanista

Coleccionista destacado, especialmente vinculado al universo sardanista —con fondo de prensa, fotografías y documentos—, dejó un legado de gran valor patrimonial. También fue el autor del libro 'Mataró Coral, Musical y Sardanista en el recuerdo', una obra que recoge más de doscientas fotografías y testigos de corals, orquestas y pandillas sardanistes que marcaron más de un siglo de historia cultural a la ciudad. Una cultura, como él mismo apuntaba, que "nos ha pasado de largo" y que hoy encuentra dificultades para asegurar el relevo generacional.