La unión de estos rasgos identitarios de la escuela, sumado a la gran oferta de itinerarios que ofrece, hace que el alumnado de bachillerato de Salesians Mataró obtenga aprendizajes consolidados, buen nivel y, por lo tanto, buenos resultados. David Paniagua, jefe de estudios de Secundaria, y Selene Sans, coordinadora de la etapa, explican por qué su bachillerato se ha convertido en una apuesta de éxito, con un modelo que pone al alumno en el centro y que viene avalado tanto por su trayectoria como por los resultados obtenidos.
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¿Cuáles modalidades de Bachillerato ofrece Salesians Mataró?
Se ofrecen las dos grandes modalidades: la de Ciencias y Tecnología y la de Humanidades y Ciencias Sociales. En ambos casos, se propone un amplio abanico de materias de modalidad entre las que el alumnado elige en función de los estudios posteriores que quiere cursar. Esto es importante, sobre todo, de cara a la fase de admisión de las PAU, para que el alumno pueda evaluarse del mayor número posible de materias que ponderan de acuerdo con la modalidad cursada.
¿Cuál es el principal punto fuerte de vuestro bachillerato?
Sin duda alguna, el acompañamiento. Existe la idea de que el alumnado que termina la ESO es lo suficientemente grande y maduro para cursar el bachillerato de manera autónoma. Pero la realidad es justo la contraria: el estudiante que empieza primero de bachillerato es el mismo que ha terminado 4º de ESO hace 3 meses y que se enfrenta, por primera vez, a un momento donde hay presiones, dudas, inseguridades, cambios emocionales y una gran incertidumbre sobre el futuro. Por lo tanto, un buen acompañamiento en todos los sentidos es imprescindible. Hay que pensar que son dos años muy intensos, especialmente el segundo curso, y que el salto de la ESO al bachillerato no es fácil.
Por otro lado, también hay que hacer un acompañamiento muy cercano a las familias, ya que viven este proceso con inquietud y necesitan entender cómo funciona todo ello.
¿Qué quiere decir, en la práctica, este acompañamiento?
Significa que ningún alumno se enfrenta solo ante el reto. Aquí hay un equipo de profesorado que lo sigue de verdad. Además, tenemos un modelo de tutoría muy potente que consiste en tener tres tutores por generación, de modo que cada alumno tiene una referencia personal, pero detrás está el equipo de tutores, la coordinación y la orientación que conocen la promoción y le hacen seguimiento. Esto nos permite hablar con propiedad de acompañamiento real e integral. No depende solo de una persona, sino de un equipo.
¿Esta apuesta también se refleja en los resultados?
Sí, claramente. Hay unos datos oficiales internos que los centros reciben cada año y que permiten hacer la comparación con el resto de escuelas que ofrecen bachillerato. Y la realidad es que Salesianos Mataró acostumbra a estar en una buena posición. Nuestros resultados son buenos y eso es una constante. Incluso en estos últimos años, en que la diversidad de perfiles del alumnado ha crecido y, en general, las medias han tendido a bajar, nuestro alumnado ha mantenido un buen nivel. Esto es lo que da credibilidad al proyecto: no es solo una sensación, hay un trabajo detrás que funciona.
Por lo tanto, ¿la buena fama del bachillerato de Salesians Mataró viene avalada por los hechos?
Sí. El boca a boca existe y nos ayuda mucho. Las familias sienten que “el bachillerato funciona”, “da buenos resultados” y “se acompaña mucho”. Por lo tanto, esto hace que muchas se interesen por el centro, incluso antes del período habitual de puertas abiertas. De hecho, muchas plazas se reservan con mucha antelación. Hay familias que tienen hijos mayores que ya han pasado por allí o conocen otras familias con buena experiencia, y vienen porque saben que aquí encontrarán una propuesta firme, consolidada y, a la vez, cercana.
¿Qué tipo de alumnado os escoge?
Una parte importante es el alumnado que ya ha hecho la ESO en nuestra casa y que puede asumir económicamente nuestro bachillerato. También nos llega alumnado de otras escuelas, especialmente de centros que no ofrecen bachillerato y que buscan un entorno similar: una escuela donde el alumno importe, haya una relación cercana con las familias y se mantenga esta cultura de acompañamiento. Finalmente, también nos llegan alumnos que vienen de fuera de Mataró, de lugares como Cabrera, Vilassar, Premià, Llavaneres o Arenys. Esto demuestra que el proyecto traspasa el ámbito estrictamente local.
¿Qué diferencia vuestra oferta de otros centros?
Una de las diferencias es que todos los itinerarios que ofrecemos son robustos, no hay uno que destaque por encima del resto. Todas las modalidades se trabajan con calidad y con la voluntad de que el alumno pueda llegar bien preparado a la selectividad. También hemos cambiado una manera muy habitual de organizar los grupos: en lugar de separar al alumnado en función de su modalidad, mezclamos los grupos clase. De manera que las materias comunes se imparten dentro de este grupo híbrido y el alumnado solo se separa para cursar las materias de modalidad u optativas. Este funcionamiento permite que haya más equilibrio, evita rigideces y nos da más margen para adaptarnos a los intereses de los alumnos.
Metodológicamente hablando, ¿cómo se combina la preparación para la selectividad con una formación más completa?
Aquí hay un equilibrio muy importante. La selectividad condiciona el bachillerato, y eso no se puede negar. Pero nosotros tenemos claro que el alumnado no solo se tiene que preparar bien para superar las pruebas con garantías, sino que hay que formarlos más allá del examen. En la práctica, esto se traduce, por un lado, con los llamados exámenes trimestrales, que reproducen la escenografía de la selectividad: se paran las clases durante cuatro días durante los que el alumnado se enfrenta a varios exámenes al día, de una hora y media de duración, y siguiendo el mismo formato que los de las PAU. Este es un entrenamiento muy útil para que el alumnado llegue a la selectividad con seguridad. Por otro lado, trabajamos con una mirada competencial y con cambios en la manera de evaluar, para que el alumnado no solo apruebe exámenes, sino que comprenda, infiera, sepa aplicar y madure académica y personalmente.
Más allá de la cuestión académica, ¿qué más trabajáis con los alumnos?
Para nosotros el bachillerato no es solo una etapa para decidir qué quieres ser, sino también cómo quieres ser. Por eso, todo el alumnado de primer curso hace una optativa común que trabaja esta dimensión más personal y social. Se identifican las problemáticas del mundo actual y se reflexiona sobre cuál debe ser el compromiso social como ciudadano y qué lugar hay que ocupar en el mundo en que vivimos. Esto conecta mucho con la identidad de la escuela: nuestro objetivo es que el alumno no solo se forme académicamente, sino personalmente. Ofrecemos una formación que va más allá de aquello que es estrictamente académico.
¿Y los espacios y el clima de centro también juegan a favor?
Sí, mucho. Salesians Mataró es un edificio muy grande porque aglutina todas las etapas educativas -desde I3 hasta CFGS- pero el espacio de bachillerato se vive en pequeño, de una manera muy familiar. Y es que nuestra escuela está muy bien estructurada: cada etapa está organizada de manera segmentada, de manera que cada una tiene sus propios espacios. Por lo tanto, el alumnado de bachillerato tiene su propio entorno, hecho que enfatiza las cualidades de hacer un bachillerato cercano y muy humano.
¿Cómo os aseguráis de continuar mejorando y de estar al día?
Hay un trabajo constante de revisión interna. Hacemos encuestas a familias, alumnado y profesorado para saber cómo se valora el bachillerato y qué se puede mejorar. También hacemos encuestas en las que el alumnado valora la tarea docente que se comparte con el profesorado. Además, organizamos espacios participativos dentro de las clases para evaluar las materias. Y, finalmente, hay todo un plan de formación interna que nos ayuda a detectar necesidades y actualizarnos. Esto es clave para no quedarnos en unos Salesianos de hace décadas, sino continuar siendo un centro actualizado, riguroso y atento a los cambios educativos y sociales.
¿Por qué diríais que el bachillerato de Salesians Mataró es una apuesta de éxito?
Somos una apuesta de éxito porque combinamos aspectos que no siempre van de la mano: buenos resultados académicos, acompañamiento intenso y constante, orientación personalizada, oferta completa y una buena reputación construida a lo largo de los años. No hacemos bachillerato por hacerlo, sino porque creemos, porque lo sabemos hacer bien y porque queremos que nuestros alumnos tengan continuidad dentro de un proyecto educativo que funciona. Cuando las familias nos conocen, ven que detrás hay equipo, rigor, seguimiento y vocación educativa real y se lo creen porque lo notan. Esta es la base de la buena fama del centro y la razón por la cual cada año muchas familias nos eligen. Y esto, en educación, es probablemente el mejor aval posible.