Pere Pascual

NUEVE: Entrevista inédita a Jordi Arenas de octubre de 1988

Pere Pascual entrevistó el artista por el catálogo de una exposición suya de la galería municipal Minerva. Recuperamos este texto prácticamente inédito.

Adentrarse en una conversación con Jordi Arenas es entrar en un mundo peculiar en el que recuerdos, realidades e ilusiones se confunden y cambian en la personal personalidad, y valga el juego de palabras, que hacen de Jordi Arenas, no tan sólo un artista apreciado en el nivel plástico mataroní, más bien también el converteuixen en un verdadero personaje.

«Así es. (...) Tengo que remarcar que yo a los doce años ya empecé a fe mía retratos. Y todo con el consentimiento familiar. Y es que al padre ya le habría gustado ser artista, siempre había soñado al ir en la Llotja o similar, pero se quedó en contable industrial. Quizás por eso nunca puso ningún tipo de impedimento porque tanto mi hermano Jaume cómo yo hiciéramos del arte nuestra profesión. Y esto que no teníamos antecedentes artísticos. Ahora que estoy buscando mi alcurnia familiar tan sólo encuentro seis generaciones atrás un par de maestros ebanistes que sabían muy bien que era el oficio». Y Jordi Arenas se levanta de la butaca y en el verdadero museo particular quees su vivienda investigación una bella imagen de Cristo crucificat que de mano en mano ha pasado por la familia hasta hoy mismo. Y de esto a hablar del oficio lógicamente tanto sólo hay un paso.

«Cómo tanta gente aprendí en la Escuela de Artes y Oficios de la mano de Rafael extraño. Y aunque era una escuela elemental fue importante porque se aprovechó el tiempo. Rafael Extraño a pesar de sus cosastenía una de muy buena y era que daba libertado. Tuvo muchos discípulos y no hay ningún que se le asemeje. Y es que la libertad en la enseñanza del arte es fundamental». Y pocos como Jordi Arenas para hablar de enseñanza. Más de 450 alumnos han pasado por sus manos. Desde aquellos que se preparan por la entrada en cualquier escuela oficial, hasta aquel simple aficionado, pasando por aquellos que empiezan a tener detalles y le traen porque los puleixi. «Yo estoy contento de haber enseñado a autores como Palo, Perecoll, Vilamanyà, Parara, Safont-Elige, Munné, Roser Vinardell, y tantos otros. Pienso que algo los he podido enseñar y esto me satisface».

Y discutiendo al respecto de la dificultad de enseñar y estar al día, Jordi Arenas nos sorpren una vez más. «Para mí la técnica es una pasión. Soy terriblemente exigente. Pero ser exigente no quiere decir ser unívoco. Evidentemente no comulgo con muchas de las ideas de ahora, pero sí con el valor de ciertas cosas. No me gusta la obra pero sí su «piel». He visto cosas que podríamos decir abstractas que me han entusiasmado. Yo, incluso,había llegado a hacer, de abstracto, como una visión cubista del expoli del Greco. O ahora mismo extasiándome con Las damoiselles de Avignon, aunque me han gustado mucho más los dibujos y los bocets que no la propia obra. Y es que como dibujante en Picasso es significativo. Y como él tantos otros. Yo voy a ver muchas exposiciones, de aquellas que sé que me gustarán y de las que sé que no, porque casi siemprepuedes sacar algo. El que no me gusta tanto es exponer».

Y a pesar de que en Jordi Arenas allá en 50 era junto con en Rafael Extraño el único profesional mataroní, y que nunca ha dejado de pintar, su número de exposiciones es corto. «El cierto es que los encargos, que nuncahan faltado, han impedido que haga más exposiciones. Aunque soy bastante rápido trabajando, soy lento pensando la obra. Y a mí me gusta la obra pensada y trabajada que no las «notas» rápidas e intuitivas».

Y entre los encargos la constancia casi permanente del retrato. «No puedo negar que el retrato me gusta y mucho. Es un reto permanente. El que me enfada es el que lo rodea, las exigencias del cliente. Pienso que el retrato es difícil y a la vez generalmente comporta bastantes problemas, tanto de persona como artísticos. Es difícil captar el personaje y hacer que no se apague ni se fuerce la expresión. El retrato es interesante pero yo me quedo más que en el retrato en la figura. Es allá donde puedo expresar mejor los sentimientos, cosa que por ejemplo no se puede hacer tanto en el paisaje, si exceptuamos las notas rápidas».

Y Jordi Arenas sigue desahogándose y lo hace de manera casi musical. «Sí, la música ha sido mi otra gran pasión. Quizás habría podido ser un buen músico, pero el cierto es que he estudiado más pintura que música y por algo será, y más en un caso como el mío en que siempre he creído que la base está en los conocimientos, y por eso siempre he querido estudiar el que he podido. A veces pienso que habría podido cambiar de profesión, pero la pintura me ha dado muchas satisfacciones». Y enseguida sale la pasión de los elementos: «Es que piensas que es difícil encontrar cosas como el aceite, aunque el que me gustaría hacer más es el fresco y es que es más emocionante y no permite errores. Preparar la pared, la pintura, el tema, y todo esto da una calidad que compensa tanto. Y es que, aunque no lo parezca, el riesgo es fundamental, en la creación. Y el resultado inmediato también. Por ejemplo me gusta mucho la escultura perohago poca porque hay mucha parte mecánica. El que me gusta es el modelado, las otras cosas ya las siento menos mías. Yo he hecho mucha imagineria religiosa y la tengo dispersión por medio mundo, incluso en América (Perú y Buenos Aires) pero esto lo sabe poca gente porque esto de la prensa y de dar noticias bastante sabes tú que no he sapigut cultivar nunca, y quizás en el fondo a pesar de que me conoce de nombre mucha gente no he logrado el nivel otros que con menos o iguales calidades, se han hecho un nombre, no a través de su obra, y sí a través de la constante repetición de su nombre».

Pero Jordi Arenas sigue con la pasión permanente y trabajando más que nunca. «Sigo obsesionado por la pintura, y ahora que tengo más tiempo quiero hacer obras que estén a nivel de aquellas de hace treinta años porque ya estoy tip que siempre que hago exposiciones y aparece una obra antigua todo el mundo diga que aquello es mejor que el de hoy en día. Y aunque las cosas son diferentes pienso que traigo algunas cosas que no han salido todavía. Ahora yo sufro pintando, cuando era joven disfrutava. Pero ahora, de vez en cuando cuando veo el que sale consigo unos momentos de joya llena. Todo esto hace que ahorahaya muchas cosas que no me gustan. Y es que en el fondo soy un artista vulgar y muy sincero y estoy buscando mi realidad que espero salga bien pronto».

Y Jordi Arenas plenamente vive en su arte se despide tímidamente. Parece como si se empenedeixi en parte de romper su aislamiento y explicar todo aquello que siendo. Y marcha de nuevo hacia la quietud del estudio a preparar sus nuevas obras, unas obras sedimentados en la amplitud de sus conocimientos y con la nueva luz que recoge la fuerza de su deseo e ilusión. Ciertamente deseamos que bien pronto podamos ver el estallido de uno de los autores más peculiares de nuestro entorno. Un autor artista que con su nombre casi ya lo dice todo, en Jordi Arenas. Un símbolo viviente de una profesionalidad pasional en el mundo siempre ilusionados de la creación artística. Esperamos los resultados de su reto personal en la certeza de que cómo en pocos casos merecerán nuestra confianza y consideración.

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