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Joaquim Camprubí

Un Presupuesto Participativo para volver a implicar a la ciudad

Pim Camprubí, jefe del grupo municipal de Esquerra Republicana, propone la recuperación del presupuesto participativo en Mataró.

Desde Esquerra Republicana llevamos al Pleno una propuesta para recuperar el Presupuesto Participativo, una herramienta que fue iniciativa de Esquerra Republicana y que se acordó convocar cada dos años para garantizar su continuidad. El Presupuesto Participativo es clave para motivar a la ciudadanía y reconectarla con el proyecto de Mataró, con transparencia y seguimiento público de los proyectos. A pesar de este acuerdo, el gobierno lo ha suprimido sin avisar ni a nosotros ni al resto de formaciones, rompiendo un consenso que había funcionado y que daba sentido al trabajo comunitario en los barrios.

La ciudad no se entiende solo desde el despacho. Se entiende desde la calle. Y quienes están cada día son las asociaciones de vecinos y las entidades. Conocen el territorio, saben qué funciona, qué no, y tienen una mirada que la administración necesita. Pero para que este conocimiento tenga impacto real, es necesario que tengan espacios donde su voz no se diluya y dotar al sistema de capacidad de incidir y de ver resultados.

El nuevo modelo de participación que se está elaborando desde el Ayuntamiento puede ayudar a ordenar esta participación. Pero para que estos espacios sean útiles, es necesario que lo que se trabaja tenga recorrido real. Y aquí es donde el Presupuesto Participativo encaja de manera natural. Si el territorio detecta las necesidades, tiene sentido que también pueda priorizarlas y decidir sobre una parte de los recursos municipales. Por eso proponemos que las propuestas vinculadas al presupuesto, que salgan de los espacios de participación y de las entidades de barrio, se validen en una consulta abierta a toda la ciudadanía de cada barrio, combinando conocimiento y proximidad con legitimidad democrática.

Pero no basta con decidir. La ciudadanía debe poder saber en qué punto está cada proyecto que se ha aprobado. Si un proyecto se vota y se aprueba, no puede quedar encallado meses y meses. La participación solo funciona si la gente ve que las cosas pasan.

Otros municipios han avanzado en esta dirección y los resultados son claros. Cuando la participación se hace desde el territorio, la gente se implica más. Si las decisiones se toman barrio a barrio, se evita la competencia entre zonas. Por otro lado, si las entidades tienen un papel central, el proceso gana legitimidad y coherencia.

La participación no aparece sola. Hay que facilitarla y demostrar que sirve para algo. Si la ciudadanía ve que lo que propone puede salir adelante y que hay un retorno claro, la participación deja de ser una palabra vacía y se convierte en una herramienta útil. Y esto genera compromiso que hace avanzar una ciudad.

Esto es lo que buscamos con la propuesta que presentaremos al Pleno. Recuperar el Presupuesto Participativo es una oportunidad para reforzar el trabajo comunitario, para dar más peso a los barrios y para volver a situar a la ciudadanía en el centro.

No es una cuestión de mirar atrás. Es una manera de volver a activar la ciudad, de dar herramientas al territorio y de hacer que la ciudadanía vuelva a sentir que forma parte de las decisiones que le afectan. Si queremos una Mataró que funcione de verdad, hay que volver a implicar a la gente en el proyecto común. Y esto empieza por darles espacios, herramientas e información clara para decidir y hacer seguimiento de lo que deciden.

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