Una voz masculina y profunda, casi intimidatòria, recuerda a los asistentes, justo antes de empezar una obra de teatro, que tienen que apagar el teléfono móvil. La advertencia, pero, parece una ironía cuando, según más tarde, el aparato toma todo el protagonismo arriba del escenario. Esto es el que pasa al espectáculo Móvil', una producción del Teatro Libre que reúne la crème de la crème del teatro Catalán: lo escribe Sergi Belbel, la dirige Lluís Pasqual y la protagonizan nombres como Carles Francino, Maite Gil, Marta Marco y Rosa Novel. Móvil', estrenada el pasado 12 de diciembre en Reus, recala este sábado, día 19, al teatro Monumental. La obra clausurará la Temporada de teatro y danza de este año, por la cual han pasado piezas como El Mikado, Visitando al Sr. Green, En Pólvora, Primera Historia de Esther o Metamorfòsis.
Móvil' se plantea como una reflexión sobre las relaciones humanas y de qué manera estas han cambiado desde que este aparato ha conquistado la sociedad. La obra parte de la historia de cuatro personajes que prácticamente se comunican tanto sólo con el teléfono móvil, y que coinciden en un hotel después de haber sido desalojados de un aeropuerto debido a un atentado terrorista. El argumento se centra en la relación que se establece en el hotel entre ellos cuatro, que sin saberlo tienen vínculos anteriores, y la manera como contactan con sus familiares y amigos a través del cielolular. A pesar de que la obra está inspirada, según el mismo Belbel, en el miedo que predomina en la sociedad después de los atentados de la 11-S en Nueva York, y que el contexto del cual parte no puede ser más serio (una sociedad global que en realidad sufre de incomunicación, sobrevolada por la amenaza terrorista), Móvil' está enfocada como una comedia ligera, como una sátira, que apuesta por la desdramatització. Juegan un papel clave, en este sentido, los personajes (Sara y Clàudia, y sus dos hijos, Jan y Rosa), bastante alocados y con un punto frívolo y planer, que protagonizan escenas ágiles y llenas de equívocos.
La escenografía ideada por Pasqual con Paco Azorín aporta su granito de arena para dar a la obra un toque contemporáneo y tecnológico. Los espectadores se encuentran con una gran pantalla de LEDs (pequeños diodes eléctricos luminosos) que se van iluminant para convertirse en un decorado u otro, apoyando y mezclándose con la interpretación de los actores.
El público mataroní será el último juez de la obra, precedidos pero por la poca benevolencia de la crítica barcelonesa, que no ha dudado en torpedinar-la a pesar del elenco de nombres que hay a su detrás.
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