El director Tarsem Singh vuelve a poner su exuberante imaginario visual al servicio de un film de fantasía, como aquel "Inmortales' que se estrenó no hace muchos meses. El creador de origen indio propone ahora una relectura contemporánea del cuento clásico de la Blancaneus y rompe con algunos de los tópicos que muchos todos tenemos en nuestro imaginario gracias a la versión quedirigió Walt Disney. Se agradece, sobre todo, la nueva mirada sobre el rol de la mujer, tanto de la propia Blancaneus como de la terrible Madrastra, aquí encarnada por una Júlia Roberts que va gala de su atrevimiento y sentido del humor. Poniendo tanto de énfasis en la Madrastra como en la propia Blancaneus, el que deja claro el film es que ni la belleza física tiene que ser el objetivo último de cualquier mujer ni que las chicas no se pueden valer por sí solas si no tienen un príncipe azul que las rescate. Aquí, la Blancaneus no se queda en casa de los enanos preparando la comida sino que toma su propia iniciativa para enfrentarse a la bruja, dejando el príncipe con un palmo de nariz. Y la Madrastra se muestra como un personaje patético capaz de cualquier afanado en frenar sus arrugas. Pero además, la película también tiene un mensaje de crítica social y solidaridad humana y además, es divertida. Los siete enanos políticamente incorrectos agermanen la Blancaneus de Tarsem con aquel grande clásico de Terry Gilliam que es 'Time bandidos'. Pero el film de Tarsem tiene también personalidad propia gracias a su universo visuales, que fusiona la imaginería barroca con el exotismo del arte hindú y oriental, una cierta estética kitsch, la influencia modernista –uno de los salones de la Madrastra tiene el techo del Palau de la Música- y el tratamiento del color.
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