Hay un fenómeno nocturno en Mataró que merece estudio, placa conmemorativa y, sobre todo, un negocio.
Me refiero a esa coreografía moderna de madres y padres que, a ciertas horas, migramos hacia el polígono de ocio nocturno como quien va a un safari, pero con menos emoción y mucho más sueño. Dejamos a los adolescentes en la puerta de la discoteca con una mezcla de “pásatelo bien” y “si pasa algo, llámame, pero no me llames” y después… empieza lo fuerte: la espera.
La espera no se hace en un sitio bonito. Ojalá.
La espera la hacemos donde se supone que no existe la espera: en la rotonda, en la calle de al lado, en ese tramo de “me pongo aquí un momento” que se convierte en una hora y media de coche al ralentí, con el motor diciendo “yo tampoco quería esto”.
Y aquí viene mi propuesta formal al ecosistema emprendedor del Maresme.
Señor(es) que abren negocios: abrid una cafetería para la recogida de adolescentes.
Hay demanda. Hay una clientela fiel, recurrente, con hábitos definidos y un nivel de necesidad que roza lo espiritual.
La escena es siempre la misma: coches aparcados en fila india, en doble y tercera fila, padres mirando el móvil como si fuera un oráculo y madres con esa cara de “yo ya he vivido tres eras geológicas y todas eran más fáciles que esto”.
Y mientras tanto, dentro, ellos: adolescentes socializando como si no hubiera mañana… porque, sinceramente, mañana tienen clase.
Así que, por favor: dadnos un lugar digno.
Un local con luz cálida, baños limpios (esto es clave), café decente, té para los que fingen calma, y algo salado para los que, a la una de la madrugada, descubren que cenaron a las siete “para ir bien” y ahora ven la vida en túnel.
Menú sugerido (para triunfar)
Café “Última conexión”: bien cargado y sin preguntas.
Infusión “No, no estoy preocupada, estoy vigilando” (mentira, pero funciona).
Bocadillo “Solo vengo un momento” (que dura dos horas).
Cruasán “Ya verás cómo no tarda” (clásico de ficción).
Y una pantalla con lo único que realmente importa: un contador de minutos desde el último “ya salgo”.
¿Y el nombre del local?
Lo veo clarísimo: “La Rotonda”. O “Recógeme”. O, mi favorito: “Cocoa & Co.” (para dejar claro el target sin poner un cartel de neón que diga “PADRES EN ESPERA”).
El Tinder de la recogida: “Match & Pick”
Y ahora, lo inevitable: si cada fin de semana juntamos decenas de adultos en el mismo punto, a la misma hora, con el mismo cansancio y el mismo sentido del humor de supervivencia… esto no es una recogida, es un ecosistema social.
Propongo crear el Tinder de la recogida de adolescentes. Lo llamamos Match & Pick.
Tu perfil sería algo así:
“Madre de 2, coche limpio por dentro (por fuera no prometo), busco conversación corta y café largo”.
“Padre en modo Uber Premium, no hago dramas, solo quiero que bajen cuando dicen que van a bajar”.
“Si tú también has dado tres vueltas a la rotonda, tenemos química”.
Y lo mejor: aquí el match no es necesariamente romántico. Puede ser amistoso, práctico, de equipo:
“¿Tú también estás esperando a alguien que ‘ya sale’?”
“Sí.”
“Va, nos damos apoyo emocional y compartimos una bolsa de patatas.”
“Match.”
Porque hay una hermandad silenciosa en esta espera: la de los que saben que la paciencia no es una virtud, es una condena temporal.
Beneficios para la ciudad (sí, esto es casi un proyecto municipal)
Además, esto no es solo una broma. Tiene todo el sentido:
- Menos coches dando vueltas (menos tráfico, menos ruido, menos caos).
- Un punto de encuentro seguro para adultos que esperan.
- Consumo local en una franja horaria que ahora mismo es “tiempo muerto”.
- Y, honestamente, menos discusiones familiares del tipo “¡siempre llegas tarde!”.
Porque si el adulto ha estado dos horas en un sitio calentito, con un café, y no congelado en la rotonda con el motor encendido… cuando el adolescente aparece a las 04:17 diciendo “dos minutos, mamá” con total tranquilidad, quizá el adulto no explota. Quizá.
Conclusión
Mataró ya tiene ocio nocturno. Tiene música. Tiene el polígono vivo de noche. Lo único que falta es un plan paralelo para los que hacemos de logística.
Así que, emprendedores del Maresme: si estáis buscando una idea redonda… literalmente… es la rotonda.
Abrid esa cafetería. Que nosotros ponemos la clientela. Y los chistes. Y el cansancio. Vosotros poned el café.
Comentarios (2)