Las maquinarias de comunicación de los partidos políticos trabajan a pleno rendimiento con la vista puesta en el 29-N. Es una batalla despiadada para ganar notoriedad, colocar mensajes y marcar el relato. Con un objetivo último: ¡conseguir tu voto!
Cuando hay tan poco tiempo para vender ideas, el discurso se simplifica hasta convertirse en tópicos virales. Da igual si son verdad. Y el canal predilecto son las redes, por su carácter de consumo flash de alto impacto. La ultraderecha hace tiempo que ha ganado esta batalla con memes, vídeos cortos y posts que mezclan humor, provocación y rebeldía contra el sistema. Un anzuelo atractivo para los jóvenes, sobre todo los chicos, pero también para la gente mayor, que recibe y reenvía contenidos manipulados sin ningún filtro. Y el algoritmo hace el resto. Los partidos progresistas, viendo que pierden terreno en las redes, entran a competir con las mismas malas artes. En las últimas elecciones en Brasil, Lula se ha encomendado al diputado André Janones, "el general", que ha sacudido la campaña (¿y los resultados?) "con vídeos verticales, titulares alarmantes y apelación directa a las emociones", según explican diversos medios. ¿Todo por la victoria? En la izquierda hay debate sobre el método.
Paradójicamente, la campaña política en España ha coincidido con la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional, que la UNESCO convoca cada año a finales de octubre para reflexionar sobre cómo consumimos la información y cómo nos podemos defender de la manipulación. Este año, la Plataforma per a l'Educació Mediàtica, integrada por 46 entidades, ha publicado un manifiesto que pide al Govern de la Generalitat que haga de la alfabetización mediática una política estratégica, con presupuesto propio y dirigida a todo el mundo. Para que nos entendamos: el manifiesto reclama herramientas para que la ciudadanía se defienda de las fake news, mientras los partidos políticos (¿todos?) activan las maquinarias de la desinformación desatada.
¿Habéis visto el vídeo viral del PP hecho con IA? El equipo de Pedro Sánchez tuvo la ocurrencia de publicar una réplica al presidente de Argentina, Javier Milei, que acababa con un "soy zurdo y a mucha honra". Al día siguiente, el PP difundió una contrarréplica en la que Begoña Gómez, Zapatero, Ábalos o Santos Cerdán, clonados, presumen de ser "zurdos" por corruptelas diversas. El PP lo defiende como sátira, pero en realidad es una demostración de la capacidad de manipulación que tienen los partidos y de su irresponsabilidad, que traiciona su condición de fuente de confianza.
Informarse es una tarea de largo recorrido (no de quince días de campaña) y debería ser fundamental para los centros educativos y las familias: saber qué fuentes son fiables y cuáles no, comprobar una información antes de compartirla, contrastar la misma noticia en diversos medios, leer prensa en casa y en el aula...
Mientras tanto, a quien se quiera informar antes de votar le trasladaría un consejo muy atrevido: que no se fíe de las redes sociales. Además de ser un canal tóxico diseñado para crear adictos, son un pozo de desinformación sin filtro, un oeste sin ley donde todo el mundo puede decir y hacer lo que le plazca de manera totalmente impune.
Con todos sus defectos, carencias y partidismos, los medios tradicionales (los que llamamos legacy) tienen detrás equipos de profesionales licenciados, un código deontológico y un compromiso con la verdad. Cada uno con su verdad, sí. Las redes tienen usuarios; los medios tienen lectores.
Así que antes de votar, infórmate. Lee diarios, y más de uno. Abandona las redes sociales. Y, si puedes, ignora los mensajes de los partidos políticos y repasa sus programas. Sean zurdos o todo lo contrario.
Nota: id a ver The Social Reckoning, de Aaron Sorkin
- Link al manifiesto del PEM: https://www.plataformaeducaciomediatica.cat/assets/files/Manifest-AMI-a-Catalunya.pdf
Francesc Castanyer, periodista