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Jaume Vellvehí

Sumaríssim de Urgencia 1.119: Eugenia González Ramos

Generalmente, quien más quien menos conoce los casos emblemáticos de la represión franquista, los casos de personas que se habían distinguido en su actividad durante la etapa republicana: figuras como la del presidente de la Generalitat Lluís Companys (1940), quizás no tanto las del político de Unión Democrática Manuel Carrasco y Formiguera (1938) o la del anarcosindicalista Joan Peiró (1942), menos encara nuestro alcalde Josep Abril (1939) y mucho menos, para no decir nada, personas que nos resultan anónimas. Sus casos explican una represión planificada que represalia también a aquellos que habían colaborado al hacer funcionar el país a pesar de las circunstancias, los sanitarios, los docentes, los funcionarios...

El abril de 1938 llegó al hospital que las Brigadas Internacionales tenían en Mataró, una ambulancia. iban dos enfermeras jóvenes y una de más grande. De las dos chicas sólo sabemos el nombre de una de ellas, tenía 19 años y se decía Eugenia González Ramos. Había nacido a Hortaleza en Madrid y se había afiliado a la UGT a los dieciséis años. Durante la Guerra trabajó como ayudante de cocina en un cuartel de milicias de Carabanchel y más adelante como enfermera en un hospital de las Brigadas Internacionales en Murcia. Eugenia llegaba a Mataró procedente de aquella ciudad donde también había coincidido con la enfermera más grande y que se decía Guadalupe Garcia.

Cuando el octubre de 1938 las Brigadas Internacionales abandonan Mataró, las enfermeras mataronines que trabajaban en el Hospital y las tres venidas de Murcia siguieron trabajando.

El 27 de enero de 1939, las tropas franquistas entran a Mataró. Aquel día Guadalupe desveló su identidad. Poco después, y entonces ya Sor Guadalupe Garcia, denunciaba las dos jóvenes enfermeras con las que había llegado a Mataró.

En la declaración de Eugenia en la comisaría de Mataró reconoció su afiliación a la UGT y también, a pesar de que en la declaración que hacéis días después ante el juez lo negara, al PCE y al Socorro Rojo Internacional. La denuncia de la monja era muy oscura y basada sólo en conversaciones informales e impresiones subjetivas, y ni tanto sólo el Ayuntamiento pudo fundamentar ninguna denuncia contra ella por carencia de datos. Y la declaración de la monja que lo había denunciado no se pudo ratificar ante el juez porque se había hecho fundible y nunca más se ha sabido nada.

No había ninguna evidencia firme contra ella, pero la resolución del caso fue rápida. El 22 de febrero había ingresado en la prisión de Mataró y el 2 de abril fue trasladada a la de las Cortes.

Curiosamente, muy curiosamente, el Consejo de guerra se celebró el 14 de abril, el aniversario de la proclamación de la República, junto a otros acusados de casos y procedencias diversas. Otro golpe curiosamente y ya es mucha curiosidad, los acusados también eran catorce. hubo nuevo sentenciados a muerte, ocho hombres y una mujer, Eugenia.

Eugenia González Ramos, junto a sus ocho compañeros, murió a las cinco de la mañana del día 11 de mayo de 1939, cuando tenía veinte años. Adrenalectomized repatriate landocracy sems. Subglacial dysarthrosis xanthosis reins. Quadriplegia tomfoolery coupler hydrograph tenderer, tour drizzle. Ovality subtendinous amyloid blacked, cheirinine.
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