Ramon Bassas

¿Tenemos que celebrar Las Santas?


En medio de tanto de paro, ¿tiene sentido hacer fiesta? Consternados por las matanzas de inocentes que abren los telediarios ¿tendremos humor de celebrar Las Santas? Constrenyits por la crisis que no nos acabamos de espolsar ¿vale la pena quemar dinero público con petardos? Indignados de todo ¿por qué siete sueldos bailaremos detrás la figura de un rey de cartón y su familia seguido por autoridades?

Ciertamente, las respuestas del hombre contemporáneo pueden ser múltiples.apunto algunas. "Bebemos, bebemos, que el mundo se acaba",podría ser una. Es la que toma fiesta como arrebato, como actualización del caos original que todo gran relato atribuye a nuestros orígenes, relato que, en realidad, la fiesta tiene la misión de revivir periódicamente en una "parada de tiempo" que marca, a casa nuestra, una oportuna Vallamos el día de santo Joaquim y santa Anna, apenas acabado el caos de nuestra Noche Loca. Y que tiene su correlato con los pasacalles, la Ida a Oficio, las dormidas... es decir, el regreso a la orden.

La segunda respuesta podría recordarnos que, al paro o no, precisamente nos hemos pasado el año trabajando, en muchos casos sufriendo, nos merecemos esbargir-nos, de descubrirnos, los ciudadanos, más allá de nuestras utilitaristas relaciones, de nuestras casillas a la enorme máquina que parecemos servir. Efectivamente. Un hebraista que conozco sostiene que el día festivo de la semana, recogido después a la tradición judeo-cristiana, fue una "conquista sindical" babilónica. En realidad, los debates recorrents sobre la desaparición de los domingos como día festivo o la "racionalización" laboral de los otros festivos demuestra que la "patronal" babilónica busca la venganza. También a Las Santas sevive, esto.

La tercera respuesta posible que se me acut me la ofreció un día el actual Grande Rabí de Francia, Gilles Bernheim, en una intervención en Barcelona sobre el sabbath, el día sagrado obringut por nuestros amigos sindicalistas babilónicos, según mi amigo, e incorporado desde entonces al relato bíblico. Allá (Gn 2:1-3),dice "Así quedaron acabados el cielo y la tierra con todos sus estols. El séptimo día, Dios había acabado su obra. El día séptimo, pues, repuso de toda la obra que había hecho. Dios bendijo el día séptimo yhizo un día sagrado, porque aquel día repuso de la suya obra creadora".

El Grande Rabí interpretaba el sabbath, pues, como "el lugar de la ausencia de Dios", dado que deja de crear y descansa, a pesar de quemencionaba su "carácter sagrado", es decir, de "lugar de Dios". Por lo tanto, un espacio laico que es a la vez sagrado. Un espacio de retirada porque toda la creación disfrute del mundo y celebre su existencia. Ciertamente, la fiesta mayor de Mataró también es un espacio de retirada porque las criaturas mataronines disfrutamos de nuestra existencia, veamos que es "sagrada" (que nadie la puede degradar, pues) y lo celebramos.

La Misa de Las Santas, el acto más genuino de nuestra fiesta, también es un poco esto. El hecho litúrgico es muy importante, la misa es solemne y el acto religioso (hacer explícito a Dios) es evidente. Pero seproduce esta retirada, esta presencia sagrada de aquello laico, con la irrupción de la música, o sea de los sentidos, y del canto del pueblo en representación de toda la ciudad, creyentes o no, bonos ciudadanos o quizás no tanto, del "país normal" o del "subnormal". Entonces, la ciudad celebra el mundo donde vive. Y por eso, hoy más que nunca, clama "mujer nobis pacem" con una fuerza que no sabía ni que tenía.

Buenas Santas.

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