Son más de Mataró que el Frankfurt de la Riera y este 2026 vuelven a tocar por Les Santes. La trayectoria de The Tyets es como la vida de Xevi Coca y Oriol De Ramon, dos cabezudos paridos, educados y crecidos en el entorno de la Fiesta Mayor. Los éxitos reiterados, los discos de oro y las giras largas y triunfantes han ido perfilando la trayectoria de aquellos dos mataronenses que hace diez años, medio en broma pero más seriamente de lo que entonces parecía, se estrenaron con una canción sobre Les Santes, Coca vestido de momeroter y Oriol de draguer. Siguen felices, irreverentes y bromistas y atienden a Capgròs a pie del escenario grande del Parc Nou. Un escenario cubierto, por cierto, para que no les vuelva a llover a mitad de concierto como la última vez.
Volvéis a Les Santes después del 'concierto de la lluvia'. ¿Qué ha cambiado?
Nosotros hemos ido persiguiendo a todo el mundo desde que pasó aquello de la lluvia, para ver si en algún momento podíamos volver a tocar. Hace tres años tocamos justo cuando habíamos sacado el disco y nos pilló un poco en bolas. Era un concierto que nos hacía mucha ilusión y teníamos muchas ganas, pero para nosotros todavía no era el gran concierto de The Tyets. En aquel momento íbamos un poco 'cutres'. Ahora llegamos mucho más preparados y más rodados. Tenemos más infraestructura, un volumen más grande y ya estamos en el segundo año de la gira, de manera que tenemos el espectáculo mucho más interiorizado.
El verano del 'Coti x Coti', era. Entonces hacíais muchos más conciertos que ahora.
Aquel año hicimos noventa y pico de bolos y este año haremos unos cuarenta y cinco. La calidad de vida haciendo cuarenta y cinco es mucho mejor. También coges cada concierto con más motivación y más ganas, y no llegas tan quemado. De todas formas, el concierto de Les Santes nos haría la misma ilusión aunque hiciéramos cien o ciento cincuenta bolos. Creo que es el único concierto en el que todavía tenemos un poco de desasosiego y de nervios, porque eres muy consciente de que entre el público habrá mucha gente que conoces.
El concierto de la playa quedó deslucido.
Se quedó pequeño, entonces. Por eso este año hemos insistido mucho en la cuestión de la infraestructura. Hemos girado por muchos municipios de Catalunya y hay pueblos de diez mil habitantes con infraestructuras mucho mejores que las que había en Les Santes. No podía ser que una de las mejores fiestas mayores tuviera aquel escenario. Este año será diferente y también hemos podido adaptar los horarios. Queremos que pueda venir público familiar y que el concierto tampoco acabe excesivamente tarde. Todo está bien planteado.
Acabáis de publicar 'Era això', como un anuncio de Estrella.
Estábamos en el Empordà, en un campo de composición, y salió allí. La enviamos a Estrella Damm con tiempo y les dijimos: "Si necesitáis una canción para el verano, nosotros tenemos la nuestra", a ver si sonaba la campana. Nos dijeron que no, que ya querían hacer su historia del Canyut. Entonces decidimos hacer nuestro anuncio particular de Estrella Damm. Nos gusta hacer música que enganche durante el verano, que puedas escuchar en el coche con las ventanas bajadas y que te dure toda la temporada.
La canción habla de los pequeños momentos, de encontrarse y de estar bien. Puede referirse a Les Santes y todo.
Sí. Al final la canción habla de una cosa muy genérica con la que se puede identificar cualquier persona de Catalunya o del mundo. Pero Les Santes también son este momento de reunión con los amigos y con la gente que vive fuera y vuelve por la Fiesta Mayor. No necesitas mucho más que todo lo que ya está montado, estar allí con tu gente y pasártelo de puta madre.
Últimamente estáis más rumberos.
Ya hace tiempo. Hemos hecho colaboraciones con Los Manolos y con Estopa, y siempre hemos tenido una cierta vinculación con la rumba catalana. Nos ha gustado explorarla porque también es un estilo muy relacionado con Mataró, nos gusta y es muy bailable. TV Mataró nos propuso el último proyecto: visitar la casa de Peret y hablar con su familia para hacer una canción. Fue muy interesante. Nos enseñaron álbumes de fotografías y nos explicaron toda la vinculación de Peret con Mataró.
Dentro de Les Santes habéis pasado por muchos espacios e iniciativas diferentes: conciertos de pequeño formato, las Dissantes, Baix a Mar y ahora este gran concierto.
¡Quizás sí que tendrán razón los que dicen que solo tocamos nosotros! (ríen) Después de este concierto ya podemos marcar la casilla y jubilarnos. A los sesenta años ya volveremos a tocar para despedirnos. Pero ahora tocaba hacer un gran concierto de The Tyets por Les Santes.
¿Tendréis tiempo para disfrutar de la Fiesta Mayor?
Sí. Tenemos algunos compromisos el 25 y el 26, pero el resto intentaremos estar tanto como podamos. La noche del 26 ya estaremos por el Parque, el 27 intentaremos hacer las Matinades y vivir todo el día, y por la noche tendremos el concierto. El 28 y el 29 también los queremos disfrutar enteros. Este año, eso sí, probablemente no correremos la Cursa de Les Santes...
Las colaboraciones musicales no las habéis dejado.
Siempre ha sido una característica nuestra colaborar mucho con la gente. Lo hacemos con grupos que nos gustan, incluso con grupos pequeños que todavía no conoce casi nadie. Podemos escuchar una canción y decir: "Hostia, nos gusta, hagamos un remix", o sentir a alguien cantar e invitarlo a subir con nosotros. También pasa internamente. Casi toda la gente que trabaja con nosotros es de Mataró. Son personas jóvenes en las que hemos detectado talento y que se han podido formar a nuestro lado. Por ejemplo, nuestro jefe técnico empezó corriendo arriba y abajo del escenario de la Sala, cambiando pilas de los micrófonos. Estudió para ser técnico de sonido y ahora es el 'puto' amo. Siempre hemos intentado apostar por el talento mataronense y por el talento joven.
¿Así es como mantenéis los pies en el suelo?
La decisión de continuar viviendo en Mataró y de proyectar nuestra vida allí, más allá de tener a la familia, es precisamente para mantener los pies en el suelo. Es muy fácil caer en la tentación de crecer un poco e irte a Barcelona porque es donde pasan las cosas y donde está la farándula. Decidir quedarnos aquí hace que esto continúe siendo nuestra casa. Nos pasan muchas cosas y tenemos una vida muy extraordinaria, pero en Mataró continuamos siendo dos más. Vamos al supermercado y la gente normalmente no nos dice nada. Evidentemente, alguien te puede parar para decirte que le gusta la música, pero no es el mismo fenómeno que encontramos en otras ciudades. Aquí tenemos a los amigos, la familia y la gente de siempre. Nos sentimos bien y eso nos mantiene los pies en el suelo.
¿Habéis vivido algún momento de agobio por la fama?
Seguramente ha habido algún momento de pensar: "Hostia, quizás no estoy acostumbrado a esto", pero tampoco mucho. En general, la gente nos ha respetado mucho, sobre todo en casa. Fuera somos más la novedad. Quizás vas un día a pasear por el centro de Granollers y la gente reacciona más, pero en Mataró nos tienen muy vistos. También hemos tenido la suerte de que el proyecto ha crecido muy poco a poco. Llevamos prácticamente diez años con The Tyets, desde aquella primera entrevista en el Tot Mataró... Hemos podido probar todos los niveles de popularidad: primero nos conocían los amigos, después nos empezó a reconocer gente que nosotros no conocíamos y ahora nos conoce casi toda Catalunya. Nos hemos podido ir acostumbrando y hemos intentado no subirnos a la parra.
Y también os tenéis que hacer respetar, se entiende.
Al principio todo era muy pachanguero, entre colegas y a ir haciendo. Muchas veces aceptábamos cualquier cosa porque éramos demasiado bonachones: "De acuerdo, no pasa nada, ya nos adaptaremos". Pero llegó un momento en que dijimos: "Hostia, tenemos un proyecto guay que se tiene que hacer respetar". Necesitábamos algunas condiciones para que el proyecto pudiera seguir creciendo.
¿Qué grandes escenarios tenéis pendientes? ¿Cuál debería ser en un futuro vuestro gran éxito?
El gran éxito sería poder seguir tocando durante muchos, muchos años. Más allá de hacer un recinto supergrande o, yo qué sé, llenar un Camp Nou, el éxito pasa por mantenerte durante mucho tiempo y conseguir que la gente te siga escuchando.
Vosotros seguís combinando festivales, conciertos de pago y fiestas mayores. ¿Por qué?
La tendencia de los grupos grandes es reducir mucho el número de bolos, subir muchísimo el caché y hacer ocho conciertos en ocho festivales grandes. Si quieres ver a aquel grupo, tienes que ir allí. Para nosotros, dejar de tocar en fiestas mayores y populares sería matarnos un poco a nosotros mismos. Una gran parte de la gente que nos escucha frecuenta estos espacios y mucha gente nos ha descubierto en la fiesta de su pueblo o de su ciudad. También tenemos ganas de encontrar el momento para volver a hacer una gira de salas pequeñas, volver al club y recuperar espacios como los que hacíamos antes. Todo el mundo dice que las salas pequeñas están muriendo, pero después nadie va a tocar.
Y hacéis conciertos en el extranjero.
Vamos a hacer salas pequeñas por Europa, para la comunidad catalana, y la gente nos lo agradece muchísimo. Creas un sentimiento de pertenencia. La persona que vive en Copenhague y te viene a ver probablemente se hace seguidora para siempre y para nosotros también es increíble. Es guapísimo hacer un sold out en una sala de trescientas personas, y volver a vivir aquella euforia máxima en un espacio pequeño.
¿Ahora sois DJs, también?
Es literalmente un 'hobby'. Cuando vamos a hacer un concierto de The Tyets ya no nos ponemos muy nerviosos porque es lo más normal del mundo para nosotros. En cambio, cuando hacemos sesiones de DJ nos volvemos a poner nerviosos. Es como otro camino artístico. Nos gusta el 'tech house' y la música electrónica, y nuestro proyecto de concierto no nos permite jugar tanto en este sentido. Todo empezó un día haciendo el tonto con los colegas, cuando nos pusieron a pinchar.
¿Os tenemos que imaginar pinchando a cuatro manos?
Sí, aunque todavía no llevamos muchas horas de vuelo con los platos y alguna vez la cagamos un poco. Pero cada vez lo hacemos mejor y ahora las sesiones ya tienen cara y ojos. Creemos que tenemos buen gusto seleccionando las canciones. Es música electrónica, pero pensada para que la gente disfrute. No queremos hacer una sesión aburrida solo para puristas de la electrónica. Si pudiéramos, pincharíamos cosas más 'underground', pero también nos gusta que el público se lo pase bien. Pinchamos muchos remixes en clave de 'tech house' de canciones conocidas y también alguna canción nuestra remezclada.
Y ahora sois los nuevos mecenas del Club Hoquei Mataró.
Roc Martínez nos explicó que el Hoquei Mataró iba bastante corto de dinero, también para poder sostener y mantener vivo el primer equipo femenino. Nos hizo gracia la propuesta y teníamos ganas de ver nuestro logotipo en una camiseta de un club tan mataronense. También es un deporte muy noble y muy alineado con nuestros valores. Ya conocíamos gente vinculada al club y pensamos que podíamos aportar nuestro granito de arena para ayudarlo a continuar vivo. Por el pabellón pasan cantidades enormes de niños cada fin de semana. Es un deporte muy catalán, muy arraigado en los pueblos, y seguro que a muchos niños les hace ilusión ver The Tyets en la camiseta del Hoquei Mataró. Es un 'win-win' para nosotros y para el club.
¿Qué supone para vosotros actuar en la noche del colectivo LGTBI?
El Ayuntamiento tenía clarísimo que la noche del 27 quería que hubiera representación del colectivo. Nos pidieron opinión para montar una noche que tuviera cara y ojos y un sentido de ciudad. Nosotros propusimos a Svetlana y otros grupos, y finalmente encajaron a Svetlana en el cartel compartido. Es un concierto muy festivo y creemos que encaja muy bien en la noche. Está bien que haya esta representación y que se den espacios al colectivo. También es importante que haya representación mataronina y que el público lo disfrute.
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