La Semana de la Música Antigua está de aniversario. Con uno de los carteles más ambiciosos de su historia, el festival celebra los 25 años con la presencia de figuras como el violinista holandés Jaap Schröder o el conocido músico catalán Jordi Savall. La producción propia La Cantata del Café, es el otro gran elemento destacado de la Semana, que arranca este jueves día 23 con una conferencia sobre Mozart a cargo de Pere Albert Balcells. Un cuarto de siglo después, toca hacer balance para encarar el futuro de uno de los acontecimientos culturales más consolidados de la ciudad.
Anna Comas era la regidora de Cultura del ayuntamiento el 1982, cuando se celebró la primera edición de la Semana. Meses antes, Joan Vives lo había ido a ver para explicarnos el proyecto y vimos que era muy interesante. Curiosamente, pero, Comas no pudo asistir a la jornada inaugural porque justamente aquel día hizo una tormenta fortíssima y no pude atravesar el Rierot porque bajaba agua de ancho a ancho.
Desde aquel impedimento meteorológico, Comas ha podido asistir a casi todas las ediciones de la Semana de Música Antigua y cree que, durante estos cinco lustros, ha ido evolucionando positivamente: han sabido encontrar donde y como hacerlo manteniendo la calidad, de forma que la Semana ha tenido eco más allá de Mataró. Un diagnóstico similar es el que hace quien ahora ocupa su lugar al Patronato de Cultura. Por Jaume Graupera, el festival acerca la música antigua al público en general: desde la organización tenemos claro que hay que abrirnos a nuevos públicos a nivel mediático al mismo tiempo que elevamos el nivel de calidad: es el que hemos intentado hacer en esta edición con nombres como Jordi Savall y Jaap Schröder.
Por su parte, el musicòleg Francesc Cortés recuerda como durante los primeros años de la Semana el público éramos un grupo de incondicionales, pero se ha ido manteniendo, el ayuntamiento ha hecho confianza al proyecto y ahora está absolutamente consolidado. Por Cortés, los factores clave para explicar el éxito del certamen son la coherencia y el rigor seguidos, un entorno como la capilla de Dolors o el altar de Roser y la continuidad de unos programadores como Joan Vives y el trío Unda Maris.
El presidente del PMC destaca especialmente la tarea divulgativa que la Semana ha hecho durante este cuarto de siglo. Mucha gente cree Graupera- identifica la música clásica sólo con el romanticismo y el clasicismo; la música medieval es la grande desconocida. Actividades como la Semana nos han enseñado que hay instrumentos muy versátiles, propios de la época pero con una sonoridad que nos es muy cercana.
Una referencia afuera
Con veinticinco años de existencia, la Semana es el segundo festival de música antigua de Cataluña, sólo superado por el ciclo del Auditorio, que este año llega a las treinta ediciones. Cortés cree que la Semana no es sólo uno de los hechos culturales más importantes de Mataró, sino que por calidad de los músicos que han venido y, sobre todo, la coherencia seguida, no tiene nada a envidiar al resto de festivales.
Dos de los festivales de más renombre, el Tiana Antica y el Ciclo de Música Antigua de Sant Martí Vell, ven el festival mataroní como el hermano grande. Precisamente la última actividad de esta edición de la Semana, la Cantata del Café de J.S. Bach, es una coproducción con estos dos festivales. Daniel Regintós, director del Ciclo de Música Antigua de la localidad ampurdanesa, piensa que el público de Mataró se tiene que sentir orgulloso de un ciclo tan importante y con una programación como la de este año. Por su parte, Llorenç Blasi, uno de los organizadores de Tiana Antica, considera que la Semana de Música Antigua es un referente: cuando nosotros empezamos a organizar conciertos hace diez años nos emmirallàvem con Mataró: es un modelo que nos es muy cercano geográficamente y que tiene una oferta muy diferente de toda la música antigua que se toca con instrumentos modernos.
El pianista Baruda-Skoda, la estrella de la anterior edición de la Semana
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