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J. V.

Un espacio de trabajo compartido

El TecnoCampus ofrece el espacio Coworking, un despacho compartido para profesionales autoocupat

Entre los espacios que el TecnoCampus ofrece a los emprendedores, hay un de especialmente pensado para profesionales independientes. Se trata del espacio Coworking, un despacho compartido donde se fomenta la colaboración, la comunidad y el networking. Este espacio, con capacidad hasta seis profesionales, está especialmente pensado para proyectos de autoempleo, empresas impulsadas e integradas por una sola persona que, en ninguna parte de trabajar desde casa, prefiere instal•lar-se en un entorno empresarial como el que ofrece el TecnoCampus.

Físicamente, se trata de un gran despacho con seis mesas individuales, cada una de las cuales está destinada a proyectos empresariales diferentes independientes entre sí. Los profesionales asumen conjuntamente los gastos, pueden compartir sus proveedores y pueden llegar a col•laborar entre ellas a nivel empresarial. El alquiler resulta más económico que si se instal•lessin por cuenta propia y, ademásva incluido el servicio de impresora. A banda, se pueden hacer uso de los espacios comunes de la Incubadora de empresas, como por ejemplo las salas de reuniones o el espacio office, y disfrutar de las ventajas de la red TecnoCampus. 

En el espacio Coworking, a diferencia del criterio general que rige el funcionamiento de la Incubadora de empresas, sepueden instal•lar tanto proyectos de nueva creación como profesionales con trayectorias ya consolidadas. Este último es el caso de la mayoría de empresas que trabajan hoy en este despacho. Actualmente en el espacio Coworking hay instal•lades cuatro empresas: Solveris, la consulta en el ámbito de la ingeniería que trae Pere Guevara; la agencia de comunicación Setting que dirige Elvira Garcia; el portal especializado en ciclismo bcicling que gestiona Laia Salvador; y la Comercial Sepiña, la empresa de Isabel Sepiña especializada en productos y accesorios para farmacias. Son cuatro ejemplos de emprendeduría y también de autoempleo, de profesionales que, después de varias experiencias laborales, decidieron establecerse por cuenta propia.

Laia Salvador, responsable de bcicling, es la usuaria más veterana del espacio Coworking. Seva instal•lar hace un año y medio, cuando el Centro de Negocios del Maresme donde estaba entonces se desmanteló. Comercial de ropa deportiva, Salvador encontró al TecnoCampus el contacto que le dio la idea para impulsar el proyecto de bcicling. Elvira Garcia hace dos años que es autónoma y durante mucho tiempo trabajó en casa, hasta que descubrió el espacio Coworking. "Tiene buenas instal•lacions y condiciones, y tienes servicios como por ejemplo la recepción o las salas de reuniones que permiten dar buena imagen", destaca esta periodista. Su caso es similar al de Isabel Sepiña, que después de trabajar un tiempo en Barcelona, encontró al TecnoCampus un espacio propicio para su actividad. Pere Guevara decidió a montar Solveris después de muchos años de experiencia en el sector de la ingeniería. Creó su empresa con la ayuda del TecnoCampus e intentó optar en una plaza a la Incubadora, cuando vio que su proyecto encajaba más dentro de la filosofía "monolloc" del espacio Coworking.

Todos ellos coinciden en las ventajas de este espacio. Un buen precio, una col•laboració que permite reducir costes, una buena ubicación e instalaciones que permiten dar una imagen de empresa, la creación de sinèrgies y cooperación entre los diferentes profesionales y el apoyo profesional y personal entre ellos. "Los primeros años de un emprendedor son como la travesía del desierto, te sientes muy solo. Aquí, esto se reduce a los mínimos", valora Garcia.










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