Es uno de los yacimientos romanos más importantes del país, y a la vez un grande desconocido, incluso para muchos mataronins. Clos Arqueológico de Torre Llauder celebra el 50è aniversario de su descubrimiento, considerado una de los principales hitos de la arqueología catalana del siglo XX. Para conmemorar esta efeméride, el recinto vuelve a abrir puertas a partir de este viernes, día 11, después de meses cerrado al público para poder ejecutar diferentes tareas de rehabilitación y mantenimiento. Lo hará con una fiesta de ambiente romano, a la cual participarán los Armados y dónde también habrá música, danza y un tastet gastronómico. El objetivo, tal y cómo afirma el presidente del IMAC, Joaquim Fernàndez, es dar a conocer la villa romana de la Torre Llauder a los mataronins, y a la vez convertir el vallado arqueológico en "un elemento de promoción de ciudad", gracias a su carácter único dentro del territorio.
A partir de este viernes, los mataronins y los visitantes de fuera de la ciudad podrán volver a poner los pies al vallado arqueológico. El recinto trae cerrado prácticamente desde 2010, cuando se instaló una gran carpa para proteger los mosaicos de la intemperie. Desde entonces se ha ido avanzando en las diferentes fases de excavaciones y restauraciones que marca el Plano Director. Pero queda muchísimo trabajo para hacer. "La reapertura de Clos es tan sólo un punto y seguido", afirma el arqueólogo municipal, Joaquim García. La restauración del conjunto de mosaicos, las excavaciones al exterior del vallado -se sabe que los límites de la villa llegan mucho más allá de los actuales- y la museització de todo el conjunto son los principales proyectos pendientes. Se trata de operaciones muy costosas y en momentos de penuria económica como los actuales, se imposible establecer un calendario de ejecución. Mientras tanto, se han realizado acciones más asequibles, como la limpieza y consolidación de mosaicos y pavimentos y la adecuación de los aposentos para la visita.
Una villa romana muy muy conservada
Entre los objetivos de esta campaña de restauración, así como de la celebración de los 50 años de su descubrimiento, figura la voluntad de situar la Torre Llauder a la altura que se merece. "Seguramente hay muchos mataronins que pasean por el lado del vallado sin saber muy bien qué hay adentro", reconoce el regidor de Cultura. Rodeada por los intimidants y estéticamente discutibles muros grises de contención, se encuentra un monumento único en Cataluña. La Villa Romana de Torre Llauder, descubierta en 1961 por el arqueólogo mataroní Marià Ribas y declarada Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), es "una de las villas urbanas más importantes y más muy conservadas de la época", según el arqueólogo municipal. A tocar de la Vía Augusta, se trataba de una impresionante construcción de tres terrazas, con un àtrium, termas, peristilo y un gran jardín. El edificio data entre los siglos Y e III DC, y se construyó sobre un establecimiento anterior dedicado a la fabricación de ánforas y al prensado de vino. Aparte de la zona residencial, disponía de una parte dedicada precisamente a la elaboración de vino, que en sus momentos de máximo esplendor se distribuía por todo el Imperio Romano.
Las excavaciones han permitido documentar hasta cinco fases arqueológicas al yacimiento. La primera fecha del siglo Y aC, cuando era un establecimiento vitivinícola. Parte de la villa señorial que conforma gran parte del yacimiento se adecuó para actividades de tipo industrial y de almacén agrícola hacia el siglo IV miérc. El edificio fue abandonado entre los siglos V y VII, a pesar de que las excavaciones han permitido localizar tumbas y entierros de inhumanció que datan del siglo IX. El yacimiento no volvió a ver la luz del día hasta que un equipo de arqueólogos encabezado por Maria Ribas (Mataró, 1902-1996) inició las excavaciones en 1961 y puso a cuerpo descubierto la parte más lujosa de la villa. Durante estos 50 años, el yacimiento ha pasado por numerosas etapas, muchas de ellas más bien negativas para su conservación y difusión. Durante los años 70 restó abandonado, sufriendo expolios y degradación, y no fue hasta la siguiente década que se construyó el muro de Clos, financiado por el Estado español. Durante los años 80 se realizaron nuevas excavaciones, y también se procedió a la reconstrucción –de manera más bien anárquica- de diferentes muros y otros elementos de la villa. Los mosaicos, elemento más valioso del hallazgo, permanecieron a la intemperie antes no se instaló la carpa, cosa que también los ha malogrado. No fue hasta el 2009 que se estableció un Plano director, a partir del cual se trabaja con un criterio establecido y con objetivos concretos.
Fiesta romana
Los actos conmemorativos del 50è aniversario del descubrimiento de la villa romana se irán sucediendo hasta el próximo mes de diciembre. El plato fuerte, pero, se vivirá este viernes, con una "fiesta romana" que arrancará con el desfile de los Armados de Mataró desde el edificio de la Prisión hasta Clos Arqueológico. Posteriormente se realizará una visita guiada por el yacimiento, se proyectará un audiovisual con la reconstrucción virtual de la villa. Además, habrá un espectáculo de música y danza a cargo del grupo de reconstrucción histórica Thaleia, y un tastet de productos gastronómicos romanos, como el vino con miel, así como de recetas de la época. De cara al siguiente fin de semana, se inaugurará al Museo de Mataró la exposición "La villa romana de Torre Llauder, de nada rustica iluronensium", una compilación historiográfica sobre el descubrimiento de la arqueología, y también de la historia de las excavaciones. Entre el resto de propuestas, destaca la participación de los tenderos de la ciudad, que guarnirán los escaparates con elementos conmemorativos, y de los pasteleros que harán una baldosa de chocolate con la reproducción de un fragmento de los mosaicos de la villa. Por otro lado, la biblioteca Pompeu Fabra acogerá una muestra de epigrafía romana, además de conferencias, horas del cuento infantil y un festival de cuentos para adultos relacionado con la época romana de la ciudad.
A partir de este viernes, los mataronins y los visitantes de fuera de la ciudad podrán volver a poner los pies al vallado arqueológico. El recinto trae cerrado prácticamente desde 2010, cuando se instaló una gran carpa para proteger los mosaicos de la intemperie. Desde entonces se ha ido avanzando en las diferentes fases de excavaciones y restauraciones que marca el Plano Director. Pero queda muchísimo trabajo para hacer. "La reapertura de Clos es tan sólo un punto y seguido", afirma el arqueólogo municipal, Joaquim García. La restauración del conjunto de mosaicos, las excavaciones al exterior del vallado -se sabe que los límites de la villa llegan mucho más allá de los actuales- y la museització de todo el conjunto son los principales proyectos pendientes. Se trata de operaciones muy costosas y en momentos de penuria económica como los actuales, se imposible establecer un calendario de ejecución. Mientras tanto, se han realizado acciones más asequibles, como la limpieza y consolidación de mosaicos y pavimentos y la adecuación de los aposentos para la visita.
Una villa romana muy muy conservada
Entre los objetivos de esta campaña de restauración, así como de la celebración de los 50 años de su descubrimiento, figura la voluntad de situar la Torre Llauder a la altura que se merece. "Seguramente hay muchos mataronins que pasean por el lado del vallado sin saber muy bien qué hay adentro", reconoce el regidor de Cultura. Rodeada por los intimidants y estéticamente discutibles muros grises de contención, se encuentra un monumento único en Cataluña. La Villa Romana de Torre Llauder, descubierta en 1961 por el arqueólogo mataroní Marià Ribas y declarada Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), es "una de las villas urbanas más importantes y más muy conservadas de la época", según el arqueólogo municipal. A tocar de la Vía Augusta, se trataba de una impresionante construcción de tres terrazas, con un àtrium, termas, peristilo y un gran jardín. El edificio data entre los siglos Y e III DC, y se construyó sobre un establecimiento anterior dedicado a la fabricación de ánforas y al prensado de vino. Aparte de la zona residencial, disponía de una parte dedicada precisamente a la elaboración de vino, que en sus momentos de máximo esplendor se distribuía por todo el Imperio Romano.
Las excavaciones han permitido documentar hasta cinco fases arqueológicas al yacimiento. La primera fecha del siglo Y aC, cuando era un establecimiento vitivinícola. Parte de la villa señorial que conforma gran parte del yacimiento se adecuó para actividades de tipo industrial y de almacén agrícola hacia el siglo IV miérc. El edificio fue abandonado entre los siglos V y VII, a pesar de que las excavaciones han permitido localizar tumbas y entierros de inhumanció que datan del siglo IX. El yacimiento no volvió a ver la luz del día hasta que un equipo de arqueólogos encabezado por Maria Ribas (Mataró, 1902-1996) inició las excavaciones en 1961 y puso a cuerpo descubierto la parte más lujosa de la villa. Durante estos 50 años, el yacimiento ha pasado por numerosas etapas, muchas de ellas más bien negativas para su conservación y difusión. Durante los años 70 restó abandonado, sufriendo expolios y degradación, y no fue hasta la siguiente década que se construyó el muro de Clos, financiado por el Estado español. Durante los años 80 se realizaron nuevas excavaciones, y también se procedió a la reconstrucción –de manera más bien anárquica- de diferentes muros y otros elementos de la villa. Los mosaicos, elemento más valioso del hallazgo, permanecieron a la intemperie antes no se instaló la carpa, cosa que también los ha malogrado. No fue hasta el 2009 que se estableció un Plano director, a partir del cual se trabaja con un criterio establecido y con objetivos concretos.
Fiesta romana
Los actos conmemorativos del 50è aniversario del descubrimiento de la villa romana se irán sucediendo hasta el próximo mes de diciembre. El plato fuerte, pero, se vivirá este viernes, con una "fiesta romana" que arrancará con el desfile de los Armados de Mataró desde el edificio de la Prisión hasta Clos Arqueológico. Posteriormente se realizará una visita guiada por el yacimiento, se proyectará un audiovisual con la reconstrucción virtual de la villa. Además, habrá un espectáculo de música y danza a cargo del grupo de reconstrucción histórica Thaleia, y un tastet de productos gastronómicos romanos, como el vino con miel, así como de recetas de la época. De cara al siguiente fin de semana, se inaugurará al Museo de Mataró la exposición "La villa romana de Torre Llauder, de nada rustica iluronensium", una compilación historiográfica sobre el descubrimiento de la arqueología, y también de la historia de las excavaciones. Entre el resto de propuestas, destaca la participación de los tenderos de la ciudad, que guarnirán los escaparates con elementos conmemorativos, y de los pasteleros que harán una baldosa de chocolate con la reproducción de un fragmento de los mosaicos de la villa. Por otro lado, la biblioteca Pompeu Fabra acogerá una muestra de epigrafía romana, además de conferencias, horas del cuento infantil y un festival de cuentos para adultos relacionado con la época romana de la ciudad.