Esta no es una Fiesta del 11 de Septiembre cualquiera y por lo tanto actas como la tradicional ofrenda floral al monolito de Rafael Casanova que tiene lugar cada año en Mataró tampoco podía desarrollarse sin nada que hiciera saltar la rutina habitual. Cuando el alcalde, David Boto, presidía la comitiva institucional del Ayuntamiento para poner su corona de flores al monumento, tres personas han colocado una gran urna en su paso, que también reproducía el boletín que se utilizará al referéndum del cercano 1 de octubre. Ayer domingo la CUP ya anunció que durante el acto de hoy expresarían al alcalde quépiensan de su "boicot al Referéndum".

El acto ha servido para exigir al alcalde que colabore desde el Ayuntamiento con la consulta convocada por el Parlamento. Algo que Boto ya ha dicho que no hará -por ejemplo, no cederá espacios municipales- porque considera que es ilegal después de la suspensión dictada por el Tribunal Constitucional. Todo ello, a pesar de que hay un acuerdo de Pleno, salido adelante gracias al mayor pes de las fuerzas soberanistas al consistorio, porque el Ayuntamiento colabore en todo aquello necesario porque el referéndum se pueda celebrar con normalidad en la ciudad.
Menystenir una decisión plenaria
La colocación de la urna y la ofrenda floral hecho por el propio Boto ha ido acompañada de gritos y proclamas por parte de algunos de los ciudadanos presentes al acto, que han exigido poder "votar" al Referéndum. No han sido los únicos. El manifiesto de este año firmado por decenas de entidades y leído por el presidente de Òmnium Cultural Mataró-Maresme, Carles Estapé, acusa el alcalde de "menystenir una decisión plenaria", cosa que pondrá "dificultades" en la celebración normal del referéndum. "Pedimos que esto se cambie", afirma el manifiesto.
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