Joan Guimerà consiguió su primer mechero Zippo cuando tenía quince años, el 1955. En aquella época estaba de moda traer pantalones Levi's, camisa texana y un mechero Zippo. Muchos marineros americanos iban por el bar Panam's, al final de la Rambla, y era la manera de conseguir. Yo me hice amigo de una mujer de la vida de 28 o 29 años que me parecía que podía ser mi abuela y ella me dio el primero, de un barco de carga que se decía Detroit.
Cincuenta años más tarde, Guimerà (que no fuma) tiene 715 mecheros, todos ellos Zippo, pero el primero es probablemente el que le trae más nostalgia. Sin aquella chica, hoy no tendría colección. Se dedicaba a la prostitución porque la echaron de casa cuando se quedó embarazada y tenía que alimentar su hija. Aquellos años el país era mucho bestia, recuerda.
Una serie sobre Bob Marley, uno con la cara de Carles Puyol, uno de la discoteca Up&Down del cual sólo se hicieron 200 ejemplares o un mechero que un amigo suyo sacó ilegalmente del Vietnam (se jugó la piel!) son algunas de las piezas más valiosas de su collecció. Su mujer, amigos y conocidos le han ido consiguiendo mecheros durante estos años: yo creo que de colecciones se tiene que tener sólo una, pero buena.
La de Joan Guimerà es sólo una de las decenas de historias que hay detrás de cada colección que se expone al Ateneo hasta el 4 de febrero. He hecho un tumbo y hay cosas impresionantes: 25.000 carteles de cine!, exclama Guimerà. A la exposición Locos por el coleccionismo, pero, todo va al por mayor: 20.000 tapones de corona, 4.870 sifones, 50.000 calendarios de bolsillo, 15.000 pone-vasos, 1.000.000 de billetes de transporte público, 2.500 triángulos de formatgets o 800 etiquetas de agua mineral. Los lógicos condicionantes de espacio han hecho, pero, que de las 41 colecciones que se pueden ver sólo se pueda exponer una parte.
La familia de los cubos de Rubik
El catálogo combina coleccionistas de diferentes edades, de diferentes lugares y de diferentes cosas, con la intención que el espectador pueda conocer sobre todo las historias que hay detrás de cada colección. Otro caso es el de Pedro Luis Muñoz, a quien en 1981 le cayó en las manos un cubo de Rubik. Ahora tiene más de 150, de diferentes medidas, con dibujos de todo tipo, de madera, de plástico, de alambre, con forma de lata de Coca-cola, etc. Muchos sólo los hacen porque saben que hay coleccionistas que comprarán, dice.
Un día, un amigo de Muñoz lo visitó y empezó a pelearse con un cubo intentando resolverlo. Esto despertó la curiosidad su hijo Albert, que entonces tenía nuevo años, y también empezó a jugar con los cubos de su padre. Después de casi dos años jugando con los cubos, Albert se ha convertido en el sotscampió de España de cubos de Rubik: resuelve un cubo de 4x4 en 51 segundos.
La vertiente humana del coleccionismo es el que más destacó el presidente de Caja Laietana, Jaume Boter de Palau, en la inauguración de la exposición: Detrás las colecciones hay historias magníficas, tan humanas y sensibles que podrían dar pie a novelas. El presidente de la entidad recordó que en cada colección siempre hay el primer objeto, la pieza más valiosa, la más difícil de encontrar, la que se encuentra por casualidad, etc. Boter de Palau también hizo referencia a la larga tradición coleccionista que hay en Cataluña y destacó la buena acogida que ha tenido el llamamiento hecho desde Caja Laietana.
Locos por el coleccionismo· Del 21 de diciembre de 2006 al 4 de febrero de 2007.
A lo Atendéis Caja Laietana (c/ Bonaire, 3-5)
De lunes a sábado: 17h30 a 20h30
Domingos y festivos: 11h30 a 13h30 y de 18h30 a 20h30
Cincuenta años más tarde, Guimerà (que no fuma) tiene 715 mecheros, todos ellos Zippo, pero el primero es probablemente el que le trae más nostalgia. Sin aquella chica, hoy no tendría colección. Se dedicaba a la prostitución porque la echaron de casa cuando se quedó embarazada y tenía que alimentar su hija. Aquellos años el país era mucho bestia, recuerda.
Una serie sobre Bob Marley, uno con la cara de Carles Puyol, uno de la discoteca Up&Down del cual sólo se hicieron 200 ejemplares o un mechero que un amigo suyo sacó ilegalmente del Vietnam (se jugó la piel!) son algunas de las piezas más valiosas de su collecció. Su mujer, amigos y conocidos le han ido consiguiendo mecheros durante estos años: yo creo que de colecciones se tiene que tener sólo una, pero buena.
La de Joan Guimerà es sólo una de las decenas de historias que hay detrás de cada colección que se expone al Ateneo hasta el 4 de febrero. He hecho un tumbo y hay cosas impresionantes: 25.000 carteles de cine!, exclama Guimerà. A la exposición Locos por el coleccionismo, pero, todo va al por mayor: 20.000 tapones de corona, 4.870 sifones, 50.000 calendarios de bolsillo, 15.000 pone-vasos, 1.000.000 de billetes de transporte público, 2.500 triángulos de formatgets o 800 etiquetas de agua mineral. Los lógicos condicionantes de espacio han hecho, pero, que de las 41 colecciones que se pueden ver sólo se pueda exponer una parte.
La familia de los cubos de Rubik
El catálogo combina coleccionistas de diferentes edades, de diferentes lugares y de diferentes cosas, con la intención que el espectador pueda conocer sobre todo las historias que hay detrás de cada colección. Otro caso es el de Pedro Luis Muñoz, a quien en 1981 le cayó en las manos un cubo de Rubik. Ahora tiene más de 150, de diferentes medidas, con dibujos de todo tipo, de madera, de plástico, de alambre, con forma de lata de Coca-cola, etc. Muchos sólo los hacen porque saben que hay coleccionistas que comprarán, dice.
Un día, un amigo de Muñoz lo visitó y empezó a pelearse con un cubo intentando resolverlo. Esto despertó la curiosidad su hijo Albert, que entonces tenía nuevo años, y también empezó a jugar con los cubos de su padre. Después de casi dos años jugando con los cubos, Albert se ha convertido en el sotscampió de España de cubos de Rubik: resuelve un cubo de 4x4 en 51 segundos.
La vertiente humana del coleccionismo es el que más destacó el presidente de Caja Laietana, Jaume Boter de Palau, en la inauguración de la exposición: Detrás las colecciones hay historias magníficas, tan humanas y sensibles que podrían dar pie a novelas. El presidente de la entidad recordó que en cada colección siempre hay el primer objeto, la pieza más valiosa, la más difícil de encontrar, la que se encuentra por casualidad, etc. Boter de Palau también hizo referencia a la larga tradición coleccionista que hay en Cataluña y destacó la buena acogida que ha tenido el llamamiento hecho desde Caja Laietana.
Locos por el coleccionismo· Del 21 de diciembre de 2006 al 4 de febrero de 2007.
A lo Atendéis Caja Laietana (c/ Bonaire, 3-5)
De lunes a sábado: 17h30 a 20h30
Domingos y festivos: 11h30 a 13h30 y de 18h30 a 20h30