capgros.com

Una tradición que pasa de padres a hijos

La Feria del Cántaro de Argentona se ha convertido en una cita imprescindible en el calendario de muchos artesanos

Ochenta expositores, ochenta historias diferentes. Y es que detrás de cada parada de la Feria del Cántaro hay personas que dedican su vida a este arte, un arte que pasa de padres a hijos y que en muchas ocasiones reúne varias generaciones en un mismo oficio. “Aprendí a usar el turno de mi padre, y ahora mi hijo y y mi nieto también sededican” explica el terrissaire Francisco Robles, de la Familia Artesana Robles almeriense.

Francisco Robles hace ya treinta y cinco años que visita el municipio de Argentona por estas fechas y desde hace cuatro temporadas, lo acompaña su nieto de dieciocho años, que también trae el nombre de su abuelo. El joven acabó sus estudios obligatorios y empezó a aprender el oficio de la familia. En total, la familia Robles hace unas diez ferias cada año y esta posibilidad de viajar es uno de los atractivos del oficio, según dice el más pequeño de esta familia terrissaire: “Me gusta visitar varios pueblos y conocer gente diferente. Todavía se puede decir que soy un aprendiz, pero tengo pensado dedicarme siempre a esto”.

En la misma calle, está situada la parada de Cerámica Fraile de Toledo. Su responsable, Miguel Ángel Fraile, expone en esta feria desde 1994, y como muchos artesanos, el oficio también le viene de familia: “A mi padre se le daba muy bien el dibujo y muchas de las decoraciones de nuestras piezas son diseños suyos” dice Fraile. Este terrissaire de Toledo explica la buena relación que tienen los artesanos de la feria entre ellos, puesto que coinciden muchas veces a los diferentes municipios donde exponen. “Nos ayudamos mucho entre nosotros”, explica Fraile. “Este año, la mayoría no estamos conformes con la nueva ubicación en Argentona, porque a pesar de que nosotros estamos muy situados, muchos compañeros han quedado un poco aislados”, añade Fraile, demostrando así su compañerismo.

La feria, que cuenta con un total de ochenta expositores, reúne artesanos de muchos lugares de Europa y de España, a pesar de que también hay una gran presencia de artesanos catalanes. Este es el caso de la parada de Mercè Barberà, ceramista de Granollers. Su empresa se dedica a la reproducción de cerámica catalana, a pesar de que concretamente se centran en la decoración de las piezas. “De momento la lluvia nos está haciendo ir un poco mal las ventas”, comenta Barberà en el segundo día de feria. La ceramista se queja de la ubicación que los ha tocado este año, puesto que incluso la lluvia los ha inundado la parada.

Al final de la feria pero, los artesanos están globalmente satisfechos de su estancia en Argentona. Ya en las últimas horas de exposición, se puede ver Francisco Robles con un grande sonreír a los labios: “Durante el fin de semana han mejorado mucho las ventas, parece que, un año más, marchamos con un buen recuerdo de esta feria” dice. Llegada la noche, los artesanos recogen las paradas y se preparan para volver a casa. El cansancio por el trabajo bien hecho los acompaña en el viaje.

Comenta
Volver a la noticia Una tradición que pasa de padres a hijos

Comentarios