Son las seis de la mañana. Mientras la mayor parte de la ciudad todavía duerme, en el Camí de la Geganta algunos vecinos salen de casa para ir a trabajar esquivando a los últimos asistentes de la fiesta, vallas de seguridad, orines, suciedad y restos de la noche anterior. Para los miles de personas que llenan los conciertos y eventos del Nou Parc Central, Les Santes son los días más esperados del año. Para quienes viven justo enfrente, también son cinco jornadas en las que el descanso, la movilidad y la normalidad cotidiana pasan a un segundo plano. Hace años que reclaman medidas para que la fiesta sea compatible con la vida en el barrio, y este año el Ayuntamiento ha introducido cambios en la programación nocturna precisamente a raíz de estas quejas.
"Hemos retrocedido veinte años"
Daniel lleva años viviendo en el Camí de la Geganta y también lleva años intentando que las administraciones escuchen las reivindicaciones de los residentes. Recuerda que en el pasado se consiguió descentralizar buena parte de los grandes actos de Les Santes para que no se concentraran en un único punto de la ciudad, pero considera que esta apuesta se ha revertido.
"Hace años conseguimos que las actividades no se ciñeran en un único lugar, que se repartieran por los barrios y no solo en el centro. Ahora hemos retrocedido veinte años y prácticamente todo vuelve a pasar entre el centro y el Parc Central", lamenta. Aparte de las Dissantes del fin de semana pasado, en las próximas madrugadas en el Parc Central —nuevo y viejo— habrá la Ruixada, el baile de Fiesta Mayor, el concierto de The Tyets con DJ a posteriori, más pinchadiscos la noche del 28 y el último baile del 29.

Concierto de Dissantes, el año pasado. Foto: R.Gallofré
Según explica, el problema no es solo el ruido de los conciertos, sino lo que pasa cuando estos terminan. "Cuando salgo de casa a las seis de la mañana es dantesco. Siempre hay alguien orinando, otra persona intentando romper una valla o gente tan borracha que ni se aguanta de pie. Tenemos dos hijos y hay familias con niños pequeños y gente mayor que no pueden descansar."
Asegura que la situación ha llegado hasta el punto de que varios residentes optan por abandonar temporalmente su casa. "En mi bloque ya somos siete los que nos marchamos por Les Santes. Es la única manera de poder descansar." También lamenta que las reclamaciones presentadas durante años no hayan tenido respuesta. "Es como si oyeran llover", resume.
"Cuando empieza la temporada ya temblamos"
Pero el malestar no es exclusivo de Les Santes. Montse, que vive junto al Parc Central desde hace seis años, considera que la Fiesta Mayor es solo el punto culminante de una acumulación de actividades que se concentran siempre en el mismo entorno.

La Ruixada de Les Santes 2025 en el Nou Parc Central. Foto: R.Gallofré
"Cuando empieza la temporada ya temblamos", explica. "No es solo por Les Santes. Tenemos la Fira, festivales de todo tipo, actividades deportivas que de repente empiezan a las nueve de la mañana con música a todo volumen... Nos comemos muchas cosas a lo largo del año".
Por eso defiende que la ciudad debería repartir mejor los grandes eventos. "Mataró es muy grande. Se podrían diversificar un poco más los actos y aprovechar otros espacios, como la playa o el paseo marítimo. Allí las viviendas están mucho más alejadas de los escenarios".
La vecina asegura que entiende perfectamente qué representa la Fiesta Mayor, pero considera que su duración hace muy difícil la convivencia con los vecinos más directamente afectados. "Son muchos días seguidos. Esto no pasa ni en Barcelona", También denuncia las consecuencias del dispositivo de seguridad. "Con las vallas parece que estemos enjaulados durante todas Les Santes. El año pasado hubo momentos en que ni siquiera podíamos pasar".
Enfermera de profesión, trabaja en Barcelona, donde los festivos de Santes no tienen ninguna implicación laboral, y sale de casa a primera hora de la mañana. "Por Santes a las seis se me caen los borrachos encima", lamenta. Al ruido de los conciertos, dice, se añaden los orines, los vómitos, la suciedad y los altercados que quedan en las calles cuando la música se acaba.
Como muchos de sus vecinos, asegura que algunos se van de casa durante los días centrales de la Fiesta Mayor, pero recuerda que no todo el mundo se lo puede permitir. "Si trabajas no puedes irte. El fin de semana aún lo aguantas, pero Les Santes también caen muchos días laborables".

Vallas por Santes en el Camí de la Geganta
Las vallas, un foco de conflicto
Si hay un elemento que concentra buena parte de las quejas es el dispositivo de vallas instalado alrededor del recinto ferial, en principio para proteger precisamente los portales de los edificios de Camí de la Geganta del vandalismo de los incívicos durante las fiestas. Los residentes denuncian que se colocan en la acera del lado de las viviendas, dificultando el paso de peatones y de personas con movilidad reducida. También lamentan que quienes disponen de aparcamiento privado puedan pasar varios días sin poder entrar ni salir con el vehículo.
"Si se quiere cortar la calle, que se haga en línea recta, como cuando hay la feria. Lo que no entendemos es por qué se cierran las aceras y las esquinas", afirma Daniel. Según explica, el dispositivo tampoco impide que las personas que quieren continuar la fiesta accedan igualmente a la zona. "La gente que pasea normalmente ya no pasa, pero los borrachos sí". "A ver cómo lo hacen este año, pero el pasado parecía que estuviéramos enjaulados", añade Montse.

Los vecinos explican que durante el año ya tienen que convivir con muchos eventos nocturnos, como la Fira
Un centro médico también denuncia problemas
Las críticas no provienen solo de las viviendas. El gerente del centro médico Rehastet, Armand Balló, asegura que el ruido no es el principal problema del establecimiento, pero sí las dificultades de acceso que provocan las vallas. "Nos vienen muchas personas mayores, con muletas o en silla de ruedas. También hay taxis y ambulancias que tienen que parar en medio de la calle porque no pueden llegar hasta la puerta."
Balló explica que cada año acaba abriendo él mismo parte del dispositivo para que los pacientes puedan acceder al centro y reclama que se habilite una zona de parada delante del edificio, que según apunta, también se ve afectado por el carril bici que impide la parada de los vehículos. "No pedimos quitarlo, ni mucho menos, pero que haya un espacio de parada temporal que nos facilite las cosas".
No todos los vecinos lo viven igual
A pesar de las críticas, la percepción de los residentes no es unánime. En una encuesta realizada por Capgròs dentro de la sección La veu que importa, varios vecinos asumían que Les Santes conllevan inevitablemente algunas molestias. "Es música, es alegría" o "es verano, son Les Santes", afirmaban algunos entrevistados.
Otros, en cambio, diferenciaban claramente entre la fiesta y el incivismo. "Una cosa es divertirse y otra es pasarse", resumía uno de los vecinos, que denunciaba orines, suciedad y comportamientos incívicos en los portales y aparcamientos.
La Defensora da la razón parcialmente a los vecinos
Las reclamaciones llegaron formalmente a la Defensora de la Ciudadanía, que abrió un expediente después de Les Santes de 2025. En su resolución, reconoce las afectaciones a la movilidad y al transporte público y también las molestias que provocan las vallas.
Aun así, recoge los informes municipales, que las consideran necesarias para controlar el acceso al recinto y evitar que los portales de los edificios se conviertan en espacios donde se orina, se vomita o se concentra la gente. La Defensora concluye, sin embargo, que estas medidas "no dejan de ser una molestia más que los vecinos del Parc Central tienen que sufrir". Donde sí que reclamó medidas concretas fue en el ámbito de los ruidos nocturnos, y el Ayuntamiento, de hecho, ha realizado modificaciones.

Tronada de fin de Fiesta, también en los entornos del Camí de la Geganta
El Ayuntamiento intenta equilibrar fiesta y descanso
Precisamente a raíz de estas quejas, el Ayuntamiento ha introducido este año varios cambios en la programación nocturna. Los conciertos acabarán, con carácter general, a las tres de la madrugada y solo tres noches —Nit Boja, Revetlla y Espetec Final— mantendrán actividades hasta el amanecer. También se recupera el Parc Central Vell para repartir mejor la programación.
La concejala de Cultura, Heidi Pérez, defiende que el objetivo es "hacer compatible la fiesta y el descanso". Según explica, los actos protegidos por el Protocolo de Fiesta Mayor mantienen sus horarios, pero el resto se han racionalizado para reducir el impacto sobre el vecindario.
Para los residentes más críticos, sin embargo, los cambios son solo un primer paso. Consideran que mientras no se replanteen aspectos como el reparto de los grandes actos en diferentes puntos de la ciudad, la ubicación de las vallas o las medidas contra el incivismo, el Camí de la Geganta continuará viviendo, cada julio, la cara menos visible de la Fiesta Mayor.
Las noticias más importantes de Mataró y Maresme, en tu WhatsApp
- ¡Recibe las noticias destacadas en tu móvil y no te pierdas ninguna novedad!
- Entra en este enlace, haz clic en seguir y activa la campanita

Comentarios