El verano se va languideciendo pero lo que no se acaba en Mataró son las molestias sistemáticas y permanentes que algunos grupos de personas causan a los vecinos del Parc de Rocafonda. Cada noche igual, más o menos a medianoche. Los grupos se congregan en el Parque de noche y causan problemas de manera sistemática: el ruido es ensordecedor, y además de gritos se les ha llegado a grabar asustando y encarándose a los propios vecinos, además de provocando destrozos y suciedad.
El problema es más grave que el jaleo y los vecinos sufren para que la situación aún se cronifique más. La pasada noche algunos de los jóvenes congregados han insultado y tirado huevos a los vecinos y también han increpado a dos vecinas jóvenes cuando volvían a casa.
- La situación, denuncian los vecinos que cuentan con el amparo de la AV del barrio, se ha convertido "en una locura". Están más que hartos. +
- El caso les resulta especialmente desesperante y los compromisos para mejorar la situación adquiridos con el Ayuntamiento, aseguran, no se han cumplido.
Todo el verano igual
A inicios de verano, Rocafonda vio cómo se agravaban los problemas de convivencia nocturna que el barrio ya había sufrido otros años. Los vecinos del entorno del Parc de Rocafonda denunciaban concentraciones de grupos hasta bien entrada la madrugada, ruidos constantes y una situación que hacía muy difícil descansar. Según los residentes, aquel 2026 los conflictos se habían adelantado e intensificado, hasta el punto de que muchos aseguraban tener que dormir con ventanas y persianas cerradas a pesar del calor.
El malestar acabó estallando a raíz de una sucesión de episodios vandálicos en espacio de pocos días. El caso mereció atención mediática también de medios nacionales. La reiteración de los hechos llevó a varios vecinos a organizarse a través de un grupo de WhatsApp y a trasladar las quejas a la Associació de Veïns, con una creciente sensación de impunidad e inseguridad.
Ante la situación, el vecindario reclamó más implicación del Ayuntamiento, pero también una respuesta que no fuera exclusivamente policial, con mediación e intervención social. El consistorio admitió que era un problema recurrente que aquel año había aparecido antes de lo habitual y anunció más patrullaje de la Policía Local, 12 agentes cívicos o serenos y un equipo estable de agentes de convivencia. La presencia de los serenos o de patrullas policiales, en la práctica y en el mejor de los casos deriva en una "tregua" de minutos en las molestias y sobre los de mediación comunitaria de momento no se han dado pasos en esta dirección.
Dos meses después, todo sigue prácticamente igual según los vecinos si bien en agosto la problemática había ido un poco más a la baja. Pero la carpeta del Parc de Rocafonda sigue pendiente de resolverse con el objetivo de recuperar el equilibrio entre el uso del espacio público y el derecho al descanso de los residentes. Es este derecho al descanso y el civismo de una buena vecindad lo que sigue brillando con luz propia cada noche en el Parc de Rocafonda. Y el hartazgo vecinal también va en aumento.
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