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Alfons Canela Serrano

Visión de conjunto (II)

De bello antuvi, el desarrollo de las ciudades se hizo alrededor del lugar que los griegos definieron como la ágora. Una gran plaza pública, inicialmente suyo del mercado que con el tiempo aconteció el centro político y social, pues fue el lugar elegido para ubicar las dependencias del común y sede de las relaciones sociales y comerciales de la ciudad. Los hallazgos a la vieja Iluro han sido constantes, siendo todavía hoy uno de los más importantes tesoros de la ciudad, con una gran potencialidad y pendiente que la ciudad las ponga en valor. El núcleo histórico de Mataró es clave por el desarrollo y mejora de la calidad de vida de toda la ciudad. El proceso de su abandono ha supuesto una progresiva pérdida de su función tradicional de centralidad, dando lugar a un desplazamiento de población y actividad comercial hacia la periferia y ha producido una pérdida de vitalidad funcional, el buidament demográfico con envejecimiento de la población, infrautilització residencial, dificultades de movilidad y de aparcamiento y también un precario nivel de equipamientos y servicios.

De esta realidad objetiva no se hace una adecuada lectura por parte de muchos políticos y técnicos, cosa que nos coloca, todavía sin quererlo, en dinámicas de tensión entre el centro y los barrios. Hoy nuestro centro urbano está claramente en decadencia y el hecho perjudica al conjunto de la ciudad. Todo esto exige que desde las administraciones y la propia sociedad civil aumente la conciencia que hay que introducir elementos correctores que sean capaces de recuperar los elementos de atracción (patrimonio histórico, formatos comerciales, ocio, etc.) y revitalizar la actividad social y económica de la ciudad.

Todo centre urbano con voluntad de éxito comercial necesita llevar a cabo una serie de iniciativas que ayuden a configurar un ámbito donde la cultura, el comercio, el ocio y la artesanía estimulen la consolidación de tejido urbano. Se llama que el comercio de proximidad da vida a los centros de las ciudades y fomenta la interacción social. Además, crea lugares de trabajo, apuesta por la excelencia y la especialización y, a menudo, es la base de la economía de una familia. Así mismo, el aprovechamiento del patrimonio cultural, histórico y artístico es igualmente un activo para la ciudad y una manera de preservar nuestra identidad.

En Mataró, se empieza a tener conciencia que hay que dar un tumbo radical al proceso de desertización del centro. Tenemos algunas experiencias que nos muestran como evitar algunos de los errores cometidos. Equipamiento importantes, como la Nave Goce, El Museo textil, el ámbito del Café de Mar y el de la Prisión y el Café Nuevo, no pueden ser, como pasa ahora, islas dentro de un desierto, sino vértices del que tiene que acontecer un gran distrito cultural que no avivaremos si no conseguimos relacionar estos equipamientos entre ellos y también con la cotidianidad ciudadana. Hay que delimitar todo este sector con un planeamiento urbanístico coherente y con medidas fiscales que creen al suyo cercando tejido urbano, es decir, actividad humana y económica, es decir, riqueza.

La ágora (hoy detrás del Ayuntamiento) no puede ser más el trastero de la ciudad. Por eso, hay que desarrollar uno de los puntos del programa del actual equipo de Gobierno que se compromete a crear un gran equipamiento cultural en el entorno de Can Cruzate, que permita la racionalización y optimización de todos los elementos, no sólo los de titularidad municipal, ubicados en aquel espacio.

Y quizás sí, después de todo, la expresión de hacer un "Guggenheiem", que los regidores del PDeCAT escenificaron en rueda de prensa, se puede tildar de atrevida pero denota una lectura correcta de la realidad a la vez que demuestra cierta valentía con todo aquello que se pretende y tiene que ser convenientemente explicado, dibujado y, sobre todo, consensuado, no sólo con todos los actores políticos sino con los agentes de la sociedad civil de Mataró.