El excapellà y filósofo Lluís Maria Xirinachs no decepcionó a la veintena de personas que se acercaron viernes día 24 al atardecer a la librería Robafaves y mostró su indignación por la actuación de los partidos en el tramo final de la negoicació del Estatuto: "Se han bajado los pantalones", dijo, felicitándose de la manifestación de hace dos sábados en Barcelona reclamando el derecho a decidir por Cataluña.
Xirinachs vendía a presentar Amnistía 77. Franco ha muerto?, el volumen donde narra desde la óptica personal los días que pasó ante la prisión Modelo en petición de la amnistía total para los presos y represaliats políticos por obra del régimen franquista. El libro definió el trabajo de una manera un chico grandiloqüent, cosa que él mismo reconoció: "Intenta ser un camino de iniciación de una comunidad humana esclava hacia una de libre", dijo.
En relación a la amnistía, Xirinachs ofreció una definición del término algo más amplia del habitual y dijo que este concepto por él signficava el tránsito de un régimen absurdo a un régimen comn hace falta. El exacapellà también se refirió a uno de sus clásicos, la no-violencia, y el papel que juega en la liberación de los países, y criticó también el carácter pactista y supuestamente acomodatici de los catalanes: "Nos hemos acostumbrado a no hacer nada si no nos provocan, a ir tirando la vive-vivo", dijo. Finalmente, Xirinacs repitió una máxima habitual "Quien no conoce la historia está condenado a repetirla", dijo ya en clave de futuro, admitiendo que la historia ahora ya la protagoniza otra generación.
Xirinachs durante la charla.
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