Carregant...
rosaga pastissers

Cugat Comas

Adiós a la Rosaga, pastelería histórica de Mataró

Rosaga Pastissers, toda una institución en el barrio de Cerdanyola, abaja la persiana por razones de salud esta semana después de 56 años de dulces artesanos buenísimos

 

Mataró en general y el barrio de Cerdanyola en particular ven con tristeza cómo esta semana llega a su fin la singladura de la Rosaga, uno de los nombres con más historia y prestigio de la pastelería en la capital del Maresme. La Pastelería Rosaga debe cerrar por imperativo mayor, por razones de salud de su pastelero y propietario, Sergi Fernández. Lo hace, dice, “con una auténtica montaña rusa de emociones” porque mucha clientela de toda la vida se ha acercado a despedirse en cuanto ha sabido del cierre. Son camino de 60 años de pastelería artesana. Miles y miles de mataroneses han endulzado su existencia gracias a la Rosaga.

Esta semana se acaba. Viernes, sábado y finalmente el domingo será el último día de la Pastelería Rosaga. “Gracias por vuestra compañía y fidelidad. Ha sido un placer y un orgullo”, reza el cartel que los clientes y vecinos que transitan por la avenida Puig i Cadafalch leen. Sergi, segunda generación de ‘can Rosaga’ —la pastelería la abrieron sus padres, Josep Fernández y Juanita Cruz, en 1969— no ha tenido más remedio que cerrar. La razón manda: es su propia salud.

“Ha llegado un punto en que la salud va por delante y los nervios y el estrés de un trabajo como este son incompatibles con cuidarse, que es lo que toca”, razona con claridad Sergi Fernández. La salud manda y ha tenido dos sustos, explica. Y no se podía permitir ni empezar a subir la montaña de trabajo que supone la Navidad para todos los negocios, pero para una pastelería como la Rosaga aún más. Todos los que allí compraban turrones, roscones, troncos y toda la pastelería tradicional ya están avisados. Tienen un mes para buscar alternativa.

Otro factor al que apunta Fernández es la falta de relevo generacional. “En un oficio como el de la pastelería artesanal cuesta mucho, no se encuentran profesionales”, explica. Un traspaso ha resultado imposible. La Rosaga baja la persiana para siempre.

Sergi Fernández, de Rosaga. Foto: A. Mataró



Mucho cariño recibido y mucho agradecimiento

Sergi y todo el equipo se enfrentan estos días a muchas emociones. “La Rosaga era un negocio pero hay mucho factor emocional. Nos queremos mucho con la gente de Mataró y Cerdanyola y nos hemos hecho compañía mutua durante casi 60 años. Nosotros les hacíamos felices con los pasteles y ellos a nosotros con la compañía y la fidelidad”, explica emocionado. Por eso cierra la etapa con mucho cariño recibido y mucho agradecimiento. “Estamos recibiendo mensajes muy emotivos de la gente, nos estamos sintiendo queridos y cuando ves el aprecio que te tiene la gente por cómo has hecho tu trabajo te sientes muy valorado y solo puedes estar agradecido”, comenta el pastelero.

  • Cerdanyola se queda ahora sin la gran pastelería histórica que quedaba y repite el ‘duelo dulce’ del cierre de la Moreneta a inicios de 2022.

Parece mentira pero la Rosaga pasa esta semana a formar parte de la historia de la pastelería en la capital del Maresme. Ya no se podrán saborear auténticos buques insignia de su oferta como las coques de Llavaneres, el turrón de ‘yema’ o, sobre todo, la crema quemada. La crema quemada de la Rosaga, con todas sus aplicaciones y elaboraciones, ha sido motivo de peregrinaje y devoción. Y quien la haya probado, como quien haya disfrutado de cualquiera de sus dulces, seguro que solo puede despedir un negocio histórico con agradecimiento por el trabajo hecho.

Las noticias más importantes de Mataró y Maresme, en tu WhatsApp

  • Recibe las noticias destacadas en tu móvil y no te pierdas ninguna novedad.
  • Entra en este enlace, haz clic en seguir y activa la campanita