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La mañana de Sant Jordi en Mataró. Foto: R. Gallofré

Redacció / ACN

De dónde vienen las rosas que regalamos por Sant Jordi?

Hace 40 años toda la producción se concentraba en el Maresme; hoy sobrevive tan solo un productor, y la gran mayoría de flores llegan de Colombia y Ecuador

 

La rosa de Sant Jordi es el gran símbolo de la festividad, pero su origen queda a menudo en segundo plano. Hoy en día, casi todas las flores que se regalan provienen del extranjero, aunque en Catalunya todavía resiste un único productor: Flors Pons, en Santa Susanna (Maresme), el último testimonio de un sector que había sido mucho más extenso.

Según datos de Mercabarna-flor, este año se prevé que se vuelvan a vender cerca de 7 millones de rosas por Sant Jordi, una cifra similar a la del año pasado. De este volumen, aproximadamente un tercio se distribuye a través del mercado mayorista. En los años 70 u 80 toda la venta de rosas por Sant Jordi se cubría con producción maresmenca; nada que ver con el día de hoy, donde solo un productor mantiene la apuesta. Tal y como manifiestan desde Flors Pons, producir rosas cada vez sale más caro y menos a cuenta a causa de la competencia latinoamericana, que desde el sector se suele tildar de desleal. 

Predominio absoluto de la importación

Sin prácticamente productores de rosas ni en el Maresme ni en Catalunya, el mercado depende casi por completo del exterior. Colombia concentra el 80% de las flores que se comercializan para la diada, mientras que Ecuador aporta un 15%. El 5% restante proviene principalmente de Holanda, un productor histórico que ha ido perdiendo peso.

Estos países ofrecen las condiciones ideales para el cultivo de rosas: altitud, temperaturas estables y una combinación de frío y luz que permite obtener flores con tallos largos y uniformes.

Joan Pons, el último productor de rosas del Maresme y de Catalunya. Foto: ACN

Ligera subida de precios

Este 2026, el sector ha detectado un aumento de los costes en origen de aproximadamente un 5%, influido por factores como la situación internacional y el incremento del salario mínimo en Colombia.

Aun así, los mayoristas prevén asumir parte de este incremento, de modo que el consumidor final notará una subida más moderada, alrededor del 2% en el precio de la rosa de Sant Jordi, con tarifas que partirán de unos 5,5 euros.

La rosa roja continúa dominando

En cuanto a preferencias, la rosa roja sigue siendo la gran protagonista y representa cerca del 80% de las ventas. El resto se reparte entre colores como el amarillo, el blanco, el rosa o el naranja.

Entre las variedades, destaca especialmente la Freedom, seguida de la Red Naomi, dos de las más habituales en la producción sudamericana.

Hacia una rosa más sostenible

Más allá del origen, el sector también evoluciona en la presentación del producto. Las floristerías apuestan cada vez más por envoltorios sostenibles para las rosas, con materiales como papel kraft, rafia, fieltro o cartón, y reducen el uso de plásticos u optan por opciones biodegradables.

Así, aunque la rosa de Sant Jordi sigue llegando mayoritariamente del otro lado del Atlántico, su comercialización se adapta a una sensibilidad ambiental creciente.