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Redacció

El emblema del polo de innovación en salud que el TecnoCampus impulsa en Mataró

Minoryx arrancó en 2011 con 3 socios y un espacio de 30 metros cuadrados en la incubadora; hoy ha multiplicado por 10 los trabajadores y la superficie y es el referente de la veintena de empresas vinculadas al sector de la salud que acoge el TecnoCampus

 

"Por decirlo de alguna manera, es nuestro unicornio". Claudia Danesi, directora de Innovación del TecnoCampus, no esconde el orgullo cuando habla de Minoryx Therapeutics y de la autorización europea de su tratamiento contra la adrenoleucodistrofia cerebral. Para el parque empresarial mataronense, el hito de la biotecnológica es también el resultado de una trayectoria compartida: la empresa llegó a la incubadora a finales de 2011, cuando apenas comenzaba su proyecto, y hoy se ha convertido en el gran referente del ecosistema de innovación vinculado a la salud que se está generando en la ciudad.

Minoryx comenzó con tres socios y en un espacio de solo 30 metros cuadrados. Un año antes, el TecnoCampus había inaugurado sus instalaciones. Desde aquel primer espacio en la incubadora, la empresa ha ido creciendo hasta ocupar actualmente unos 300 m² en una de las torres del parque.

Para Danesi, el valor de esta evolución va mucho más allá de la ampliación de las instalaciones. "Ver cómo crecía el proyecto ha sido un privilegio", explica. La trayectoria de Minoryx incluye nuevas inversiones, la incorporación de socios estratégicos e hitos científicos y empresariales que la han llevado a conseguir la autorización europea de un medicamento propio. Y, a lo largo de este proceso, la compañía siempre ha mantenido su vínculo y presencia en el TecnoCampus.

Un referente para las empresas que comienzan

La relación también ha tenido un efecto sobre las empresas que han llegado después. El sector de la salud tiene un peso destacado dentro del ecosistema del TecnoCampus, con una veintena de empresas vinculadas a este ámbito. Minoryx se ha convertido en un referente para otros proyectos que buscan instalarse en el parque o que necesitan orientación para hacer crecer sus iniciativas.

Danesi destaca que algunas empresas del sector han llegado al TecnoCampus recomendadas por la misma Minoryx. Es una manera de contribuir al ecosistema que va más allá de la actividad propia: una empresa que ha superado las primeras etapas de crecimiento puede ayudar a abrir camino a las que apenas comienzan. La biotech también participa desde hace años como mecenas de los premios del TecnoCampus, con la voluntad de apoyar nuevos proyectos emprendedores, tal como otras empresas e instituciones hicieron durante sus primeros pasos.

"Lo que queremos ofrecer es un ecosistema que aporte valor", señala Danesi. El parque no dispone de todas las especializaciones científicas que pueden necesitar empresas como Minoryx, pero sí que les ofrece un entorno empresarial, servicios y facilidades que pueden resultar útiles para su desarrollo. La relación, añade, es recíproca: el TecnoCampus acompaña a las empresas y escucha sus necesidades, mientras que estas comparten experiencia y pueden ayudar a detectar nuevas oportunidades de colaboración.

Esta proximidad también permite identificar necesidades concretas de las compañías —desde cuestiones reguladoras hasta servicios de ciberseguridad o protección del conocimiento— que pueden ser cubiertas por otras empresas del entorno.

Salud, tecnología y talento local

El objetivo del TecnoCampus es que esta red sea cada vez más amplia. Junto a las biotecnológicas, el parque acoge empresas de dispositivos médicos, desarrollo de software sanitario, servicios reguladores para el sector farmacéutico y soluciones de gestión para centros de salud, entre otros. Esta diversidad abre posibilidades de colaboración entre empresas y también con la actividad formativa del propio TecnoCampus. Los estudios de ingeniería, empresa, enfermería y nutrición pueden contribuir a generar talento y conocimiento útil para compañías que desarrollan soluciones tecnológicas o sanitarias.

"El talento que ya ofrecemos aquí es un atractivo", resume Danesi. Para las empresas emergentes de base tecnológica, poder encontrar profesionales formados cerca de sus instalaciones puede ser un factor importante a la hora de elegir dónde establecerse. La directora de Innovación también pone en valor que la actividad biotecnológica no se concentre exclusivamente en Barcelona. La capital catalana vive un crecimiento importante en el ámbito de la salud y ejerce un efecto de atracción sobre las empresas del sector, pero casos como el de Minoryx demuestran que también se pueden desarrollar proyectos de alcance internacional desde otros puntos del territorio.

"No todo tiene que pasar en Barcelona", defiende Danesi. Para el TecnoCampus, que una empresa nacida en Mataró haya llegado hasta la autorización europea de un medicamento es una muestra del potencial que puede tener un ecosistema local cuando ofrece condiciones para que los proyectos crezcan y se mantengan en el territorio.


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