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Vern Bueno Casas

La empresa de Mataró entre bastidores de los grandes festivales y eventos del país

TST So i Llums, con una trayectoria de más de 25 años, da cobertura técnica a festivales como el Sónar, el Primavera Sound y el Cruïlla, así como a eventos como Les Santes o La Mercè.

 

Cuando un festival abre puertas o comienza un gran concierto, el público solo ve el resultado final. El sonido, la iluminación y la escenografía funcionan con aparente naturalidad, pero detrás hay días de planificación, equipos humanos especializados y una infraestructura técnica que debe responder sin margen para el error. Es en este escenario invisible donde trabaja desde hace más de veinticinco años TST So i Llums, una empresa nacida en Mataró que se ha consolidado como una de las referentes del sector audiovisual, participando en festivales como el Sónar, el Primavera Sound o el Cruïlla, así como en eventos corporativos, institucionales y deportivos.

La trayectoria de TST So i Llums es la de una empresa que ha crecido de manera sostenida, sin buscar una expansión acelerada sino priorizando la calidad del servicio y la confianza de los clientes. "Nunca hemos tenido el objetivo de ser los más grandes. Lo que siempre hemos querido es hacer bien el trabajo, invertir en buenos equipos y rodearnos de buenos profesionales", resume Jordi Suñé, production manager de la compañía. Esta filosofía, asegura, es la que les ha permitido consolidar relaciones de largo recorrido con muchos clientes.

Los inicios de la empresa fueron muy diferentes de los actuales. Su actividad estaba centrada en la reparación de equipos electrónicos y el mantenimiento de amplificadores y altavoces. Con el tiempo, los mismos clientes comenzaron a pedirles servicios de sonorización para actos y eventos, una oportunidad que el equipo decidió aprovechar. Aquel paso marcó el inicio de una evolución constante basada en la ampliación de servicios, la incorporación de personal especializado y una inversión continuada en tecnología audiovisual.

Instalación de la empresa mataronina en el Palau Sant Jordi

Este crecimiento ha ido en paralelo a la transformación del sector audiovisual. La profesionalización de los festivales, los conciertos y los eventos corporativos ha incrementado notablemente las exigencias técnicas, obligando a las empresas especializadas a renovar equipos y conocimientos de manera permanente. Para TST So i Llums, esta apuesta ha sido imprescindible. "Sin invertir en equipamientos, tecnología y personal cualificado no habríamos podido asumir proyectos cada vez más grandes", explica Suñé.

La pandemia como punto de inflexión

La pandemia representó el momento más difícil de su historia reciente. La actividad se detuvo casi completamente y la recuperación no llegó hasta cerca de dos años después. A pesar de las dificultades, aquel período también sirvió para reforzar procesos internos y preparar la empresa para el regreso de los grandes eventos.

Hoy, TST So i Llums participa habitualmente en festivales de referencia como el Sónar, el Primavera Sound o el Cruïlla, pero también trabaja en Les Santes de Mataró, La Mercè de Barcelona, el Festival Sons del Món, el Sant Jordi Club o el Poble Espanyol, además de dar servicio a convenciones, presentaciones de producto, actos institucionales y competiciones deportivas.

Para Suñé, sin embargo, la satisfacción no depende de la dimensión de los proyectos. "Trabajar en los grandes festivales es muy gratificante, pero quizás todavía lo es más seguir haciendo aquellas fiestas mayores que, después de veinte años, siguen confiando en nosotros". La fidelidad de los clientes, asegura, es uno de los principales indicadores de que el trabajo está bien hecho.

Concierto de Chucho Valdés, con sonido e iluminación de TST

Trabajo planificado y con antelación

Cuando miles de personas esperan el inicio de un concierto, cualquier incidencia puede tener consecuencias importantes. Por eso, los montajes técnicos se hacen con antelación y todos los sistemas se revisan varias veces antes de que llegue el público. Los momentos más delicados suelen venir provocados por factores externos, como retrasos en el transporte o incidencias de software en equipos nuevos. "La mejor manera de afrontar estos imprevistos es planificar muy bien cada proyecto y tener siempre alternativas preparadas", afirma.

Más allá de lo que ve el público, cada espectáculo implica un largo trabajo previo. Planos de iluminación, simulaciones acústicas, cálculos estructurales, documentación técnica, coordinación logística y preparación de cientos de equipos forman parte de una tarea que a menudo comienza días antes de la apertura de puertas. "Es un trabajo muy coordinado donde cada persona es imprescindible para que el resultado final sea un éxito", explica Suñé.