Carregant...
Vivienda de alto standing en el Maresme. Foto: Barnes

Cugat Comas

Así es el Maresme que se compran los ricos

Parte de la comarca vive una transformación silenciosa que la ha situado en el radar de familias con alto poder adquisitivo, compradores internacionales y patrimonios que buscan calidad de vida sin renunciar a la ciudad

 

El Maresme se está consolidando como un nuevo polo residencial para rentas altas, en un proceso de transformación silenciosa que ha pasado de ser un territorio asociado a la segunda residencia y el veraneo a convertirse en destino de primera residencia para familias con alto poder adquisitivo, tanto nacionales como internacionales. El fenómeno, intensificado después de la pandemia, responde a una nueva idea de lujo inmobiliario menos ostentoso y más centrada en espacio, privacidad, calma y calidad de vida.

“La Covid y el post-Covid marcaron un antes y un después”, resume Lluís Barrera, Managing Partner de BARNES Maresme. Según explica, el teletrabajo y la deslocalización han hecho que muchas familias trasladen la residencia principal a la comarca. “Mucha gente transforma la segunda residencia en primera y redescubre este rincón de paz a 15 o 20 minutos de Barcelona”, apunta.

El mercado residencial de lujo en la comarca tiene cada vez más demanda

La casa unifamiliar se impone

El cambio es claro en el mercado inmobiliario del Maresme, donde ganan peso las casas unifamiliares con jardín y piscina, en detrimento del piso urbano en Barcelona. “Nuestro target encuentra proximidad, pero también parcelas de 1.000 metros, 200 o 300 construidos, oficina y espacio de ocio”, explica Barrera. La combinación de Mediterráneo, naturaleza y conexión con Barcelona ha reforzado el atractivo. “Pueden permitirse vivir frente al Mediterráneo y trabajar con videoconferencias”, añade.

Este interés se ha reflejado en el volumen de compraventa de viviendas en el Maresme: la comarca superó las 7.700 operaciones en 2022, máximo desde la crisis financiera, y en 2023 se mantuvo con cerca de 5.800. Los datos de 2024 apuntan a un crecimiento del 9%, sobre todo en el segmento medio-alto y premium. La presión de la demanda y la poca oferta han tensionado los precios de la vivienda. “La demanda es potente y somos un territorio aún barato para estos compradores. Si vienen y compran, el precio no bajará”, advierte Barrera, que prevé incrementos del 9% al 12%.

El segmento más alto se concentra en el Maresme sur y central, concretamente en municipios como Alella, Teià, Cabrils, Cabrera de Mar, Vilassar de Mar, Sant Vicenç de Montalt o Sant Andreu de Llavaneres. Las propiedades de lujo en el Maresme superan habitualmente los 4.000 euros/m², mientras que las más exclusivas alcanzan los 5.500–7.500 euros/m² y pueden superar fácilmente los dos millones de euros.

Puertos deportivos como el Balís son clave en el atractivo de la comarca para rentas elevadas

Demanda internacional creciente

El perfil del comprador se ha diversificado con fuerza. A la demanda local se le añade un peso creciente de compradores internacionales. Barrera destaca franceses en tramos inferiores al millón de euros, así como centroeuropeos y nórdicos —alemanes, suizos, suecos y noruegos— vinculados al teletrabajo o perfiles expat. También ganan presencia los compradores americanos y reaparecen compradores chinos. En conjunto, la demanda extranjera en el Maresme representa entre el 40% y el 60% del segmento premium. “En algunas localidades, hasta el 60% de las compras se hacen sin hipoteca”, apunta.

Así será el campus de The British School of Barcelona en Cabrera de Mar

El Maresme como estilo de vida

Más allá de la vivienda, el Maresme como destino de lujo se proyecta como un estilo de vida. Puertos deportivos, campos de golf, gastronomía, clima suave y servicios internacionales configuran un ecosistema atractivo. “Es una manera de querer vivir”, resume Barrera. Este crecimiento ha favorecido también la consolidación deescuelas internacionales en el Maresme y cinco puertos deportivos. “El British School lo ha visto y ha abierto; es la guinda del pastel”, añade.

BARNES define el territorio como un “hub de lujo familiar”, donde no solo se compra vivienda, sino que se establecen familias que consumen servicios locales. “El cliente tiene nivel adquisitivo alto y contrata servicios privados, clubes deportivos y personal doméstico…”, dice Barrera. “La zona cada vez será más alta en PIB”.

Retos y contrapartidas

A pesar del dinamismo, el mercado inmobiliario en el Maresme tiene retos estructurales. La falta de obra nueva y el envejecimiento del parque inmobiliario son los principales. “El parque del Maresme es bastante viejo”, advierte Barrera, que reclama más agilidad administrativa. “Sería necesario que los ayuntamientos fueran más ágiles con las licencias de reforma”.