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Redacció

Hacia una inteligencia artificial inclusiva

La Fundació Maresme y Eurecat sitúan Mataró a la cabeza de un debate hasta ahora poco explorado: cómo aprovechar la inteligencia artificial para mejorar la vida de las personas con discapacidad intelectual

 

La inteligencia artificial está revolucionando el mundo, pero ¿quién piensa en las personas con discapacidad intelectual cuando se diseñan las nuevas tecnologías? Mataró quiso situar esta pregunta en el centro del debate a principios de octubre, abriendo una perspectiva todavía poco explorada dentro de la revolución digital. Y lo hizo aprovechando dos de las grandes fortalezas de la ciudad: la trayectoria social de la Fundació Maresme y la potencia tecnológica e investigadora de Eurecat. Ambas instituciones impulsaron el congreso La Discapacidad intelectual y del desarrollo en la era de la IA. La tecnología como motor de una sociedad más inclusiva, celebrado en el TecnoCampus con el apoyo del Ayuntamiento de Mataró. Cerca de 200 personas, entre personas con discapacidad, familias, investigadores, empresas, profesionales y administraciones, participaron en un encuentro que situó Mataró como punto de referencia de un nuevo ámbito de innovación social.

La tecnología inclusiva se tiene que crear con las personas, no solo para ellas.

Los datos expuestos en el congreso evidenciaron una contradicción. Según las cifras presentadas por el divulgador tecnológico Albert Cuesta, el 99,8% de las personas con discapacidad conoce productos de inteligencia artificial, pero solo el 12,3% los utiliza. Además, un 45% sufre la brecha digital y un 65% teme quedar excluido de la transformación tecnológica.

Todavía más reveladora es la diferencia entre participación y voluntad de participar: solo un 7% se siente representado en el diseño de estas herramientas, mientras que un 87% estaría dispuesto a aportar su opinión. La conclusión fue clara: la falta de participación no responde necesariamente a una falta de interés, sino a la necesidad de crear espacios donde estas personas puedan decidir cómo tienen que ser las tecnologías que utilizarán. "Primero tenemos que mirar qué necesitan las personas y después ver cómo la tecnología nos puede ayudar", defendió Miquel Montané, presidente de la Fundació Maresme.

Anna Gutiérrez persona atendida y trabajadora


De diseñar para las personas a hacerlo con ellas

Esta reivindicación tuvo una voz especialmente significativa: la de Anna Gutiérrez, persona atendida y trabajadora de la Fundació Maresme y portavoz del grupo de mujeres lideresas de Dincat. "Es importante que nos preguntéis qué necesitamos, qué nos puede ayudar, qué nos preocupa y qué pensamos. Y, sobre todo, que nos escuchéis", reclamó. Y concluyó: "Este futuro también es nuestro".

El congreso permitió conocer ocho experiencias tecnológicas aplicadas a necesidades reales. Entre estas, sistemas de inteligencia artificial capaces de ayudar a interpretar el habla de personas con dificultades de comunicación, asistentes virtuales para fomentar la autonomía, robótica cognitiva, terapias inmersivas y herramientas que adaptan textos con pictogramas. También se presentaron productos de apoyo personalizados mediante impresión 3D, desarrollados por la Fundació Maresme, e iniciativas vinculadas al Centre per a l'Autonomia Personal-Xarxa Sírius y el Espai Mataró Cuida-CareCityLab.

El congreso no presentó la inteligencia artificial como una solución milagrosa. La privacidad, los sesgos de los algoritmos, la dependencia tecnológica y el derecho a decidir fueron cuestiones centrales del debate. Otro de los retos planteados fue conseguir que los avances no se quedaran en prototipos experimentales, sino que llegaran realmente a las personas que los necesitan. Enmarcado en el 60 aniversario de la Fundació Maresme y en la capitalidad española de la economía social de Mataró de 2026, el congreso dejó una idea de fondo: la ciudad dispone de un ecosistema singular para unir conocimiento social e innovación tecnológica. La Fundació Maresme conoce de primera mano las necesidades de las personas con discapacidad intelectual. Eurecat dispone de capacidad científica y tecnológica para desarrollar nuevas soluciones. La combinación de ambas fortalezas puede convertir Mataró en un laboratorio de referencia de una inteligencia artificial que no deje a nadie atrás.

Mesa redonda 

 

Las 5 claves del congreso

  1. Un debate pionero: Mataró reunió la potencia social de la Fundació Maresme y la capacidad tecnológica de Eurecat para impulsar una IA inclusiva.
  2. Una brecha digital evidente: Solo el 12,3% de las personas con discapacidad intelectual utiliza herramientas de IA y un 65% teme quedar excluido de la transformación tecnológica.
  3. Participar para decidir: Solo el 7% se siente representado en el diseño de las herramientas, pero el 87% querría participar.
  4. Tecnología con aplicaciones reales: El congreso presentó ocho proyectos vinculados a la comunicación, la autonomía, la robótica, las terapias inmersivas y la impresión 3D.
  5. Innovación con derechos: El encuentro reivindicó una tecnología ética, accesible y desarrollada con las personas para que los avances lleguen a todo el mundo.

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