El comercio urbano hace tiempo que afronta una transformación profunda. Los cambios en los hábitos de consumo, la consolidación del comercio electrónico, el aumento de los costes fijos —especialmente de los alquileres— y la competencia de otros formatos comerciales han ido debilitando progresivamente el pequeño comercio de proximidad. El fenómeno tiene consecuencias visibles en muchos municipios catalanes: persianas bajadas, locales vacíos en los ejes comerciales y una oferta cada vez menos diversa.
En municipios como Premià de Mar, donde el comercio sigue siendo un elemento central de la vida urbana y social, esta situación también se ha empezado a notar. El municipio concentra la actividad comercial en diversos ejes pero arrastra problemáticas comunes a muchas ciudades medianas: dificultades para mantener negocios viables, falta de relevo generacional y una cierta pérdida de centralidad de algunas zonas comerciales.
Ante este escenario, la Diputació de Barcelona ha impulsado un plan piloto para regenerar el comercio urbano de Premià de Mar con una mirada integral y transversal. El proyecto, que cuenta con la colaboración de la Cámara de Comercio de Barcelona y el Ayuntamiento, quiere ir más allá de las campañas comerciales tradicionales y actuar sobre múltiples factores que condicionan la salud comercial de un municipio.
Este martes 12 de mayo, las tres instituciones han firmado un convenio para poner en marcha esta estrategia coordinada, que combinará actuaciones urbanísticas, económicas, sociales, culturales y normativas. La Diputació destinará un equipo técnico especializado y una inversión inicial de 20.000 euros.

Firma del convenio
Un modelo que quiere atacar las causas del declive comercial
El proyecto parte de una idea clara: los problemas del comercio de proximidad no se resuelven solo con promoción o dinamización puntual. El diagnóstico apunta a causas estructurales, como el encarecimiento de los locales, la competencia digital o la concentración de negocios similares que dificultan la diferenciación.
Por ello, una de las medidas previstas será elaborar un informe específico sobre los precios de los alquileres comerciales para determinar cuál sería un valor asumible para garantizar la viabilidad de los establecimientos. También se plantean acciones para reducir el número de locales vacíos y atraer nuevas actividades económicas que ayuden a diversificar la oferta comercial del municipio.
El plan incluirá igualmente programas de formación para comerciantes y empresas locales, así como iniciativas para favorecer el relevo generacional en negocios de proximidad, una de las grandes preocupaciones del sector.
El objetivo final es que Premià de Mar sirva de banco de pruebas para un modelo exportable a otros municipios de la demarcación que comparten problemáticas similares.

El plan es replicable a otros municipios. El comercio urbano de Mataró, por ejemplo, padece los mismos problemas y busca soluciones
"El comercio da identidad a los municipios"
La diputada de Comercio y Consumo, Olga Serra, ha defendido que el proyecto quiere abordar los retos comerciales “desde perspectivas diversas como el urbanismo, el espacio público, el asociacionismo y la cohesión social para generar un impacto real en el territorio”.
Serra ha remarcado especialmente la necesidad de cooperación entre administraciones y sector privado para garantizar la supervivencia del comercio urbano: "Solo con el liderazgo local, la complicidad supramunicipal y la cooperación público-privada podremos garantizar el futuro de nuestros comercios".
Por su parte, el director de Comercio, Turismo y Cultura de la Cambra de Comerç de Barcelona, Agustí Filomeno, ha reivindicado la necesidad de profesionalizar el sector y adaptarlo a los nuevos tiempos. “El comercio es un sector clave que da identidad a los municipios”, ha afirmado, defendiendo fórmulas de colaboración que ayuden a “redefinir una actividad estratégica”.
El alcalde de Premià de Mar, Rafa Navarro, ha situado el comercio como un elemento esencial del modelo de ciudad. "Nuestro proyecto estratégico pasa necesariamente por mantener Premià de Mar como una capital y un referente comercial y social del Baix Maresme", ha asegurado.

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