El Maresme es mucho más que una comarca con atractivo paisajístico y calidad de vida. Es también un territorio vivo, con una red de comercio de proximidad que da identidad a nuestros pueblos y ciudades, genera empleo y contribuye de manera decisiva a la cohesión social. Las tiendas de barrio, los mercados municipales y los pequeños establecimientos son parte esencial de nuestro modelo económico y social.
En un contexto marcado por la transformación de los hábitos de consumo, la digitalización y la competencia global, el comercio local afronta retos importantes. Sin embargo, también dispone de un gran activo: la proximidad, la confianza y el trato personalizado. Estos valores, que no se pueden replicar en otros canales, son los que debemos preservar y potenciar.
En este sentido, iniciativas como la campaña Badabons, impulsada por Pimec y el Ayuntamiento de Badalona, son un ejemplo claro de cómo la colaboración publicoprivada puede convertirse en una herramienta eficaz para dinamizar el comercio local. A través de esta campaña, se incentiva la compra en establecimientos de proximidad, se fideliza la clientela y se genera un impacto directo en la actividad económica del territorio.
Los Badabons no son solo una acción puntual de promoción. Representan una manera de entender las políticas de apoyo al comercio: escuchando al sector, sumando esfuerzos y poniendo recursos al servicio de un objetivo compartido. Cuando administración y tejido empresarial trabajan juntos, los resultados llegan y el comercio lo nota.
Este modelo es perfectamente extrapolable al conjunto del Maresme. Necesitamos continuar impulsando iniciativas que activen el consumo local, que ayuden a los comercios a adaptarse a los nuevos tiempos y que refuercen su papel como eje vertebrador de nuestros municipios. La dinamización comercial no puede ser una acción aislada, sino una estrategia sostenida en el tiempo.
Al mismo tiempo, es necesario acompañar estas acciones con otras medidas estructurales: facilitar la digitalización de los negocios, reducir cargas administrativas, mejorar el acceso al relevo generacional y garantizar entornos urbanos atractivos y accesibles. Todo suma a la hora de hacer viable y competitivo el comercio de proximidad.
No debemos olvidar que cada compra en un comercio local tiene un impacto directo en el territorio. Es riqueza que se queda en el municipio, es empleo de calidad y es vida en las calles. Apostar por el comercio de proximidad es apostar por un modelo económico más sostenible, equilibrado y arraigado.
Hay que seguir trabajando, juntos, para defender los intereses del sector y para impulsar iniciativas que, como los Badabons, demuestran que la colaboración es el camino. El futuro del comercio local dependerá, en gran medida, de nuestra capacidad de sumar esfuerzos y de activar el compromiso de todos: administraciones, empresas y ciudadanía.
Porque el comercio de proximidad no es solo economía. Es comunidad, es identidad y es futuro.
Carles Gironès
Presidente de Pimec Comerç Maresme-Barcelonès Nord
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