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tarjetas revolving y sus peligros

Contingut Expert

¿Tu tarjeta de IKEA, FNAC o MediaMarkt puede ser una tarjeta abusiva?

El Col·lectiu Ronda alerta en este artículo sobre prácticas abusivas con tarjetas revolving y presentes en grandes cadenas comerciales.

Muchas personas tienen o han tenido una tarjeta vinculada a una gran cadena comercial sin saber que, en realidad, pueden funcionar como una tarjeta revolving y acabar generando deudas abusivas y casi imposibles de devolver.

Tarjetas asociadas a establecimientos como IKEA, FNAC o MediaMarkt, comercializadas a través de CaixaBank Payments & Consumer, pueden ofrecer modalidades de pago aplazado que permiten fraccionar las compras en cuotas mensuales. Pero a pesar de ser presentadas como una forma cómoda de pagar a plazos o aprovechar descuentos y promociones reservadas a los titulares, estas tarjetas pueden acabar comportando un coste muy superior al previsto y generar un importante perjuicio financiero. Lo mismo que sucede con otras tarjetas revolving comercializadas directamente por Caixabank que no están asociadas a ninguna otra marca comercial, tal y como ocurre con las populares Visa Gold y Visa & Go.

Una tarjeta revolving es una tarjeta de crédito que permite aplazar el pago de las compras o de las cantidades dispuestas mediante el pago de una cuota mensual, a menudo baja. A diferencia de una tarjeta ordinaria, en la que habitualmente se paga todo el importe a final de mes, con una revolving la deuda se devuelve poco a poco. El problema es que, si la cuota es baja y los intereses son elevados, como suelen serlo, una parte muy importante de lo que se paga cada mes se destina a los intereses y no a reducir el capital pendiente.

Esto puede generar una situación difícil de entender para muchas personas consumidoras: a pesar de pagar mensualmente, la deuda baja muy lentamente o incluso parece no acabar nunca. Además, a medida que se van abonando cuotas, el crédito vuelve a estar disponible, favoreciendo que se siga haciendo uso de la tarjeta, incrementando y alargando todavía más el endeudamiento. De esta manera, una compra aparentemente sencilla o un aplazamiento puntual pueden convertirse en una carga económica que se prolonga durante años y nos obliga a devolver una cantidad mucho más elevada de la que hemos dispuesto.

Este riesgo es todavía más difícil de detectar cuando la tarjeta no se contrata directamente en una oficina bancaria, sino en un espacio comercial y en el contexto de una compra cotidiana. La persona consumidora puede pensar que está contratando una tarjeta de fidelización que implica ciertas facilidades de pago sin ser debidamente informadas de que está suscribiendo un contrato de crédito con intereses, comisiones y consecuencias económicas importantes.

Durante los últimos años, los tribunales han analizado miles de contratos de tarjetas revolving. El Tribunal Supremo ha establecido que los intereses pueden ser declarados usurarios cuando sean notablemente superiores al tipo medio aplicable a este tipo de productos en el momento de la contratación. Como criterio orientador, ha considerado que puede existir usura cuando la TAE pactada supere en más de seis puntos porcentuales el tipo medio de mercado de las tarjetas revolving.

Pero el problema no es solo el porcentaje de interés. Los tribunales también han insistido en la importancia de la transparencia y la información recibida en el momento de la contratación. La entidad financiera debe haber explicado de manera clara y comprensible cómo funciona el sistema revolving, qué coste real tendrá el crédito, cómo se amortizará la deuda, qué implica elegir una cuota mensual reducida y qué riesgo existe de que la deuda se prolongue indefinidamente.

Cuando esta información no se ha facilitado correctamente, o cuando los intereses aplicados son usurarios, la persona afectada puede reclamar. En muchos casos, es posible solicitar la nulidad del contrato de crédito y exigir la devolución de los intereses, comisiones y cantidades abonadas en exceso. La consecuencia habitual es que la persona consumidora solo tenga que devolver el capital efectivamente dispuesto, sin asumir el sobrecoste derivado de un contrato abusivo o falto de transparencia.

Pero a día de hoy, muchas personas continúan pagando cantidades indebidas por sus tarjetas revolving sin saber que lo son y sin sospechar que pueden tener derecho a reclamar. Revisar la documentación contractual, los extractos mensuales y las condiciones aplicadas es el primer paso para saber si se ha pagado más de lo que correspondía. Si tienes o has tenido una tarjeta asociada a una gran cadena comercial y has pagado durante años sin ver reducida claramente la deuda, puede ser conveniente analizar si se trata de una tarjeta revolving y si puedes recuperar el dinero abonado indebidamente.

Para atender tu caso: consultarevolving.cronda.coop