La crisis económica ha multiplicado en los últimos años las ocupaciones il•legales de viviendas, tanto en Mataró como conjunto del país. Han ido a cargo muy a menudo de familias que se han quedado sin techo y que han visto en los pisos vacíos, fruto precisamente de los desahucios de los que han sido también ellas víctimas, una oportunidad para encontrar un nuevo hogar. A pesar de que la usurpación de bienes inmuebles se considera delito, independientemente del motivo quehaya detrás, la emergencia social que ha motivado muchos de estos casos ha comportado una cierta laxitud desde los estamentos judiciales y las administraciones públicas. Pero últimamente en la capital del Maresme se está detectando un fenómeno que también es común a otros lugares de Cataluña: personas o colectivos que, aprovechando esta tessitura, realizan ocupaciones de carácter delictivo, accediendo a pisos vacíos por después rellogar-los o venderlos il•legalmente. Se están empezando a detectar casos especialmente en barrios como Cerdanyola o Rocafonda, y el Ayuntamientoquiere poner freno.
"No hay muchos casos, pero sí que es un fenómeno incipiente, y lo tenemos que combatir antes de que acontezca un problema grave", explica la regidora de Bienestar Social, Isabel Martínez. Estas "estructuras mafiosas", como las tilde la propia regidora, controlan el parque inmobiliario de la ciudad en busca de pisos que no están habitados, normalmente propiedad de entidades bancarias pero también de particulares. Fuerzan la entrada, seinstal•len, a veces los vacían y pronto los relloguen a otras personas, que incluso llegan a firmar un contrato, evidentemente sin ningún valor legal, que establece una mensualidad concreta. Funcionan, en definitiva, a modo de inmobiliaria ilegal. "También se genera una sensación de inseguridad a la comunidad de vecinos, porque a veces también hay tráfico de drogas, entradas y salidas extrañas por la noche e incluso amenazas", resume la regidora.
A pesar de que el delito es flagrante, no es fácil combatirlo. El problema, hasta ahora, es que los casos que se han detectado desde el Ayuntamiento y los cuerpos policiales, denunciados por los propios vecinos, han acabado topando con los estamentos judiciales, especialmente a fiscalía, que en ninguna parte de presentar una denuncia penal optaba por el camino civil. Esto implicaba automáticamente que el proceso se pudiera demorar tres o cuatro años y que finalizara, como mucho, con un desahucio. Una impunidad para los infractores que podría animarlos a seguir cometiendo este delito. Por eso desde Bienestar Social y desde Vía Pública, con Núria Moreno al frente, contactaron con lo juzgo decano de Mataró, el Colegio de Abogados y Fiscalía para poder atacar el problema. "Sobre todo el que pedimos es que fiscalía formule acusaciones penales por este tipo de usurpaciones delictivas, que las distingan de aquellas que tienen una causa social" resuelve Martínez. Confían que la posibilidad de acabar en prisión, sobre todo cuando muchos de ellos tienen antecedentes, acabe frenando los autores de estas ocupaciones.
Sensación de impunidad
"No podemos generar la sensación que cualquiera puede dar un puntapié a la puerta de un piso y montarse su propio 'xiringuito' alquilándolo por 300 euros a quién sea", resuelve la responsable de Bienestar Social, que teme que este fenómeno pueda "degenerar barrios de la ciudad que ya están degradados y que se acaben estigmatizando mucho más". Reconoce que en barrios como Cerdanyola o Rocafonda el vecindario está preocupado. "No ha pasado en muchos pisos hasta ahora, pero en estas zonas que ya sufren una cierta degradación urbanística y estructural es normal el efecto eco, y que un pequeño petardo suene como una gran explosión", resuelve. El objetivo es evitar ahora que esta explosión sea real.
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Claus
Las mafias buscan pisos vacíos de bancos o de particulares para entrar, instal•lar-se y rellogar-los ilegalmente
El Ayuntamiento asegura que de momento son pocos casos, pero que hay que actuar porque no acontezca un problema más grave
Han pedido el amparo del juzgue decano y de la fiscalía porque estas ocupaciones sean tratadas penalmente, como delitos
Los casos se dan sobre todo en barrios como Cerdanyola y Rocafonda, y generan una gran inseguridad entre los vecinos que son víctimas
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