Los meses de febrero y marzo de 1985, hace justo cuarenta años, fueron trepidantes para uno de los futbolistas mataronenses más importantes de nuestra historia: Paco Clos. Con pocas semanas de diferencia, debutaba con la selección española absoluta, marcaba un gol importantísimo en la fase de clasificación para el Mundial que se jugaría al año siguiente en México, y se proclamaba campeón de Liga con el Barça, siendo un jugador protagonista en la plantilla que entonces dirigía Terry Venables. Aquel fue, con toda seguridad, el gran momento de la carrera de Paco Clos, que era el delantero de moda del fútbol español.
Las buenas actuaciones de Clos con el Barça, que se dirigía con autoridad hacia la victoria en el campeonato de Liga 1984-1985, llamaron la atención del seleccionador Miguel Muñoz, que lo convocó para el decisivo partido entre España y Escocia, en el que la selección nacional debía sumar los dos puntos para continuar con opciones de cara al Mundial del 86. El día que conoció la noticia de su convocatoria, Clos estaba visitando unas bodegas de cava y casi no se lo podía creer. Pero era cierto: formaría parte del combinado nacional en un partido oficial muy importante.

Clos recuerda perfectamente aquellos días en la concentración de Sevilla. El día antes del partido se jugó un partido de entrenamiento en el estadio Benito Villamarín, campo del Betis, mientras que el oficial contra Escocia tendría lugar en el del eterno rival, el Sánchez Pizjuán. Aquel partido de entrenamiento, prácticamente un amistoso con árbitro incluido, se disputó con un estadio prácticamente lleno, contra el filial del Betis, que fue reforzado por algunos jugadores de la selección española como el portero Andoni Zubizarreta. Muñoz probó a Butragueño y Clos compartiendo delantera, y el ensayo salió estupendamente bien: victoria por 5 a 1 con tres goles del Buitre y dos del mataronense.
Entrar en la convocatoria ya fue un gran premio para el futbolista de nuestra ciudad, que además fue titular en el partido, formando parte de la punta de ataque con Emilio Butragueño, el mítico delantero del Real Madrid y gran figura del fútbol español de entonces. La alineación completa la formaron Arconada, Gerardo, Maceda, Goicoechea, Camacho, Señor, Gallego, Roberto, Gordillo, Butragueño y Clos. Julio Alberto también participó, sustituyendo a Gallego en los últimos minutos del partido. Escocia, entrenada por Jock Stein, alineó a Leighton, McLeish, Miller, Gough, Albiston, Souness, McStay, Bett, Cooper, Johnston y Steve Archibald, quien entonces compartía vestuario con Clos en el Barça. También jugaron Gordon Strachan y Nicholas.

El partido, jugado el 27 de febrero de 1985 en el Sánchez Pizjuán de Sevilla, fue una batalla intensa. España logró imponerse por 1-0 con un gol de Maceda, lo que permitió a la selección seguir aspirando a la clasificación para el Mundial de México 1986. Clos tuvo una actuación destacada y demostró su calidad en el campo. Su aportación en aquel encuentro consolidó su presencia en la selección española y dejó una huella imborrable en el fútbol nacional.
Tras aquel partido y la posterior conquista del título de Liga con el Barça, Paco Clos siguió siendo un referente en el fútbol español, recordado por su talento y su contribución al éxito de su equipo y de la selección. Hoy, cuarenta años después, su legado sigue vivo en la memoria de los aficionados al fútbol.
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