Queralt Bertran da otro paso adelante en una trayectoria que siempre ha ido ligada al CN Mataró. Mataronina, formada en la cantera y ya plenamente consolidada en el primer equipo, esta temporada asumirá la capitanía tras la despedida de Clara Cambray. Lo hará con solo 21 años —cumplirá 22 en noviembre— y en un equipo que acaba de proclamarse campeón de Liga pero que vuelve a renovar piezas para seguir discutiendo los títulos a los grandes del waterpolo estatal y europeo.
La capitanía coincide, además, con el momento en que Bertran empieza a asomar la cabeza con continuidad en la selección española absoluta. Todavía se siente una recién llegada, admite que sufre cuando llegan las convocatorias y evita situarse antes de tiempo en el horizonte olímpico de Los Ángeles 2028. Es una Queralt diferente de la que tiempo atrás "lo quería todo al momento": ahora reivindica el trabajo diario, la paciencia y la necesidad de entender que en el deporte de élite no todo depende de una misma.
¿Capitana del CN Mataró. Qué significa?
Es un orgullo. Al final he crecido aquí, en Mataró, y todo lo he hecho en Mataró. Coger este rol para mí es un honor, es muy importante y lo afronto con muchas ganas. Es verdad que quizás ya se veía venir un poco cuando Clara dijo que lo dejaba, porque soy de las jugadoras que lleva más tiempo en el primer equipo y soy de Mataró. Yo, encantada de la vida. Sabe mal porque, al final, esto también significa que hemos perdido a Clara y la echaremos mucho de menos, pero estoy muy contenta de asumirlo.
¿Qué has aprendido de Clara?
Clara siempre ha sido una persona muy cercana en todos los aspectos, tanto con la gente de fuera como con el equipo. Ha sido una pieza muy clave para la unión del grupo y eso es con lo que más me quedo de ella. Con todo lo que ha hecho para unirnos y también para enseñar a toda la gente que venía de fuera qué era Mataró, para que se implicaran y se sintieran bien. Para mí eso es lo que la hacía especialmente importante.
¿Serás una capitana diferente?
Somos personas muy diferentes. Y precisamente por eso echaremos mucho de menos a Clara, porque ella era única. Yo no seré tan habladora como ella, seguramente, ni tendré ese punto tan suyo que tenía. Pero lo haré a mi manera. Y también iré aprendiendo. Al final me coge joven y creo que puedo ir aprendiendo con los años. Estoy encantada de asumirlo.
¿La identificación del equipo con la ciudad será la misma?
Yo creo que sí. Al final vivimos de la ciudad y del aprecio hacia Mataró. Somos un club pequeño, en una ciudad pequeña si nos comparamos con según qué rivales, y competimos contra ciudades muy grandes y clubes muy grandes. Por eso era tan importante el rol que hacía Clara, de enseñar Mataró y conseguir que todo el mundo se enamorara de ella. Hay gente que acaba quedándose aquí porque se enamora de la ciudad, no tanto por lo que pueda ofrecer económicamente el club, porque hay muchos otros clubes que pueden ofrecer más cosas. Nosotros no podemos luchar con eso y, a veces, lo que vendemos es precisamente este sentimiento de club y este sentimiento de ciudad. Por eso es muy importante que a la gente que viene de fuera se le enseñen estas raíces.

¿Sois las vigentes campeonas de División de Honor. ¿Esto pesa?
Quizás un poco de presión sí que se nos acaba poniendo porque, al final, venimos como campeonas de Liga. Pero creo que tenemos que trabajar este año igual que hicimos el año pasado: con un poco esta perspectiva de hormiga, sin hacer mucho ruido e ir trabajando para llegar a competir por todo. Es verdad que este año el Sabadell también ha hecho muchos esfuerzos y se ha reforzado mucho, y eso da un poco de respeto. Pero nosotros también seguimos cambiando el equipo e intentando mejorarlo porque queremos seguir luchando por todo.
El Sabadell se ha reforzado mucho. ¿Volverá a ser David contra Goliat?
Sí, el Sabadell ha vuelto a hacer de las suyas, como hace siempre. Creo que este año puede volver a ser una de esas antiguas batallas. El pequeño Mataró contra el Sabadell. Pero nosotros, al final, somos un equipo muy joven y no dejamos de quererlo todo. Esta ambición la tenemos nosotros y también la tienen las jugadoras que han llegado. Y creo que eso también nos puede hacer muy fuertes.
¿El entendimiento entre el grupo y el dúo Dani Ballart y Elena Padilla es una de las claves del equipo?
Hay mucho feeling. Al final es un deporte bastante pequeño y tampoco nos podemos permitir tener muchas batallas entre nosotros. Hay muy buen rollo y mucha comunicación, tanto del staff hacia nosotros como de nosotros hacia el staff. Dani es exjugador de waterpolo, sabe muchísimo y nos enseña muchas cosas. Tácticamente está muy preparado y sabe gestionar muy bien los partidos importantes. Y Helena es una persona muy vinculada al CN Mataró, conoce a toda la gente de la cantera y muchas de nosotras hemos crecido con ella. Está detrás de Dani, pero también le ayuda muchísimo. Creo que se complementan muy bien.
Hablemos de la selección. ¿Cómo va? ¿Ya te sientes consolidada?
Yo todavía soy una 'novata' en todo esto. Espero poder ir consolidando mi nombre, pero todavía cuesta y seguramente todavía sufro bastante con las listas. Poco a poco, con trabajo, intento llegar a un momento en que no haya dudas a la hora de poner mi nombre. Después, si tengo que ir o no a una competición, eso ya se irá viendo según las concentraciones y según cada momento. Pero lo que quiero es que no se dude de mi trabajo ni que se dude de incluirme para los entrenamientos y las concentraciones. Primero quiero consolidar eso.
¿Piensas en Los Ángeles 2028?
Cuando era más pequeña lo quería todo y no era consciente de todo lo que costaba conseguirlo. Pero cada vez intento valorar más el día a día, porque al final es muy difícil estar aquí. Ponerme mucha presión ya sé que no me funciona y no me va bien, porque ya lo he comprobado. Ir día a día me da más libertad y más tranquilidad, y es lo que intento hacer siempre que estoy aquí. También he aprendido que no todo depende de mí, y eso es complicado. Al final llegan trece o catorce jugadoras y no hay lugar para todas.
¿Cómo ves a las jóvenes detrás de ti?
A ver, cada una tiene que marcar su nombre y hacer su camino. Pero yo creo que el club ha hecho muy buen trabajo con bastantes generaciones y que eso se está viendo como por ejemplo la del 2006 con Gurri y Claveria. O las que vienen y vendrán.
¿Cómo es Queralt fuera del agua?
Me cuesta bastante desconectar del waterpolo, pero siempre me obligo un poco a hacerlo. Al final le dedicamos muchas horas y, si no te permites descansar, después también es muy complicado estar al cien por cien cuando realmente lo tienes que estar. Intento hacer mucha vida social con la gente de Mataró y también mucha vida con la gente de mi equipo. Las compañeras son mi segunda familia.
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