Quico Payà, en acción. Foto Ernest Freixas
Quico Payà, en acción. Foto Ernest Freixas

Cuando Mataró y el Maresme tuvieron uno de los referentes estatales del trial

La muerte de Quico Payà, dos veces subcampeón de España durante los años setenta, sirve para reivindicar al piloto que compitió con las grandes marcas de la época y mantuvo toda la vida la pasión por las dos ruedas desde Motos Payà

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Cuando Mataró tuvo uno de los mejores pilotos de trial de España, las zonas no eran artificiales ni se levantaban dentro de grandes pabellones. Eran senderos, piedras, barro, desniveles y público esparcido por el bosque, pendiente de ver cómo unos pocos elegidos desafiaban el equilibrio sobre una motocicleta. Entre aquellos pilotos que marcaron una época se encontraba Francesc "Quico" Payà Llongueras, fallecido el pasado 17 de julio a los 73 años.

Nacido en Vilassar de Mar y estrechamente vinculado a Mataró desde muy joven, Payà se convirtió en el gran nombre histórico del trial del Maresme. Primero lo hizo sobre la moto, compitiendo contra los mejores especialistas estatales y europeos; después, desde el taller y el mostrador de Motos Payà, un establecimiento de referencia para generaciones de motoristas de la ciudad.

De Les Santes a la élite estatal

El archivo de IluroSport permite dimensionar hasta qué punto aquella trayectoria fue excepcional. Quico Payà empezó a despuntar a finales de los años sesenta, coincidiendo con el auge del trial en Mataró y con el papel dinamizador del Moto Club Mataró, que había creado la sección Amics del Bosc y organizaba el recordado Trial de Les Santes. Payà ya destacó como júnior en aquella prueba mataronense y en 1971 repitió victoria. Aquel mismo año encadenó triunfos en trials disputados en Manresa, Tarragona, la Plana de Vic, la Garriga, Sant Feliu, Viladrau, Girona, el Vallès, Reus, Andorra y Santa Perpètua. En Reus, según recoge IluroSport, completó la prueba con cero puntos de penalización. La temporada culminó con el título de campeón de Catalunya júnior, asegurado precisamente en una prueba celebrada en Mataró.

El salto a la categoría absoluta fue inmediato. En 1972 debutó directamente entre los mejores pilotos estatales y ganó el durísimo Trial de Reyes, disputado bajo la lluvia, por delante de especialistas ya consagrados como Joan Bordas y Pere Taulé. Aquella temporada acabaría como subcampeón de España, solo superado por Ignasi Bultó. Ya no era una promesa local: era uno de los grandes nombres del trial estatal.

Imatge històrica de Quico Payà
Imagen histórica de Quico Payà


Dos veces subcampeón de España

Quico Payà fue subcampeón de España los años 1972 y 1975, en plena edad de oro del trial catalán y español. Tuvo que competir contra pilotos de la talla de Ignasi Bultó y Manuel Soler y, en las pruebas internacionales, se encontró con figuras como Yrjö Vesterinen, Martin Lampkin, Mick Andrews, Malcolm Rathmell y Charles Coutard.

Su mejor resultado internacional fue el séptimo puesto en el Gran Premio de España de 1973, disputado en Matadepera, pilotando una OSSA Mick Andrews Replica. También obtuvo el tercer puesto final en el Campeonato de España de 1974 y continuó entre los primeros clasificados estatales hasta el inicio de la década de los ochenta.

Su marca más identificativa fue OSSA, con la que desarrolló buena parte de su carrera y se convirtió en piloto oficial. Pero su talento y conocimiento mecánico también lo llevaron a competir con Montesa, Bultaco, Puch y SWM. El fichaje por Montesa en 1974 fue especialmente sonado y le permitió participar en el desarrollo de prototipos vinculados a la futura Cota 348. Más adelante fue uno de los pocos pilotos que probaron la Puch Yeti y el primero en introducir SWM con fuerza en el trial estatal, marca de la que también fue importador.

Quienes lo vieron competir destacaban una manera de pilotar elegante, precisa y sin gestos sobrantes. No necesitaba convertir cada zona en una exhibición aparente: su espectacularidad consistía en hacer fácil aquello que para los demás parecía imposible. Tenía sensibilidad con el gas, equilibrio y una lectura natural del terreno. Era un piloto que marcaba escuela.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Motos Payà, la otra gran trayectoria

Cuando abandonó la alta competición, Quico Payà no se alejó de las motocicletas. Desde Motos Payà, negocio familiar fundado por su padre Olegari y consolidado como un establecimiento histórico de Mataró, continuó ejerciendo de mecánico, preparador, asesor y referente para los aficionados. La tienda no era solo un concesionario. Para muchos motoristas era un punto de encuentro y un lugar donde el conocimiento adquirido en las competiciones se trasladaba a cada máquina. Un reportaje internacional de Retrotrials, después de visitarlo en 2014, describía el establecimiento como un espacio lleno de historia del trial y recordaba que Payà y su hijo Xavi mantenían vivo el negocio familiar.

Su experiencia fue decisiva en la creación de las motocicletas JP, desarrolladas junto a Albert Juvanteny a partir de mediados de los años ochenta. Las iniciales de los dos apellidos dieron nombre a una moto de trial genuinamente maresmenca, concebida en unos bajos de la ronda del president Macià de Mataró y equipada con motor italiano Villa. Se fabricaron pocas unidades, pero hoy son piezas muy valoradas por los coleccionistas y forman parte de la historia de la industria motociclista catalana.

Maestro de nuevas generaciones

Payà también hizo de puente entre generaciones. Ayudó a jóvenes pilotos, transmitió conocimientos de mecánica y pilotaje y fue una figura clave en el paso de Joan Pons del trialsín a la motocicleta. Lo acompañó en competiciones catalanas y estatales y contribuyó a sentar las bases de la trayectoria de otro de los grandes nombres del trial maresmenc. Incluso después de retirarse de la élite, Payà todavía aparecía compitiendo en veteranos en pruebas como el recuperado Trial de Les Santes.

Quico Payà perteneció al Moto Club Mataró y a la Escuderia Mataró, dos entidades imprescindibles para entender el deporte del motor en la ciudad. IluroSport lo sitúa entre los nombres destacados de ambas y conserva el recuerdo de un tiempo en que el motociclismo mataroní organizaba grandes pruebas y tenía un piloto luchando por los títulos más importantes del Estado.

Su muerte cierra una trayectoria que fue de las primeras zonas del Trial de Les Santes a los campeonatos internacionales, y de los equipos oficiales de OSSA y Montesa al taller de Motos Payà. Mataró tuvo en Quico Payà un deportista de élite, un técnico excepcional y un maestro de pilotos. Su nombre queda ligado para siempre a la historia de las dos ruedas en la ciudad y a la época en que un maresmense llegó a rozar dos veces el título estatal de trial.

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