Sant Andreu de Llavaneres se prepara para vivir, el 11 de abril, una de sus grandes citas de primavera: la 26ª Fiesta del Pèsol Garrofal, una celebración que volverá a convertir el parque de Ca l’Alfaro en escaparate del producto más identitario del municipio. Será una jornada intensa, de 10 a 22 horas, con feria, degustaciones gastronómicas, actividades familiares, música y propuestas divulgativas, y con dos novedades destacadas: la concentración de toda la actividad en un solo día y la apertura de la feria a productores de guisante de todo el Maresme. Todo ello, con la sostenibilidad como hilo conductor y con una idea de fondo que va más allá de la fiesta: hoy, cuidar lo local es también la mejor manera de presentarse al mundo.
Sábado 11 de abril, de 10 a 22h en el parque de Ca l'Alfaro de Llavaneres
La Fiesta del Pèsol Garrofal es, de hecho, una declaración de principios. Lo es porque reivindica un producto propio, singular y reconocido con marca de garantía de calidad. Lo es porque pone en valor la agricultura local y el consumo responsable. Y lo es también porque convierte en experiencia compartida aquello que a menudo solo se ve en el plato: el trabajo, la tierra, las manos y la cultura que hay detrás de un ingrediente. En un tiempo en que tantos municipios buscan maneras de explicarse, Llavaneres tiene claro que una de sus mejores cartas de presentación sigue siendo este guisante delicado y emblemático, tan ligado a su identidad.
La jornada festiva tendrá todos los ingredientes para seducir al público. En el parque del Primero de Octubre, de 9 a 17 horas, habrá el segundo encuentro de ‘biscuters’, otro de los atractivos singulares del día. Mientras tanto, en Ca l’Alfaro, la feria abrirá con puestos de venta de guisantes y otros productos de alimentación, ropa, complementos y decoración sostenibles. También se podrá visitar una muestra de dibujos del guisante garrofal elaborados por el alumnado de las escuelas del municipio, una manera de conectar la tradición agrícola con las nuevas generaciones. A las 12 del mediodía llegará el acto institucional de la entrega del Guisante de Oro, y a continuación, de 12 a 14 horas, se hará la degustación de guisantes garrofales ahogados y de coca de Llavaneres, con tiques de 5 euros hasta agotar existencias. Además, la fiesta no se agota en su día central. Del 20 de marzo al 26 de abril, los restaurantes participantes servirán la Muestra Gastronómica del Guisante Garrofal, con propuestas como los guisantes ahogados o la Coca de Llavaneres, alargando así la celebración y convirtiendo el producto en protagonista de la restauración local durante más de un mes.
Una preocupación y un Plan
Pero detrás de este momento de esplendor hay una realidad que obliga a mirar más allá del escaparate. Porque la misma fiesta que reivindica el guisante como símbolo también hace visible, por contraste, la fragilidad de su futuro. El cultivo del Guisante Garrofal va en retroceso, hay cada vez menos agricultores y el gran reto es asegurar su continuidad.
En este contexto se entiende la importancia del Plan de revalorización del sector agrícola de Llavaneres, impulsado por la Concejalía de Promoción Económica y presentado este marzo en Ca l’Alfaro. El proyecto incluye un diagnóstico del sector agrario, analiza las posibilidades de relevo generacional y fija una hoja de ruta para garantizar su preservación, con especial atención a productos de gran valor local como el Guisante Garrofal y la flor ornamental. Entre sus objetivos está conocer la situación real del sector, identificar los agentes implicados, estudiar las dinámicas de relevo, proponer herramientas de gobernanza local y redactar acciones concretas para reactivar el sistema agroalimentario del municipio.
El Ayuntamiento no quiere quedarse solo en el diagnóstico. El alcalde, Àlex Neira, y la concejala Annabel Martínez se han reunido con el consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, para buscar apoyo institucional y vías de futuro. Sobre la mesa hay cuestiones decisivas: reforzar el cultivo del Guisante Garrofal, favorecer el relevo generacional, tecnificar el cultivo, preservar su semilla e incluso estudiar una futura Denominación de Origen Protegida (DOP). Neira lo resume así: “Este proyecto no solo protege un producto identitario del municipio, sino que también abre oportunidades de futuro para las nuevas generaciones que quieran dedicarse al sector.” Y Martínez añade: “La colaboración con la Generalitat es clave para garantizar que la agricultura de Llavaneres continúe creciendo y aportando valor al territorio.” Esta es, en el fondo, la gran fuerza de la Fiesta del Pèsol Garrofal: que celebra mientras reivindica. Que exhibe orgullo, pero sin esconder la dificultad.
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