Salud mental
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Las bajas por salud mental se triplican en diez años

Los médicos de familia avisan de que buena parte de las incapacidades temporales son por "problemas laborales" como el 'burnout' o síndrome de agotamiento profesional

Promocional Febrer 26 (2)
 

Las bajas laborales por salud mental se han triplicado en diez años. Según los informes anuales de Salud, el año pasado se registraron cerca de 200.000, el 8,8% del total. Unas bajas, cuya duración media triplica la del conjunto y se acerca a los tres meses. Así, uno de cada cuatro días de baja del conjunto de los trabajadores en 2025 corresponden a razones de salud mental. La asociación de médicos de familia CAMFiC avisa de que buena parte de las incapacidades por salud mental son por "problemas laborales", como el síndrome de agotamiento profesional conocido como 'burnout', mientras la patronal dice que este aumento es un fenómeno “multicausal que no se puede atribuir exclusiva o principalmente a factores de origen laboral”. Los sindicatos mayoritarios ponen la prevención entre las prioridades.

Las bajas laborales relacionadas con la salud mental están especialmente disparadas. El año pasado se registraron 194.953, más del triple que las 62.523 registradas en 2015.

El alza de las incapacidades temporales por salud mental se ha producido en un contexto de aumento general de las bajas. En conjunto, las incapacidades laborales se han más que duplicado en la última década, y por ello, a pesar del aumento acusado de las relacionadas con la salud mental -que se han triplicado-, solo representan el 8,8% de todas las bajas, dos puntos más que una década atrás.

Más remarcable es el aumento del número total de días de baja por esta causa, por el aumento de casos y la duración media elevada de estos. El cómputo anual de días de incapacidad laboral por salud mental agregados superó los 15 millones en 2025, lo que ya representa prácticamente una cuarta parte del total de días de bajas laborales. Así, los problemas de salud mental se sitúan en segundo lugar en número de días de baja, justo detrás de las enfermedades relacionadas con el aparato locomotor, es decir, principalmente huesos y músculos. A mucha distancia, se sitúan las heridas y envenenamientos, los cánceres y los síntomas, signos y hallazgos anormales.

El vocal de comunicación de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC) y médico de familia, Jordi Mestres, explica que entre las patologías relacionadas con la salud mental que más crecen se encuentran "la ansiedad grave y los trastornos adaptativos, que son los problemas relacionales con cosas que pasan en la vida". Y una parte "muy importante" de estas circunstancias, según él, son derivados de la actividad laboral. "El trabajo puede ser una causa de desbordamiento o puede ser un desencadenante", añade.

Precariedad, estrés, organización productiva y desconexión

Los sindicatos secundan también a la ACN el hecho de que el mundo laboral está haciendo crecer las incapacidades por salud mental. La responsable de Salud Laboral de CCOO, Mónica Pérez, asegura que los casos "de acosos o persecuciones" en el trabajo es una de las principales casuísticas, así como una "organización del trabajo muy deficitaria que presiona en tiempo" y que lleva a sobrecargas de trabajo. También señala las horas extra y los bajos sueldos, que no comportan "un reconocimiento salarial".

En la misma línea, la responsable de Salud Laboral de UGT, Reyes Solaz, dice que "el estrés, la mala organización en las empresas, la falta de la desconexión digital y el tema de los turnos de trabajo" son los principales motivos de las bajas por salud mental. Además, afirma que con internet, el mundo del trabajo ha cambiado de manera que ahora "estás en casa y por WhatsApp te piden si te puedes cambiar el turno".

En cambio, desde Foment del Treball sitúan este incremento en el aumento general de las incapacidades temporales por condiciones comunes. "Es un fenómeno complejo y multicausal y, por lo tanto, no se puede atribuir exclusiva o principalmente a factores de origen laboral", manifiesta la directora de Relaciones Laborales y Asuntos Sociales de Foment, Yésika Aguilar. La portavoz de la patronal añade que "pueden intervenir factores muy diversos, circunstancias personales, familiares, sociales, económicos, y también el tema del funcionamiento del sistema sanitario o los mecanismos de gestión". Además, remarca que las empresas "han hecho muchos avances en temas de promoción de entornos de trabajo saludables y precisamente están impulsando actuaciones en este ámbito".

Desde InfoJobs, que estudia periódicamente las causas de las bajas, su directora de Comunicación, Estudios y Relaciones Institucionales, Mónica Pérez, explica que el problema de la salud mental se ha acentuado sobre todo a raíz de la pandemia. Pérez asegura que los problemas de salud se concentran en edades más adultas, pero que la salud mental está impactando sobre todo a personas más jóvenes. Detrás del fenómeno, dice Pérez, hay múltiples factores, aunque señala sobre todo la incertidumbre generada por las consecuencias de las crisis geopolíticas constantes y algunos efectos negativos de la digitalización como principales detonantes.

La experta de InfoJobs remarca que la digitalización ha supuesto un "progreso" y facilidades en el trabajo, con fórmulas como el teletrabajo, pero advierte que también tiene "otra cara" porque hace más difícil establecer barreras entre el entorno laboral y el entorno personal. Esto, dice Pérez, genera necesidades de estar permanentemente conectado, una carga laboral mayor y estrés.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo impulsó un informe sobre salud mental y mundo laboral, que elaboró una comisión de expertos coordinada por el catedrático de la UPF Joan Benach. En la presentación del documento, en marzo de 2023, los expertos destacaron la informalidad, la precariedad, las formas descentralizadas de organización productiva y la infravaloración de los cuidados como causas de deterioro de la salud mental. También incidieron en que, en los contratos estables, cuestiones como la desconexión digital, las horas extra o las horas de trabajo no previsibles también impactan negativamente.

Así, las conclusiones del informe, llamado PRESME, apuntan a no mirar únicamente los factores individuales o clínicos, sino también las condiciones sociales y laborales que los producen o agravan: inseguridad laboral, precariedad, intensificación del trabajo, falta de control, salarios insuficientes y dificultades de conciliación, entre otros.

La salud mental, prácticamente nunca declarada como enfermedad laboral

Según los datos oficiales de 2025, un 8,8% de las bajas por contingencias comunes, es decir, las no relacionadas con el trabajo, fueron por salud mental (194.953). Ahora bien, entre las contingencias profesionales, las ligadas a la actividad laboral, los trastornos mentales son irrisorios, con solo 341 bajas, un 0,3% del total.

Para Mónica Pérez, es "muy difícil" hacerlas contar como enfermedad profesional aunque lo sean, porque "la empresa lo tiene que comunicar a la autoridad laboral y luego lo tienen que reconocer las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, que son asociaciones privadas de empresarios", cosa que, según ella, conlleva un "claro conflicto de intereses" porque las compañías siempre quieren "tapar las consecuencias de la precariedad". Por eso, cree que las mutuas deberían integrarse en el sistema público "de alguna manera".

Además, constata que el Real Decreto 1299/2006, aprobado hace veinte años, incluye un listado con todas las enfermedades profesionales donde no constan las patologías mentales, que dentro de las contingencias profesionales solo pueden declararse como accidentes de trabajo. Al mismo tiempo, el sistema público tiene un mecanismo para declarar situaciones como laborales desde el sistema público, mediante las Unidades de Salud Laboral, que la sindicalista de CCOO dice que la Generalitat no ha desarrollado para que sea eficaz. Para ella, "esfuerzo, inversión, recursos y presupuesto" por parte de la administración catalana para que el mecanismo funcione. Solaz, de UGT, lo complementa diciendo que el paso de una contingencia común a una profesional tarda dos años de media. "Cuando un trabajador va al médico no sabe que tiene estrés o 'burnout'", asevera.

Foment dice que "no pueden estar de acuerdo" con la visión de los sindicatos sobre el "conflicto de intereses" de las mutuas en este terreno. "Las mutuas son colaboradoras en la recuperación de la salud de las personas trabajadoras", remarca Yésika Aguilar. Desde la patronal asegura que "nadie pone en duda su papel (de las mutuas) y su actuación en el ámbito de las contingencias profesionales", y plantea que puedan "desplegar todas sus competencias" también en el ámbito de las contingencias comunes, es decir, de las bajas por incapacidades que no se consideran de origen laboral.


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