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La obesidad no para de crecer: por qué cuesta tanto adelgazar y que aportan los nuevos medicamentos

En Cataluña, el 36% de la población sufre sobrepeso, con una incidencia más elevada en hombres (41,9%) que en mujeres (30,1%)

Onacustica Promocional Febrero 25 3
 

La obesidad se ha convertido en una auténtica pandemia global que afecta aproximadamente a mil millones de personas en todo el mundo. A pesar de ser una enfermedad del Primer Mundo, tiene una mayor incidencia entre las clases económicamente desfavorecidas.

Esta condición es el resultado de una combinación entre predisposición genética y factores ambientales. El acceso casi ilimitado a alimentos ultraprocesados, ricos en grasas y azúcares, sumado a una vida cada vez más sedentaria, ha provocado que el número de personas afectadas se haya duplicado en los últimos 30 años. Como señala Josep Vidal, director del Instituto de Enfermedades Digestivas y Metabólicas del Hospital Clínic, "lo que ha cambiado es el mundo en el que vivimos".

En Cataluña, el 36% de la población sufre sobrepeso, con una mayor incidencia en hombres (41,9%) que en mujeres (30,1%). En cuanto a la obesidad, afecta al 17% de la población, con porcentajes similares entre hombres y mujeres.

La dificultad de perder peso

Montserrat Fernández es un ejemplo de cómo la obesidad puede afectar la calidad de vida. Tras perder muchos kilos gracias a dos operaciones bariátricas, explica que no se daba cuenta de la carga que suponía ese exceso de peso hasta que lo perdió: "Cargar con 40 kilos de más pasa factura a las articulaciones, al corazón...".

La obesidad se asocia con numerosas enfermedades, como la diabetes tipo 2, la apnea del sueño, la hipertensión arterial e incluso algunas formas de cáncer. Según el Dr. Vidal, "si como sociedad pesáramos una media de seis o siete kilos menos, muchos de estos problemas desaparecerían".

Pero, además de las complicaciones físicas, la obesidad también conlleva un fuerte estigma social. Montserrat Fernández explica cómo la presión estética la afectó emocionalmente: "Me daba vergüenza estar gorda, tenía miedo de que le dijeran algo a mi hijo".

No es una cuestión de voluntad

Existe una razón evolutiva que explica por qué es tan difícil perder peso. El cuerpo humano está diseñado para acumular energía, ya que en la antigüedad no se podía prever cuándo se encontraría alimento. Esto hace que el organismo tienda a conservar el peso máximo alcanzado, dificultando la pérdida de peso.

Por este motivo, muchas dietas fracasan. La dietista y nutricionista Violeta Moizé explica que "cuando restringimos y cambiamos la dieta, aumenta la sensación de hambre", haciendo aún más complicado el proceso de adelgazamiento.

Durante mucho tiempo, se ha culpabilizado a los pacientes, haciéndolos sentir responsables de su condición. El Dr. Vidal reconoce que "hasta hace poco, los profesionales de la salud decían a las personas con obesidad que si no adelgazaban era porque no seguían nuestras recomendaciones". Este enfoque ha generado un fuerte sentimiento de culpa entre los pacientes, agravando el problema.

Nuevos medicamentos, una revolución en el tratamiento

La irrupción de nuevos fármacos, como el Ozempic, ha supuesto un cambio de paradigma en el tratamiento de la obesidad. Este medicamento, originalmente diseñado para tratar la diabetes, ha demostrado ser muy efectivo en la pérdida de peso, ya que ayuda a controlar el hambre.

A pesar de su efectividad, el Ozempic sólo está financiado por la sanidad pública en casos donde coinciden obesidad y diabetes. Aquellas personas que "sólo" tienen obesidad deben pagar el medicamento de su propio bolsillo, con un costo que ronda los 200 euros al mes. Esto supone una barrera económica para muchas familias, hecho que Montserrat Fernández denuncia: "Muchas personas no pueden permitirse este gasto".

Además, la fuerte demanda mundial de estos fármacos ha provocado problemas de suministro. "En mi farmacia, cuando reciben uno, me lo guardan, porque es complicadísimo encontrarlo", explica Montserrat.

Aunque estos medicamentos no logran pérdidas de peso tan drásticas como la cirugía bariátrica, tienen la ventaja de ser menos invasivos y de ayudar a instaurar nuevos hábitos alimentarios. Muchos pacientes relatan que, gracias a la reducción del hambre, pueden elegir opciones alimentarias más saludables.

Un enfoque integral

A pesar de los avances farmacológicos, los expertos insisten en que la clave para abordar la obesidad no puede basarse exclusivamente en la medicación. El Dr. Vidal advierte que "medicalizar la obesidad sin trabajar otros factores es un error".

La dietista Violeta Moizé apuesta por una "medicina del estilo de vida", que incluya alimentación saludable, actividad física, descanso adecuado y gestión del estrés. Este enfoque integral permite no solo perder peso, sino mejorar la calidad de vida y el bienestar general de las personas afectadas por la obesidad.

Fuente: 3cat.cat/324


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