La prolongación de la C-32 entre Blanes y Lloret de Mar vuelve a ganar peso en la agenda de la Generalitat después de años de bloqueo. Los alcaldes de los dos municipios celebran que el Govern haya recuperado un proyecto que consideran imprescindible para resolver los problemas de movilidad de la Selva marítima y mejorar la conexión con el área de Barcelona. La Generalitat ha anunciado la licitación de un nuevo estudio informativo con la voluntad de poder empezar las obras a partir de 2027. Se trata, sin embargo, de una infraestructura con una historia larga y controvertida. La prolongación de la C-32, la autopista del Maresme, más allá de Blanes ha sido durante años objeto de un intenso debate político, social y ambiental y ha topado con una oposición significativa en el territorio. Varias sentencias judiciales acabaron deteniendo el anterior proyecto y obligaron a replantear su impacto ambiental.
Ahora los gobiernos municipales de Lloret de Mar y Blanes defienden que la nueva etapa permita sacar adelante la infraestructura corrigiendo los problemas que hicieron descarrilar los intentos anteriores.
"Una necesidad imperiosa" para Lloret
El alcalde de Lloret de Mar, Adrià Lamelas, considera que la prolongación de la C-32 es "una necesidad imperiosa" para el municipio. Lamelas recuerda que Lloret es, según defiende, "el único municipio de Catalunya sin una vía rápida" y reclama una mejor conexión con el área metropolitana de Barcelona. "Hace falta un acceso rápido a la zona metropolitana de Barcelona y por eso creemos que es positivo que se retome el proyecto", afirma. El alcalde considera que se trata de "una reclamación histórica" y asegura que hace décadas que el municipio espera esta infraestructura.
La defensa de la C-32 no excluye, según Lamelas, otras actuaciones de movilidad sostenible. La Generalitat ya ha licitado las obras del nuevo BRCAT entre Blanes y Lloret de Mar, un carril de bus rápido que debe reforzar el transporte público entre los dos municipios. El alcalde considera, sin embargo, que ambas actuaciones son complementarias.
Menos tráfico dentro de Lloret
Uno de los principales argumentos de los partidarios de la prolongación es la posibilidad de descongestionar las carreteras que atraviesan los núcleos urbanos. Lamelas pone especialmente el foco en la avenida de Tossa de Mar, por donde circulan diariamente miles de vehículos. La nueva conexión permitiría, según el alcalde, derivar una parte importante de este tráfico hacia la vía rápida y "pacificar" las calles de Lloret. El alcalde compara el papel que podría jugar la C-32 con el de las rondas de Barcelona. "No podríamos hablar de supermanzanas o carriles bici sin tener la ronda de Dalt o la Litoral", defiende. Según Lamelas, las grandes infraestructuras viarias son necesarias para poder reducir después la presión de los vehículos en los centros urbanos.
Blanes reclama garantías ambientales
El alcalde de Blanes, Jordi Hernández, también considera que la prolongación es "necesaria para el desarrollo de la comarca y de toda la demarcación de Girona". Hernández, sin embargo, pone el acento en una de las cuestiones que históricamente ha generado más controversia: el impacto ambiental de la obra. El alcalde confía en que el nuevo proyecto se redacte "con todas las garantías medioambientales que antes no se habían tenido en cuenta". Este es precisamente uno de los puntos clave del nuevo estudio informativo. El Govern deberá determinar qué trazado es viable y qué impacto tendría sobre el territorio, después de que las versiones anteriores del proyecto fueran fuertemente contestadas por entidades ecologistas y plataformas contrarias a la prolongación.
Los alcaldes desvinculan la C-32 del turismo
Los dos ayuntamientos también rechazan que la nueva carretera se tenga que ver únicamente como una infraestructura al servicio del turismo. Hernández recuerda que muchos vecinos se desplazan diariamente para trabajar en Tordera, Hostalric o Girona, y que Blanes funciona actualmente como un "cuello de botella" donde se forman retenciones durante buena parte del año. Lamelas comparte este argumento y considera que los turistas ya encuentran hoy la manera de llegar a Lloret. Para los dos alcaldes, la prolongación de la C-32 entre Blanes y Lloret se tiene que entender sobre todo como una infraestructura destinada a mejorar la movilidad cotidiana y favorecer el desarrollo social y económico de la zona. La nueva licitación reabre así uno de los proyectos viarios más polémicos de las últimas décadas en el norte del Maresme y la Selva marítima. Una prolongación de la autopista del Maresme que los ayuntamientos reclaman con insistencia, pero que tendrá que volver a superar el debate territorial y ambiental que ya frenó los intentos anteriores.
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