Viaducto de la Tordera
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La C-32 se alarga: 110 millones para conectar el Maresme con Blanes y Lloret

La Generalitat encarga un nuevo estudio para conectar mejor Tordera, Blanes y Lloret de Mar, con el prolongamiento de la C-32 entre las principales alternativas

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La prolongación de la autopista C-32 más allá del Maresme vuelve a estar sobre la mesa. Una vez más. La Generalitat ha decidido retomar formalmente el estudio de la conexión viaria entre Tordera, Blanes y Lloret de Mar y plantea de nuevo, entre las principales alternativas, prolongar la autopista que actualmente termina en el norte de la comarca. Es una carpeta con una larguísima historia detrás, proyectos frustrados, oposición territorial y diversos reveses judiciales, pero que el Govern considera que hay que volver a abrir. La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha anunciado este viernes 31 de julio la licitación de un nuevo estudio informativo y de impacto ambiental que deberá determinar cuál es la mejor solución viaria para el corredor entre el Maresme y la Selva marítima. El documento estudiará la prolongación de la C-32 como una de las alternativas principales y la Generalitat calcula una inversión futura de unos 110 millones de euros.

El movimiento es especialmente significativo visto desde el Maresme. La C-32 termina actualmente en Tordera y su posible prolongación hacia Blanes y Lloret ha aparecido y desaparecido de la agenda política durante años. Ahora, mientras la Generalitat despliega también una profunda transformación de la misma autopista a su paso por la comarca, con nuevos accesos y la voluntad de que absorba más tráfico procedente de la N-II, recupera también la posibilidad de hacerla continuar hacia el norte.

Un proyecto que vuelve después de ser tumbado en los tribunales

No es, ni mucho menos, la primera vez que la Generalitat intenta alargar la C-32 desde Tordera hacia Lloret de Mar. Y aquí radica buena parte de la relevancia del nuevo anuncio. El proyecto aprobado en 2018 preveía prolongar la autopista desde su final actual hasta Lloret. Incluso se llegaron a iniciar trabajos previos sobre el terreno en el año 2019, con talas de árboles en algunos de los espacios afectados. Pero aquel mismo julio el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ordenó detener cautelarmente las obras porque consideraba que la evaluación ambiental presentaba deficiencias y no se ajustaba adecuadamente a la Ley catalana del cambio climático.

La Generalitat volvió a intentarlo en 2020, presentando nuevos estudios que incorporaban cuestiones relacionadas con la calidad del aire, cambio climático y alternativas de trazado con la intención de responder a los requerimientos judiciales. Aquel movimiento ya fue presentado como un nuevo intento de resucitar una infraestructura que acumulaba años de controversia.

Pero el golpe definitivo llegó en 2022, cuando el TSJC anuló el proyecto de prolongación. El tribunal estimó el recurso de diversas entidades ecologistas y concluyó que el estudio ambiental no había tenido suficientemente en cuenta los requerimientos derivados de la normativa sobre cambio climático. La Generalitat anunció entonces que no recurriría la sentencia. Cuatro años después, la carpeta vuelve a abrirse.

Paneque quiere "superar" los problemas de los proyectos anteriores

La misma Sílvia Paneque ha admitido que el nuevo estudio nace condicionado por todos estos antecedentes. La consejera ha reconocido que existe un "histórico muy importante" alrededor de la infraestructura y ha asegurado que el documento que ahora se encarga "quiere superar" los obstáculos judiciales que afectaron a las propuestas precedentes.

Es precisamente por eso que el Govern vuelve, prácticamente, a la casilla de los estudios. Todavía no hay un trazado definitivamente decidido ni significa que el alargamiento de la C-32 esté aprobado. Lo que se licita ahora es la redacción del estudio informativo y de impacto ambiental que deberá comparar opciones y determinar qué solución es más adecuada.

  • La previsión es adjudicar la redacción este invierno y disponer del documento en un plazo máximo de 18 meses.
  • El ámbito estudiado tendrá aproximadamente 7,5 kilómetros y afectará a los municipios de Tordera, Blanes, Lloret de Mar y Vidreres, con el objetivo final de enlazar el corredor con la C-63.
El nou enllaç nord de la C32
Enlace norte de la C32

 

Alargar la C-32 o mejorar las carreteras actuales

La prolongación de la autopista no será la única opción que se analizará. El estudio deberá comparar diferentes alternativas para mejorar la conexión entre el norte del Maresme y la Selva marítima. La Generalitat parte de un estudio previo sobre la movilidad del corredor que concluía que, además de invertir en transporte público, era necesario actuar sobre la red viaria. Entre las principales posibilidades está alargar la C-32 desde Tordera o bien potenciar y mejorar el corredor formado por las carreteras GI-600 y GI-682 hasta conectar con la C-63.

El objetivo declarado es reducir los problemas de congestión en los accesos de Blanes y Lloret de Mar, especialmente intensos en determinadas épocas del año, y mejorar la conexión entre el Maresme y el sur de la Costa Brava. Por lo tanto, todavía se deberá determinar si la solución acaba tomando forma de prolongación directa de la autopista o de una intervención diferente sobre la red viaria existente.

El Govern dice que solo el transporte público "no es suficiente"

El nuevo estudio llega, además, acompañado de una declaración significativa de Paneque. La Generalitat también prevé impulsar el BRCAT entre Blanes y Lloret, un sistema de autobús rápido que debe reforzar el transporte público en este corredor. Pero la consellera considera que esta actuación "no es suficiente" para resolver los problemas de movilidad de la zona y defiende que también es necesario intervenir sobre la infraestructura viaria.

Este es precisamente uno de los puntos que históricamente ha generado más debate. Las entidades contrarias a la prolongación han defendido reiteradamente que los recursos se deberían destinar prioritariamente al transporte público y han advertido del impacto ambiental y del efecto de inducción de más tráfico que puede comportar construir nueva infraestructura viaria. La prolongación ha sido objeto durante años de movilizaciones tanto en la Selva como desde sectores vinculados a Preservem el Maresme.

La C-32 vuelve a ser una pieza central de la movilidad del Maresme

La reaparición del proyecto tampoco llega en un momento cualquiera. La Generalitat ha situado de nuevo la C-32 como una de las grandes piezas del futuro sistema de movilidad del Maresme. Con la progresiva pacificación de la N-II, el Govern quiere que la autopista absorba una parte más importante de los vehículos que actualmente hacen recorridos interurbanos por la carretera litoral. Para conseguirlo, ya están en marcha o en tramitación nuevos accesos y mejoras de enlaces en diferentes puntos de la comarca, en una operación que transformará notablemente la relación entre los municipios del Maresme y la autopista. Y ahora reaparece la otra gran pregunta que acompaña a la C-32 desde hace décadas: ¿qué pasa cuando llega a Tordera?

Durante años, la respuesta parecía destinada a ser la prolongación hacia Blanes y Lloret de Mar. Los tribunales, las exigencias ambientales y la oposición de las entidades fueron frustrando sucesivamente esta opción.

El Govern de la Generalitat considera ahora que vale la pena estudiarla otra vez. No hay todavía autopista nueva aprobada, ni trazado escogido ni obras programadas, pero después de años de proyectos frustrados, sentencias y movilizaciones, el alargamiento de la C-32 más allá de Tordera vuelve oficialmente al tablero de juego.


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