Santa Susanna volverá a acoger a finales de mayo el festival neonazi ‘Chaos in the Sun’, un encuentro de grupos vinculados a la extrema derecha internacional que, un año más, pone sobre la mesa la incapacidad de los ayuntamientos para impedir este tipo de eventos cuando se celebran en espacios privados y no vulneran formalmente las ordenanzas municipales. El Ayuntamiento de Santa Susanna ha querido marcar distancias con la convocatoria e insiste en que “ni organiza, ni promueve, ni da apoyo” al festival. Sin embargo, el consistorio reconoce que no dispone de “ninguna herramienta legal” para evitar su celebración, ya que el encuentro tiene lugar en una finca privada que es sede del grupo de moteros Pawnees MC Maresme.
Esta limitación legal sitúa a los ayuntamientos en una posición incómoda: pueden rechazar públicamente el acto, reforzar la vigilancia y controlar el cumplimiento de las ordenanzas, pero no prohibirlo si no hay una base jurídica clara. El alcalde de Santa Susanna, Joan Campolier, defiende que en ediciones anteriores la vida del municipio no se ha visto alterada y que se han respetado las normas municipales. Según el consistorio, el impacto directo en Santa Susanna es reducido porque la organización traslada a los asistentes con autocares desde hoteles de Calella hasta la finca donde se celebra el festival. Esta logística, según el Ayuntamiento, hace que la presencia de los participantes sea prácticamente inapreciable en el municipio.
El problema, pero, se extiende más allá de Santa Susanna. En Calella, donde se alojan muchos de los asistentes, la presencia de grupos de la escena skin más radical de la extrema derecha internacional ya ha generado tensión en otras ediciones. En 2024 se registraron incidentes violentos en el centro del municipio protagonizados por asistentes al festival.
- La convocatoria ha provocado nuevamente el rechazo de colectivos antifascistas.
- La Plataforma Antifeixista de l’Alt Maresme ha convocado una manifestación el viernes 15 de mayo en Santa Susanna para denunciar que la presencia de estos grupos “pone en riesgo a la población” del norte del Maresme.
- La entidad reclama la ilegalización del festival y defiende que es necesario actuar para proteger los derechos humanos y los valores democráticos.
El regreso del ‘Chaos in the Sun’ evidencia una brecha institucional: los municipios pueden condenar la extrema derecha, pero a menudo no tienen instrumentos suficientes para frenar encuentros privados si no hay delito, alteración del orden público o incumplimiento normativo acreditado. Mientras tanto, la presión social y la movilización ciudadana se convierten en las principales vías de respuesta ante un festival que vuelve a situar el Maresme en el centro del debate sobre los límites legales para combatir la extrema derecha.
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