Franco en Barcelona
Franco en Barcelona

Cuando en el Maresme se conspiró para atentar contra Franco

Este sábado, un acto recuerda la primera Conferencia del Front Nacional de Catalunya en Dosrius, donde se gestó la resistencia antifranquista

patrocinio FinquesGuillem Diciembre 25 (3)
 

Hay episodios de la posguerra catalana que quedaron ocultos bajo el peso de la represión y del silencio, pero que vistos ocho décadas después adquieren una fuerza histórica enorme. Uno de estos tuvo lugar en el Maresme, concretamente en Dosrius, el 18 de abril de 1946, cuando la casa solariega de Esteve Albert i Corp, Can Batlle, acogió la que la Fundación Reeixida define como “la reunión política clandestina de mayor envergadura de los primeros siete años de franquismo en Cataluña”. Según la documentación divulgada por la entidad, aquella jornada una cuarentena de independentistas, protegidos por escuadrones armados, organizaron la primera Conferencia general del Front Nacional de Catalunya (FNC) y aprobaron, entre otros puntos, la posibilidad de atentar contra Franco en una de sus visitas a Barcelona.

  • Este sábado 18 de abril a las 12 del mediodía, la Fundación Reeixida volverá para convertir aquel escenario en un lugar de memoria.
  • El acto se hará en la casa solariega de Esteve Albert, en Dosrius, y participarán familiares de los reunidos en la masía hace ochenta años, el historiador y doctor en Ciencias Políticas Fermí Rubiralta y el presidente de Reeixida, Oriol Falguera.
  • El punto de encuentro será a las 11:30 h en la calle del Torrent d’en Vergés, delante del Instituto Els Roures; desde allí habrá una caminata de unos quince minutos hasta la masía, mientras que los veteranos serán trasladados en coche. La misma convocatoria advierte que el acceso tiene una pendiente pronunciada.

La figura clave de Esteve Albert

Para entender el peso de aquella reunión hay que entender primero la figura deEsteve Albert, uno de los grandes eslabones entre el Maresme, el independentismo de los años treinta y la resistencia clandestina posterior. Nacido en Dosrius el 4 de febrero de 1914, en la misma masía de Can Batlle, se interesó de muy joven por el folclore y se vinculó a Palestra y después a Nosaltres Sols!, junto a nombres como Joan Bachs, Joan Layret y Domènec Gironès, configurando lo que la nota sitúa como el entramado independentista del Maresme de los años treinta. También participó en los hechos del 6 de octubre de 1934 y mantuvo su línea de acción durante la Guerra Civil.

Esteve Albert i Corp
Esteve Albert i Corp


Su trayectoria se hizo aún más decisiva en la posguerra. Después de pasar por el exilio y por la prisión, Albert se integró en el Frente Nacional de Cataluña y colaboró con los servicios secretos aliados, aportando información sobre movimientos de barcos en el puerto de Barcelona, traslados de tropas y líneas defensivas en los Pirineos. La nota explica que disponía de una emisora con la cual transmitía mensajes a Londres desde la calle Pelai de Barcelona, mientras también hacía llegar información a Perpiñán. Además, editó el boletín del FNC Horizontes entre septiembre de 1945 y junio de 1946. Cuando se planteó celebrar un gran encuentro clandestino del Frente, él ofreció su casa de Dosrius. Este gesto no fue menor: convirtió una masía del Maresme en centro neurálgico de la oposición antifranquista interior.

El contexto de 1946 era el de una esperanza acelerada. Terminada la Segunda Guerra Mundial, muchos militantes confiaban en que la derrota del fascismo europeo acabaría provocando también el derrumbe del régimen franquista. Según Reeixida, el FNC había intensificado tanto las redes de evasión e información como las acciones de propaganda, haciendo visibles banderas catalanas en el puerto de Barcelona en 1944, en la Sagrada Familia en 1945 y en la Universidad de Barcelona en 1946. Paralelamente, desde Perpiñán había empezado a entrar armamento procedente de la Resistencia francesa: ametralladoras, subfusiles, pistolas, munición, explosivos, fulminantes y mecha. Aquella acumulación de recursos respondía a una idea clara: elevar el nivel de las acciones contra el régimen.

Can Batlle Dosrius
Can Batlle Dosrius


La reunión de Dosrius y el objetivo claro: el dictador

En este marco se llega al 18 de abril de 1946. La reunión de Dosrius se hizo bajo protección armada y con un dispositivo de desplazamiento discreto: grupos que salieron de Barcelona y llegaron por diferentes vías a Cardedeu, Llinars y Mataró, además de otras expediciones en autobús hacia el Maresme. El lugar elegido era Can Batlle, la casa de Esteve Albert. Allí no solo se debatieron líneas políticas, sino también planes operativos muy concretos: desde una operación para falsificar billetes de cien pesetas hasta el proyecto más contundente, atentar contra Franco aprovechando una de sus visitas a Barcelona, con cargas explosivas colocadas en puntos de paso estudiados previamente por la Sección Militar del FNC.

Después de analizar varios recorridos del dictador, se consideró especialmente viable el tramo entre Esplugues y Collblanc, donde se podrían levantar adoquines, vaciar la arena y encajar una carga explosiva activada a distancia. Aquel mismo impulso fue acompañado de otras acciones: explosivos en el monumento franquista a la Victoria, en el local del SEU, en una ventana del Gobierno Militar y en la puerta de la SIM en la calle Ample. Según la reconstrucción de Reeixida, el volumen de las acciones “empezaba a subir” exactamente como se había acordado en la conferencia de Dosrius.

La represión, sin embargo, llegó pronto. Dos meses después, cuando militantes de la Sección Militar se disponían a desplegar una cuatribarrada y una estelada de grandes dimensiones en el estadio de Montjuïc coincidiendo con la final de la Copa del Generalísimo, uno de los integrantes fue detenido y torturado. La caída posterior de buena parte de la sección militar trajo maltratos en Via Laietana y largas condenas de prisión. El plan contra Franco no se ejecutó, pero la conferencia de Dosrius quedó como una muestra extrema de hasta dónde había llegado la organización clandestina en aquellos años.

Por eso el acto de este sábado no es solo una conmemoración local. También es una manera de recordar que, en el Maresme, hace ochenta años, hubo una de las decisiones más radicales y menos conocidas del antifranquismo catalán interior. Y que detrás de aquel episodio estaba la figura de Esteve Albert, activista cultural, hombre de redes, de clandestinidad y de país, capaz de convertir su masía de Dosrius en un espacio central de la resistencia. Más adelante se establecería en Andorra, colaboraría con Estat Català, ayudaría a activar el Grup Rossellonès d’Estudis Catalans, recibiría la Creu de Sant Jordi en 1990 y moriría en 1995. Pero antes de todo eso, su nombre ya había quedado unido a una fecha que el Maresme no debería olvidar: 18 de abril de 1946.

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