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Autopista

Redacció / ACN

La nueva fórmula para recuperar los peajes: pagar por kilómetro y según la hora de circulación

Tráfico ve con buenos ojos el modelo neerlandés de peaje por satélite, una nueva propuesta de pago por uso que llega al Maresme cinco años después del final del peaje más longevo de Catalunya

 

El debate sobre cómo recuperar algún tipo de pago en las carreteras catalanas vuelve a coger fuerza. Cinco años después del levantamiento de las barreras de buena parte de las autopistas, el Servei Català de Trànsit (SCT) ha estudiado una nueva fórmula que considera especialmente adecuada para Catalunya: un peaje por satélite que haría pagar a los conductores según los kilómetros recorridos, la carretera utilizada e incluso la hora de circulación.

Es la última propuesta que se pone sobre la mesa en el largo debate sobre el pago por uso de las carreteras, después de años de especulaciones sobre viñetas, peajes blandos u otros sistemas de financiación de la red viaria. El modelo que ahora ha estudiado Trànsit es similar al neerlandés y prescinde completamente de las tradicionales cabinas y barreras.

En el Maresme, la cuestión tiene una sensibilidad especial. La posibilidad de volver a pagar por circular llega cinco años después de la desaparición de los peajes de la C-32, una infraestructura estrechamente vinculada durante décadas a la movilidad de la comarca. El levantamiento de las barreras puso fin, en 2021, al peaje más longevo de Catalunya, después de décadas de pago por utilizar la autopista del Maresme.

Un peaje sin barreras controlado por satélite

Según ha avanzado La Vanguardia y ha confirmado a la ACN el director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, el sistema estudiado se basa en la localización de los vehículos por satélite. Cada coche dispondría de una unidad embarcada, similar a un dispositivo de Teletac, que permitiría registrar los trayectos y calcular los kilómetros recorridos. A partir de ahí, se podría determinar el importe que debería pagar cada conductor. Una de las principales diferencias respecto a los antiguos peajes sería su flexibilidad. El precio podría variar según la carretera utilizada o la franja horaria. Esto permitiría, por ejemplo, encarecer la circulación durante las horas de mayor congestión o incentivar los desplazamientos en momentos del día en que la red está menos cargada.

  • No sería tampoco un sistema de viñeta como el que utilizan otros países europeos, donde los conductores pagan una cantidad determinada para poder circular durante un período concreto.

El Govern todavía tiene que decidir si recupera el pago

Que Trànsit considere este modelo el más adecuado no significa que el Govern haya decidido implantarlo. Lamiel ha remarcado que el SCT no es el organismo competente para tomar esta decisión y que su función ha sido estudiar las diferentes posibilidades desde el punto de vista de la movilidad y la seguridad. El Govern ha creado un grupo de trabajo con participación de Trànsit y de los departamentos de Economía y Territorio que se tiene que reunir en las próximas semanas. Será este órgano quien tendrá que estudiar las alternativas y valorar si Catalunya avanza hacia algún nuevo sistema de pago por uso.

  • Todavía quedan, por lo tanto, muchas incógnitas: qué carreteras serían de pago, cuánto costaría circular por ellas, qué vehículos tendrían que pagar o si habría bonificaciones o exenciones.
  • Lamiel ha explicado que en los Países Bajos el sistema estudiado tiene una implantación amplia y no se limita a una o dos autopistas concretas, sino que afecta a una parte importante de la red viaria.

El riesgo de volver a cargar las carreteras convencionales

Una de las grandes preocupaciones de Trànsit es qué pasaría si volver a pagar por circular por las vías rápidas provocara una huida de vehículos hacia carreteras secundarias. Lamiel ha advertido que la seguridad vial tiene que ser una condición indispensable de cualquier futuro sistema. La eliminación de los peajes contribuyó a concentrar más circulación en las vías de alta capacidad, generalmente más seguras que las carreteras convencionales. "La siniestralidad no se puede incrementar", ha remarcado el director de Trànsit. Si una parte importante de los conductores optara por evitar las carreteras de pago, el aumento del tráfico en las vías convencionales podría comportar más accidentes.

También se quieren evitar desequilibrios territoriales. Aplicar un pago en un corredor y mantener otro gratuito podría generar trasvases importantes de tráfico, especialmente de camiones. Lamiel ha recordado que incluso mil vehículos más al día pueden representar unos 360.000 vehículos adicionales al cabo del año.

Cinco años después de decir adiós a los peajes

El debate llega cuando todavía es relativamente reciente la desaparición de los antiguos peajes. En el año 2021 quedaron libres de barreras la AP-7, la AP-2, la C-32 y la C-33, en un cambio histórico en la movilidad catalana. Para el Maresme, aquel momento tuvo una significación todavía mayor después de décadas de reivindicaciones alrededor de la C-32 y del coste que suponía para los residentes moverse por su propia comarca.

Ahora, cinco años después, el pago por circular vuelve a aparecer en el horizonte, aunque con una filosofía radicalmente diferente: sin barreras, sin cabinas y con un sistema tecnológico capaz de cobrar en función de cuánto, dónde y cuándo circula cada vehículo. De momento es solo una propuesta estudiada por Tráfico. Pero es también la última fórmula que entra oficialmente en el debate sobre el retorno de los peajes en Catalunya.

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