En un contexto marcado por la **falta de fiabilidad de Rodalies en el Maresme**, acentuada por los **incidentes registrados a principios de año** —con averías, retrasos recurrentes y jornadas con el servicio interrumpido—, el alcalde de **Arenys de Mar**, **Estanis Fors**, denuncia que los vecinos del municipio sufren gravemente por la falta de alternativas de **transporte público hacia Barcelona**. “Nosotros no tenemos ningún **autobús directo a Barcelona**. Somos unos 18.000 habitantes y muchos tienen que ir cada día; si los trenes fallan, simplemente no tienen otra opción”, explica.
Según Fors, el hecho de que la línea R1 tenga doble vía hasta Arenys (a partir de ahí es vía única y, por lo tanto, con menos frecuencia ferroviaria) no les beneficia, sino que aumenta las dificultades. “Desde la Generalitat nos dicen que disponemos de dos vías y más trenes (que el norte de la comarca), y por eso no nos ponen autobuses. Pero Arenys, Caldetes, Sant Vicenç, Canet y Llavaneres nos quedamos sin manera de llegar a Barcelona cuando el tren no funciona”, añade.
Un tren a su paso por Arenys, en el tramo que ya es vía única. Foto: ACN
El alcalde lamenta que desde las otras administraciones “siempre hay buenas palabras, pero nunca se acaban haciendo realidad” para resolver esta problemática de movilidad en el Maresme. Fors detalla que han solicitado varios servicios de autobús: uno que conecte directamente con Barcelona, como el que sí que tienen varios municipios del Alt Maresme; y al menos otro que llegue hasta Mataró, aunque implique transbordo en la capital de la comarca a otro bus que lleve a Barcelona. “Si no tenemos nada, nos quedamos colgados. También existe un autobús que va de Arenys hasta el Hospital de Mataró, pero podría bajar hasta el casco urbano e incrementar la frecuencia”, indica.
Fors destaca la dependencia de los vecinos de Arenys de Mar de hospitales como Can Ruti. “Ir de Arenys a Badalona sin coche es un auténtico suplicio”, asegura. Sin un autobús directo, intentar desplazarse al hospital en tren es una auténtica pesadilla para personas como los enfermos de cáncer, tanto por los transbordos necesarios como por la falta de fiabilidad de Rodalies.
El alcalde también recuerda la particularidad geográfica del municipio y sus limitaciones estructurales: “Somos un pueblo muy alargado, con muchos tramos de vía tocando las playas. Hace 30 años fue un error no mover la R1 al lado de la nueva autopista. En la playa de la Musclera tenemos cero arena, las olas van directamente a las vías. Si se hiciera una reforma del litoral y llenaran las playas de arena, podríamos ganar margen para salvar el tren durante los próximos 40 años; eso ya sería algo”.
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